domingo, 24 de septiembre de 2006
El mapa de la adopción se estrecha

Rusia endurece los requisitos, y Ucrania añade nuevos controles.

Montañas de sueños y alguna pesadilla se mezclan en el camino de la adopción internacional. Ahora algunas de las pesadillas vienen de Rusia y Ucrania, dos de los países más importantes en el mapa de la adopción, donde ahora es más difícil adoptar.

Año tras año el ritual suele ser el mismo. Pero no se adopta donde se quiere, sino donde hay un niño en condiciones legales de ser prohijado. El embrollo burocrático en que se vieron envueltas siete familias que viajaron a la República Democrática del Congo y a la República del Congo) en agosto puso de manifiesto que los tratados internacionales, la legislación del país en el que se desea adoptar, su política interna y hasta el crecimiento de su PIB conforman una realidad que da cauce o limita la voluntad de los padres. En principio, la geografía de la adopción suele coincidir con la de la pobreza o con una reconocida presencia de niños en instituciones. La paradoja es que los países más desfavorecidos o en vías de desarrollo no siempre cuentan con un cuerpo legal desarrollado en la materia ni recursos jurídicos para garantizar la transparencia.

No es el caso de China, el país al que vuela la mayoría de las familias españolas. El año pasado llegaron del país asiático 2.753 niños (generalmente niñas), más de la mitad de los 5.423 menores adoptados en el extranjero. Rusia y Ucrania, los siguientes destinos en las preferencias españolas, sin embargo, han endurecido el proceso o están revisando sus legislaciones.

Rusia, el segundo país en el que buscan sus hijos los españoles, ha iniciado el repliegue. El descenso en el número de adopciones iniciado ya en 2005 (1.262 menores respecto a los 1.618 prohijados en 2004), se hará más visible en 2006.

Vieron al niño en un primer viaje a Rusia, preparaban el segundo para traerse legalmente a su hijo y, de pronto, todo ha quedado en el aire. Lo cuenta un matrimonio madrileño sumido en el desconcierto. Las autoridades rusas retiraron la acreditación en su país a ADECOP, la entidad colaboradora española que más expedientes de adopción tramitaba en la Federación Rusia. Al igual que esta familia, otras 400 que habían solicitado un niño a través de esta ECAI (Entidad colaboradora de Adopción internacional) se han quedado colgadas en una pila de expedientes. A las que estaban en una fase avanzada, se les ha roto el sueño de tener pronto a su hijo; las otras intentan rescatar su expediente y retomar el camino hacia Rusia fuera de ADECOP. En las regiones en que hay acreditadas otras ECAI, éstas se harán cargo de los expedientes, ya que hay cierto compromiso entre las partes para no perjudicar el proceso si hay niños asignados. Donde no opera ninguna agencia española los padres se han topado con un laberinto. Hace meses que conviven con el vértigo.

El cambio no será fácil ni rápido. La pérdida de acreditación de ADECOP ha coincidido con la suspensión temporal de otras siete ECAIS: sus permisos caducaron entre el 17 de mayo y el 9 de junio y necesitan renovarlos. Este requisito retrasará los expedientes. Pueden acabar juicios pero no iniciar asignaciones. A comienzos del verano, sólo tenía su acreditación a punto una agencia de dimensiones pequeñas, AAIM, explica José Luis Esteban, presidente de la Asociación de Familias Adoptantes en Rusia. En paralelo, el Gobierno ruso ha planteado un cambio de modelo y proyecta que las agencias tengan estatus de ONG. Serán supervisadas por el ministerio de Justicia y, si éste las aprueba, Educación, competente en adopción, las acreditará.

Esteban explica que la razón para revocar la licencia a ADECOP ha sido el retraso en los informes de seguimiento posadoptivos. "Esta entidad, además, había acumulado tiempos de espera excesivamente largos en alguna región", añade. ADECOP atribuye la demora en la entrega de los informes a las comunidades autónomas.

Ucrania acaba de superar un parón administrativo por haber cambiado el ministerio encargado de la materia. "Hasta enero no se atenderán nuevas solicitudes", afirma Pilar Ortega, presidenta de la Asociación Amigos de Ucrania. "A partir de ahora, además, las familias serán atendidas por traductores funcionarios, lo que disminuirá el papel de los mediadores", agrega. El transfondo de este rigor tanto en Rusia, que ha firmado el Convenio de La Haya, como en Ucrania, es garantizar que el eje de la adopción sea el interés superior del niño. Ejercitar la paciencia será un reto para los futuros padres.

I. de la Fuente
El País,
viernes 22 de septiembre de 2006

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Enrique Campoamor a las 12:59 p. m. | Permalink |


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