martes, 27 de enero de 2009
Un buen sorbo de brandy en Filipinas



El espirituoso jerezano aspira a crecer en su segundo mercado si sale adelante la anunciada reforma fiscal


El brandy de Jerez tiene una buena oportunidad de crecer a medio plazo en el mercado filipino -segundo por volumen tras el español, con unas ventas de unos 10 millones de botellas anuales- si se confirma la reforma fiscal que quiere poner en marcha el Gobierno de Filipinas. El sector lleva años denunciando la discriminación fiscal que sufre frente a las bebidas autóctonas, en contra de todas las disposiciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC), a la que pertenecen los dos países.

Ahora, parece que por fin sus peticiones han encontrado eco en la Administración filipina, ya que la reforma presentada por el ministro de Finanzas, Margarito Teves, está en sintonía con las tesis que ha venido manteniendo Jerez con el apoyo de las autoridades españolas y la UE, aunque no hay que pasar por alto el aviso de presentar finalmente una denuncia ROC (registro de obstáculo al comercio) que se ha enviado a las autoridades del país.

La propuesta de Teves aún tiene que pasar por el Congreso y el Senado filipino, por lo que el brandy, que teme que la presión de los productores locales cercena la reforma, ha enviado sendas cartas de apoyo tanto al Gobierno filipino como al presidente Rodríguez Zapatero para que apoyen dicha propuesta.

Filipinas ha sido remiso a cualquier reforma porque no quería ver alterado lo que recauda por los impuestos que gravan al alcohol. Y eso es lo que busca tanto la propuesta del Consejo como la de Teves, ya que la rebaja (significativa) en la imposición que pesa sobre el brandy de Jerez se compensa con una leve subida para los productores locales, que pagan muchos menos impuestos. Para comprenderlo mejor hay que tener en cuenta que el mercado filipino ha sido hasta ahora casi autóctono, ya que solo el 5% de las bebidas que consume son de importación. El brandy de Jerez es muy importante, ya que esos 10 millones de botellas suponen a su vez el 80% de todas las bebidas espirituosas que importa este país.

Teniendo en cuenta que 100 pesos filipinos son 1,60 euros, las cifras hablan por sí solas: mientras el productor local paga 12,56 pesos (siempre por litro de alcohol a 50 grados) las bebidas importadas se mueven todas por encima del mil por ciento. Así, las que valen menos de 250 pesos pagan el 138%; los que valen entre 250 y 675 pesos están en el 272%, por último, las que valen más de 675 pesos tienen un gravamen del 544 %. A grandes rasgos, cada una de las categorías del brandy de Jerez equivalen a dichas categorías impositivas, según datos aportados por el Consejo Regulador.

Otra cuestión aparte es la de la elaboración de brandy por distintos productores locales a partir de materia prima que no es destilado de vino, sino caña de azúcar. También se importan destilados. La lucha es que se llame blended brandy. Habrá que esperar.

Carlos Piedras
DiariodeJerez.es



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