martes, 29 de septiembre de 2009
Inundación en el Hospicio de San José


Lo que sigue a continuación es el desgarrador relato de la directora del Hospicio de San José (uno de los muchos orfanatos afectados y del que han venido niños a España) sobre lo que ocurrió en su Centro el pasado sábado. Os ruego una vez más que colaboréis económicamente con la iniciativa que os comenté anteriormente de la Fundación Infancia de Hoy. No perdáis mucho tiempo porque es AHORA cuando se necesita más nuestra ayuda.

"En nuestro caso en el Hospicio de San José, la inundación en la planta baja llegó hasta el nivel de mi axila. Alrededor de las 5 de la tarde del sábado, el nivel del agua estaba por encima de mis rodillas por lo que tuve que evacuar a los bebés y los niños que están alojados en la planta baja, a las habitaciones que hay libres en el segundo piso para los niños y en el tercer piso, en la sala de conferencias, a los bebés y pre-escolares. Después, a las 2 de la mañana, cuando el agua subió aún más, nuestro personal masculino trasladó a los ancianos a la zona del vestíbulo de nuestros dormitorios en la 2 ª y 3 ª planta.

Todas nuestras hermanas, permanecieron en la 2 ª planta, excepto algunas de nosotras que tuvimos que caminar por las aguas enfangadas para trasladar cosas de un sitio a otro. Una gran cantidad de muebles y algunos documentos de nuestras oficinas sufrieron daños. Las aguas sólo desaparecieron cuando la electricidad volvió alrededor del mediodía del domingo, cuando nuestras bombas de control de inundaciones fueron capaces de arrancar.

Ahora, todavía estamos limpiando los escombros y el lodo provocado por la inundación y secando algunos documentos y muebles que todavía podemos salvar.

El problema sin embargo es que no tenemos agua en todos nuestros depósitos, porque las bombas de extracción de agua están sumergidas. Todavía no se puede restaurar la electricidad en la casa porque de las tomas de corriente están mojadas. Algunas de nuestros víveres del almacén también fueron dañados por la inundación.

Al menos hemos sido capaces de salvar nuestro arroz, pero los pañales de niños y ancianos están todos empapados.

Estamos rezando para que nadie se enferme, especialmente entre los que tuvieron que caminar por el agua para salvar vidas.

Nos enfrentamos con el peligro de las serpientes de agua y la orina de las ratas que son tan malignas, pero gracias a Dios todos estamos bien.

A los niños y los ancianos se les prohíbe bajar y caminar sobre las aguas. Gracias por tu preocupación. Por favor, continúe orando por nosotros.

Dicen que hay otra tormenta que viene próximamente...

Con amor

Sr. Corrie"







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Enrique Campoamor a las 2:01 p. m. | Permalink |


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