miércoles, 13 de mayo de 2009
Jóvenes con problemas restauran el corazón colonial de Manila



Una defensa anexa a la muralla que rodea el corazón español de Manila será sede de la primera escuela taller de Filipinas, donde se formará a 75 jóvenes con dificultades económicas para que restauren el casco colonial de la capital.

El Revellín de Recoletos ha cambiado la paz que reinaba en su destartalado jardín de bonsáis, entre la sede de la histórica cabecera filipina 'Manila Bulletin' y el club de golf, por el ajetreo propio de los días previos a la inauguración de la escuela.

Decenas de obreros acarrean sacos y pican paredes en esta fortificación levantada en 1771, para que todo esté listo a partir del 1 de abril, cuando la casa de oficios comience a funcionar gracias a la ayuda económica española.

'Mi padre murió y mi madre gana 4.000 pesos (poco más de 70 euros) como cocinera. Tuve que dejar los estudios para emplearme como camarero en una empresa de catering. Trabajaba dos o tres veces al mes y cobraba entre 800 y 1.200 pesos', cuenta Dominador Cezar, un estudiante de 18 años.

'Ahora mismo, mi mayor preocupación es ahorrar para productos de aseo que un hombre necesita tener, como espuma de afeitar. Espero que la escuela sea una oportunidad para salir de eso. Quiero emigrar a otro país', añade Cezar en un inglés precario pese a vivir en una nación donde ese idioma es oficial junto al tagalo.

Cezar y sus compañeros dedicarán los próximos 18 meses a especializarse en albañilería, soldadura, electricidad, restauración de pintura, carpintería y fontanería; aunque también recibirán clases de inglés o español, en una titulación avalada por las instituciones filipinas.

El plan de estudios es similar al de las escuelas-taller que funcionan con éxito en España desde 1985, donde se combina la teoría con la práctica.

Así, los estudiantes de entre 17 y 25 años seleccionados en un depauperado barrio de la capital trabajarán en la restauración del edificio más emblemático de Intramuros, el Fuerte Santiago, una fortaleza construida por el conquistador Miguel López de Legazpi en la que, siglos después, fue encarcelado hasta su ejecución en 1896 el héroe nacional de la independencia filipina, José Rizal.

También realizarán obras de mejora en Casa Manila, reconstrucción de una casona colonial del siglo XIX, y edificarán 125 viviendas de protección oficial en su barrio, Baseco, bajo la tutela de maestros artesanos de talla, ebanistería y forja venidos de provincias famosas por estas disciplinas como Laguna y Pampanga.

A cambio, recibirán formación, transporte y manutención gratuitos, además de una pequeña ayuda simbólica al mes.

La Agencia Española de Cooperación Internacional financia la mayor parte de este proyecto concebido por la Comisión Nacional para la Cultura y el Arte filipina y dotado con 1.050.000 euros.

La Administración de Intramuros contribuye con la cesión del espacio, también conocido como Jardín de Aurora en honor a la esposa del presidente Quezon, mediante un acuerdo que debe ser renovado cada año.

Superado el primer esfuerzo relacionado con la puesta en marcha de la casa de oficios, sus gestores afrontarán en los próximos dos meses dos problemas: la inserción laboral de los chavales y la continuidad del proyecto, una vez se retire la cooperación española.

El reto no es fácil, pues los propios funcionarios de Intramuros reconocen que la reconstrucción de los principales monumentos destruidos durante la Segunda Guerra Mundial depende casi por completo de la generosidad de la ayuda extranjera.

Sin embargo, el director de la escuela, Michel Manalo, es optimista.

'Tenemos una buena red de contactos como el Comité Nacional de Monumentos y Sitios o la Conferencia Episcopal, que tiene mucho patrimonio por recuperar. Además, en Filipinas faltan profesionales dedicados a esta especialidad', explica este profesor de Teoría de Conservación en la Universidad de Santo Tomás.

'Hay mucho por hacer. Tenemos los planos de los edificios destruidos durante los bombardeos. Hay que levantarlos y devolver a Intramuros su lugar como corazón de la capital. Con la casa de oficios simbólicamente colocada dentro de los muros de la ciudad, tenemos la ecuación completa', zanja Manalo, en el perfecto español que aprendió durante sus años de estudiante en México.


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Enrique Campoamor a las 9:37 a. m. | Permalink |


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