miércoles, 3 de marzo de 2010
Claves a la hora de adoptar un niño mayor


Ayúdale a adaptarse a su nueva vida teniendo en cuenta su historia y experiencias vividas

Cuando las parejas se plantean la adopción, bien sea nacional o internacional, lo primero en lo que suelen pensar es en bebés. Sin embargo, no siempre es posible, especialmente porque depende de la edad de los padres.

Si por el contrario, la decisión no tiene que ver con esta característica y la pareja ha decidido adoptar a un niño con una edad superior a 3 años, es necesario que se tengan en cuenta una serie de factores.

La adaptación del niño a su nueva familia dependerá mucho de las experiencias anteriores que haya tenido el pequeño. A partir de los 3 años de edad, los niños ya tienen recuerdos de experiencias que les hayan podido marcar y eso debe ser algo que los padres han de comprender y con lo que tener paciencia.


Dar cariño y seguridad es lo más importante

“Los niños necesitan afecto y satisfacer sus necesidades básicas. Siguiendo esta premisa, es un buen comienzo para la relación que se establece con un hijo que se incorpore de manera paulatina al mundo que le creen sus nuevos padres”, afirma Teresa Cruz Madrid, psicóloga y experta en coaching.

Es bastante probable que el niño, durante el periodo de adaptación, tenga un sentimiento de desconfianza muy marcado con respecto a sus nuevos papás, lo que puede provocar ciertos trastornos de conducta como: agresividad o pasividad.

Incluso es probable que intente llevar al límite a los adultos para comprobar si de verdad están dispuestos a quererle de manera incondicional. Generalmente este tipo de comportamiento suele darse en los pequeños que han sufrido abandonos constantes por parte de adultos.


Comienza una nueva vida en común

“Cuando se adopta un niño mayor, sobre todo en las etapas de estructuración de su personalidad, es decir, entre los 3 y 5 años, o en la adolescencia, lo principal es ofrecerle la seguridad de que los nuevos padres, fuente nueva de afecto, no lo van a abandonar. Esto se consigue con muestras de afecto físico y repitiendo en las situaciones que sea posible, 'estaré aquí siempre'”, asegura Teresa Cruz Madrid.

Otro factor importante es que ambas partes han de adaptarse a su nueva familia. Al igual que el niño debe poco a poco ir adaptándose a su nueva situación, los padres adoptivos no pueden dejar de lado el pasado del niño, sus gustos e incluso la necesidad de mantener contacto con sus raíces, como suele ser habitual en el caso de las adopciones internacionales.

Un hijo adoptado no es un cachorro al que podemos enseñarle a comportarse a nuestro antojo, es una persona que ha vivido una historia que ha marcado su vida y no se puede pretender que empiece de cero.

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Enrique Campoamor a las 10:05 a. m. | Permalink |


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