lunes, 15 de octubre de 2007
Lo que hay que saber antes de adoptar



Generalmente tendemos a idealizar los eventos y celebraciones importantes de nuestras vidas: el matrimonio, el nacimiento de los hijos, las vacaciones. A menudo nos olvidamos de considerar las posibles dificultades y frustraciones. Con la adopción de un niño ocurre lo mismo. No debemos olvidar que si bien la mayoría de las adopciones resulta exitosa, algunas no lo son.

Debemos reflexionar sobre la adopción de un hijo, y con suerte podremos encontrar un balance racional entre ayudar a un niño a encontrar una nueva familia, y nuestra necesidad de criar un niño.

Antes de dar un hogar a un niño hay muchas preguntas a hacerse. Tal vez, la primera sea ¿por qué el deseo no es suficiente?

Una gran parte de los niños que esperan una nueva familia son niños con necesidades especiales. Muy a menudo los padres adoptivos desconocen que los niños adoptados traen consigo al nuevo hogar dificultades o problemas potenciales . A veces poque los padres adoptantes no preguntan, otras porque los que conviven con el niño no conocen la información, pero muchos padres adoptivos se enfrentan a situaciones dificultosas para las que no se encontraban preparados.

Esta falta de preparación para criar un niño de riesgo o con necesidades especiales lleva a la familia irremediablemente a situaciones de stress y falta de recursos.

La mayoría de las adopciones resultan exitosas, pero no debemos perder de vista que la falta de información y preparación es la principal causa de fracasos, por ejemplo, del 50% de las adopciones realizadas en Estados Unidos.

Muchos de los niños en adopción pueden haber vivido situaciones traumáticas con sus familias biológicas, con las familias de acogida, en los orfanatos; pueden haber sido víctimas de abusos físicos, psíquicos y/o sexuales.

Muy a menudo se les dice a los padres que "TODO LO QUE NECESITA ESTE NIÑO ES AMOR, Y TODO IRÁ BIEN". Pero esto no resulta siempre cierto.

Los padres adoptivos tienen que ser cuidadosos y tener expectativas realistas con respecto al niño que será su hijo, y no quedarse con el "niño idealizado".

Los padres, biológicos o adoptivos, deberían conocer más sobre el proceso de apego, y la importncia que tendrá a lo largo de toda la vida de un niño.

El apego es uno de los procesos biológicos fundamentales en la mayoría de las especies del reino animal para la supervivencia de la especie, como la reproducción, el cuidado, la alimentación y las relaciones con el entorno.

El proceso de apego inicia su desarrollo en los primeros meses de vida de un niño, y es la conducta de interacción con los cuidados que recibe por parte de los adultos (principalmente, pero no siempre, con la madre).Es el proceso que permite al niño aumentar su seguridad y protección y, al mismo tiempo, le dirige a buscar la satisfacción de sus necesidades a través del contacto con otros seres humanos: el tacto, la sonrisa, el contacto ocular, la locomoción y la alimentación.

Todavía mucha gente cree que los bebes y los niños se pueden recuperar de casi todas las experiencias y que nada deja secuelas en ellos, esto ha contribuido a crear muchas falsas creencias. La forma en que el niño haya podido satisfacer sus necesidades durante el primer año de vida tendrán mucho que ver con su desarrollo físico y psicológico futuros.

Los niños comienzan a desarrollar conductas de apego que pueden ser seguras o inseguras. Las conductas de apego inseguras habitualmente se describen como ambivalentes, evasivas, desorientadas o desorganizadas, dependiendo de patrones de conducta que se ven enormemente influenciados por lo que sucede en el entorno del niño.

Los niños tienen la capacidad de apegarse en cualquier nivel, aún en uno traumático. Y estas situaciones traumáticas pueden dañar una base de apego seguro; las intervenciones terapéuticas pueden ayudar a reducir el daño.

Estas conductas forman parte de un proceso continuo. Muchos niños con un apego inseguro pueden presentar conductas que pueden resultar destructivas tanto para ellos mismos como para los demás. Y estas conductas no siempre pueden ser detectadas a primera vista, no sin el conocimiento apropiado. Por esta razón es fundamental que los padres reciban información y preparación para el futuro.

Una situación que no puede ser detectada con facilidad, por ejemplo, es la llamada "fantasía del lazo". Puede ocurrir que un niño que no tiene recuerdos de su familia biológica, continúe tendiendo el ansia de encontrar a sus padres biológicos con el deseo, sueño o fantasía de que, si su su madre o padre biológicos conocen el lugar donde él se encuentra, volverán a buscarlo. Este anhelo desarrolla la creencia de que deben guardar su cariño para su "mamá real", la madre que les dio la vida. Y esta fantasía de los niños puede incrementar sus oportunidades de hacer fracasar su vinculación con la familia adoptiva; sus sentimientos de abandono, y reafirmando su creencia de que sólo sus padres biológicos pueden realmente quererlo.

Aún los niños que tienen recuerdos de experiencias de abusos o negligencias mientras estaban al cuidado de su familia biológica, luego, niegan estas experiencias y fantasean una relación muy estrecha con sus padres. Han internalizado que sus experiencias traumáticas (abusos, negligencia, abandono) se han debido a su culpa, porque algo no funcionaba bien en ellos. Fantasean que, si pueden regresar y actuar de una manera diferente, pueden recuperar el cariño de sus padres, que sienten que está allí esperándolos.

Por ello resulta necesario estar informados y preparados como padres, para aumentar las posibilidades de éxito de la adopción. No debemos presuponer que las personas participantes en el proceso adoptivo siempre saben lo que están haciendo y aconsejando.

Leer, dudar, tratar de encontrar respuestas, encontrar recursos de orientación y apoyo tanto en la etapa preadoptiva como postadoptiva.

La adopción es una decisión muy importante, no sólo para los futuros padres sino también para el niño que llegará a formar parte de la familia.

El Periódico de la Adopción
adoptantis@hotmail.com



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Enrique Campoamor a las 9:46 a. m. | Permalink |


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