lunes, 3 de septiembre de 2007
Hijo, eres adoptado



¿Se debe decir a un pequeño que no es hijo biológico?


Parece insólito que yo les haga esta pregunta, pero no lo es porque a mí me la han hecho muchas veces.

He tenido casos en mi programa de televisión ¿Quién tiene la razón? que me preocupan. He visto en mi consultorio errores en este tema con terribles consecuencias, y todo por falta de información.

El acto de adoptar a un niño es un hecho muy conmovedor; en él se mueven sentimientos profundos como el abandono que sufre el niño adoptado por sus padres biológicos, el dolor de la pareja con problemas de esterilidad, la construcción de una nueva familia alrededor de ese niño que ha nacido y cuyos padres biológicos no pueden o no quieren acoger y criar.

Recuerdo a una madre que nunca le dijo a su hija que era adoptada, y cuando en la calle la muchacha se enteró de esta realidad, ya siendo una adulta, desapareció de la vida de su madre adoptiva. La madre sufrió serios momentos de angustia y, cuando finalmente la encontró, la llevó a mi consultorio.

La hija se negaba a hablarle y sólo repetía: "Ahora cómo puedo creer en alguien si mi madre me ha engañado por tanto tiempo". Necesitó muchos años de terapia y conocer a sus padres biológicos para volver a tener una relación estable con su madre adoptiva.

Por miedo a perderlos, la mayoría de los padres adoptivos temen profundamente decirle a sus hijos la verdad sobre su origen, pero si no lo hacen, comenten un grave error y sólo logran distanciarlos de su lado, provocarles mucha rabia contra ellos y temor de abrirse y confiar en los demás.

Hacen un razonamiento muy claro: si mis padres me engañaron sobre algo tan sagrado como es quién soy y de dónde vengo, no es seguro creer en nadie.

"La adopción es el acto que permite a un niño ser incorporado a una familia distinta a la biológica en forma definitiva en condición de hijo. Es entonces la adopción una institución a la que un menor de edad sin padres y sin familia tiene derecho. Ese derecho a ser adoptado es a su vez inseparable al derecho de conocer sus orígenes, que no es otro que el derecho a la identidad, propio de todo ser humano, pero que alcanza connotaciones particulares en materia de adopción".

Mi recomendación es que hay que decirle a un niño que es adoptado desde que se le cambian los pañales, destacando que fue deseado y amado desde antes de nacer, que estaba en nuestro corazón desde siempre. Celebrar que tiene dos padres y dos madres, unos biológicos y otros adoptivos. Hablar delante de él o ella de este hecho y cuando la gente pregunte por nuestro hijo, decir con naturalidad que es adoptado.

Al crecer es muy posible que desee conocer a sus padres, ir al lugar donde nació y siempre que sea posible este deseo debe realizarse. Todo niño tiene derecho a conocer sus orígenes, no sólo en el aspecto psicológico, sino también en el biológico, por las implicaciones médicas en el futuro.

Nancy Álvarez
NancyAlvarez.com

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Enrique Campoamor a las 9:33 a. m. | Permalink |


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