martes, 19 de enero de 2010
Diana Marre, antropóloga e investigadora en adopciones internacionales


"Integrar al niño adoptado conlleva asumir su "diferencia" y "diversidad"

Doctora en Antropología Social, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, Diana Marre coordina un proyecto de investigación I+D+i sobre adopción internacional. Hoy está en Pamplona invitada por Afadena para hablar de la integración de los menores adoptados. Será en el Civivox Iturrama, a las 19 horas.

En adopción internacional en los últimos años parece haberse pasado de una etapa de "color de rosa" ("con amor basta"...), a una preocupación creciente por problemas que se detectan en algunos de los niños adoptados...

Así es. No es un proceso exclusivo de España; ha sido descrito en países que la iniciaron muchos años antes, como Noruega y Suecia, etapa que llamaron "idílica", de la que estamos saliendo. Las características y la magnitud de la etapa inicial no nos han permitido reconsiderar formas a través de las cuales se otorga la idoneidad a las familias adoptivas y todo lo relativo a la formación y al proceso de acompañamiento, no sólo en la espera, que cada vez es más larga, sino también en el proceso posterior. También existe un profundo desconocimiento de los menores que se adoptan y de los contextos familiares y sociales de los que provienen.

¿Es cierto que los niños adoptados tienen mayores riesgos de tener problemas o dificultades?

Estudios realizados en otros países y algunos resultados de nuestra propia investigación sugieren que las condiciones en las que los menores han vivido pueden hacerles proclives a tener más dificultades de desarrollo, emocionales o académicas. Pero, a la vez, diversos estudios señalan que esas dificultades no son exclusivas de los adoptados sino también, muchas veces, de sus familias adoptivas, que no tienen los recursos y las condiciones para afrontar una adopción o esa adopción, lo cual podría repararse, al menos en parte, con una preparación y un acompañamiento adecuado desde el inicio.

¿Cuáles pueden ser las causas?

Las condiciones en las que el niño o la niña ha vivido, las características de la familia adoptiva, la falta de información sobre el menor que se va a adoptar, la escasa preparación para la parentalidad adoptiva, un deficiente acompañamiento... Y el hecho de que la postadopción depende fundamentalmente de la preadopción, algo que aún no es percibido claramente por las diversas instancias que participan en el proceso.

¿Cuáles son los mayores retos para la integración del menor?

Asumir familiar y socialmente su "diversidad" y "diferencia". Formarnos y prepararnos para "incluirlos", en lugar de "integrarlos". Ampliar la formación de las familias, pero también de los profesionales, las agencias, administraciones públicas... "Flexibilizar" las instituciones y los espacios para hacerlos "más inclusivos" y menos "homogeneizadores"...

Se dan casos de padres que luego pretender "devolver" al niño...

Sabemos de estos casos, pero desconocemos su magnitud real. Lo primero que necesitamos es un "sinceramiento", no sólo en cuanto a cifras reales sino sobre todo estudiar los casos, no para ver quién ha tenido la "culpa", sino qué podemos hacer para evitarlos en el futuro. Probablemente a veces la adopción ha ido acompañada de "excesivo optimismo" y "euforia". Sin embargo, a más de diez años de experiencia en España, son ya imprescindibles estudios que nos permitan saber si estamos en el camino correcto o si es necesario realizar adecuaciones. Sobre el tema de la "devolución", hay países que han asumido la tutela de los menores "devueltos", pero han mantenido la responsabilidad -económica, entre otras- en quienes les "devuelven-... En el presente, no sabemos con qué criterios estamos actuando, si es que tenemos alguno.

La escuela tampoco parece estar preparada para esta realidad.

No, pero no significa que no sea posible prepararse. Debemos comenzar a pensar -y quizás no sólo para niños adoptados- , que no todos los niños y las niñas deben incorporarse a una etapa educativa o curso segun la edad.O que algunos puedan pasar inicialmente menos horas en los centros educativos... También, que sean acompañados en algunas de esas horas por alguien de su familia cercana. Y que dispongan de tiempo adicional para hacer sus tareas y exámenes. Situaciones todas absolutamente previstas y en funcionamiento en otros sistemas educativos, como el inglés.

Usted coordina un estudio sobre este tema. ¿Hay ya resultados?

Se perciben algunas cuestiones ya comentadas, como la necesidad de colaboración de los distintos sectores -familias, profesionales, administraciones... - para realizar estudios que permitan rectificar o confirmar políticas y procesos; la necesidad de acordar criterios de seguimiento y acompañamiento de las familias; o la de una mayor formación. Pero también la de "escuchar" a los menores adoptados y la de asumir que las "dificultades" de vinculación no son sólo de los menores, sino también de los adultos.

¿Qué recomendaciones daría?

a) Antes de adoptar. Profundizar en la formación y el conocimiento de sí mismo y de los propios deseos, así como del lugar, la cultura y las características del menor. Asumir que la mayoría no son huérfanos sino "huérfanos sociales" y que, por ello, detrás, al lado o junto a él hay una familia o una madre de nacimiento que tiene un espacio de alguna naturaleza en el niño. Como la mayor parte de los menores que se adoptan son actualmente mayores de 2 años, procurar acercarse a su cultura y no esperar que sea él o ella quien haga "todo" el esfuerzo. Ponerse en sus zapatos lo más a menudo posible. Buscar acompañamiento durante la espera.
b) Ya adoptado. Lo mismo, con mayor empatía, paciencia, tiempo y dedicación.
c) A la escuela. Formación, flexibilidad e inclusión.
d) A las administraciones públicas. Transparencia, control, recursos y colaboración.

M.J. Castillejo
Diariodenavarra.es




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Enrique Campoamor a las 9:57 a. m. | Permalink |


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