lunes, 18 de junio de 2012
Más del 90% de las familias que adoptan no darían marcha atrás en su decisión



La edad de los niños, la adopción múltiple y el maltrato previo son tres factores que pueden predecir el fracaso del proceso

Dos encuestas separadas por seis años han servido para analizar el grado de satisfacción con las adopciones en Andalucía. El estudio muestra que el 77,7% de las familias son más felices tras el proceso e identifica variables que lo dificultan, como la mayor edad en la llegada de los hijos, la adopción múltiple y las experiencias previas de maltrato. Existe una gran relación entre la valoración de los padres y de los hijos.

«Queríamos saber en qué medida las adopciones realizadas en España están aportando a los niños y niñas que lo necesitan un contexto familiar saludable y promotor de su desarrollo», declaró a SINC Yolanda Sánchez-Sandoval, investigadora de la Universidad de Cádiz (UCA). Para valorarlo, ha sometido a un amplio cuestionario a familias andaluzas con hijos adoptados, en el que se usó, entre otros, la propia satisfacción familiar con la decisión como indicador de éxito.

Los resultados muestran que, aunque sus vidas no han estado exentas de dificultades, estas familias están contentas con la adopción. «Se encuentran, por lo general, muy satisfechas con su decisión y con sus implicaciones familiares y personales», asegura Sánchez-Sandoval.

El 77,7% de las familias afirmaron que su vida ha sido más feliz a raíz de la adopción y el 91,9% considera positivas sus repercusiones. Pese a ello, el 37% considera que la vida familiar es algo más complicada en su caso.

La propia evaluación vital de los hijos también se relaciona con la valoración de sus padres y madres. «A medida que los padres están más satisfechos con la adopción, encontramos hijos más satisfechos también con sus propias vidas», afirma la investigadora.
Peor con mayor nivel educativo

En el estudio, que se publica en la revista «Psicothema», identificaron algunas variables relacionadas con las dificultades en la adaptación, por ejemplo, que los niños llegaran ya mayores a casa, que fueran adoptados solos o junto a algún hermano, o que tuvieran experiencias previas de maltrato.

Adoptar un niño al que ya se conoce de antes también afecta al proceso. «Quienes adoptaron niños con los que habían tenido una relación previa estaban más insatisfechos, probablemente por el tipo de motivación para adoptar. Estas familias pudieron verse algo obligadas, o reflexionaron menos la decisión», analiza Sánchez-Sandoval.

También disminuye la satisfacción en los casos de las familias con mayor nivel educativo de los padres –«tienen expectativas más elevadas», según la autora, con madres menos afectuosas y comunicativas, y con hijos menos cariñosos y con problemas de conducta.


Más de 600 familias estudiadas

En un primer cuestionario participaron 393 familias (el 69,19% de las que adoptaron en ese periodo). En el segundo se redujo la muestra a 272 familias que habían realizado una adopción nacional en Andalucía en los siete años anteriores. «Hicimos dos encuestas distanciadas entre sí por seis años, cuando llevaban conviviendo como media 11,22 años, en sus casas y, de manera separada, también a los hijos en la escuela», explica Sánchez-Sandoval.

La gran mayoría de familias contactadas era biparentales (90,5%), y al menos la mitad de ellas tenían estudios bajos. El 72,9% tenía un solo hijo adoptado, y en el 13,5% se acogieron dos hermanos biológicos.

El 48,4% eran niñas, el 10% presentaba discapacidad, el 11,7% una enfermedad crónica y el 8,1% pertenecía a algún grupo étnico minoritario. La edad media de los niños cuando comenzaron a vivir con sus familias era de 1,85 años y el 60% de los niños tenía menos de un año.


José Alfonso
ABC.es



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