lunes, 15 de noviembre de 2010
Un grupo de buceadores revitaliza uno de los arrecifes más valiosos de Filipinas


Imagen de las piezas de cemento convertidas en arrecife


Han empleado tres años y 5.000 cúpulas de cemento para atraer a la fauna marina de nuevo a la bahía de Sarangani


Miles de pequeñas cúpulas de cemento cuidadosamente colocadas durante tres años por un grupo de entusiastas del buceo han revitalizado uno de los arrecifes más valiosos de Filipinas.

Chris Dearne, un inglés afincado desde hace 20 años en General Santos, al sur de la isla de Mindanao, y su amigo John Heitz, un americano también residente en esa ciudad, han colocado cerca de 5.000 cúpulas por toda la bahía de Sarangani, de 230 kilómetros de largo.


De la incomprensión al agradecimiento

Estas estructuras, que se asemejan a un pequeño barreño y que tienen alrededor de un metro de diámetro, actúan en las zonas dañadas como plataforma para que los organismos vivos se adhieran, de modo que, después de un corto periodo de tiempo, algunas pequeñas criaturas marinas pueden vivir en ellas.

La decena de agujeros de unos 15 centímetros repartidos por su superficie, como si se tratase de cavidades de una roca, permiten a los peces y otros animales refugiarse en caso de ser atacados por los depredadores. Algunas cúpulas también sirven de puesto de caza para el pez león o para las morenas, que se quedan agazapadas en su interior a la espera de que pase una presa que llevarse a la boca.

«John y yo hablábamos de lo mal que estaban los arrecifes y de la falta de eficacia del Gobierno y de las ONGs para mejorarlos, de modo que decidimos que teníamos que hacer algo y tuvimos la idea de probar con una cúpula construida con cemento corriente», explica Dearne, principal promotor del proyecto junto a Heitz.

Dos años después de concluir el proyecto, las estructuras se han convertido en el hogar de decenas de especies de fauna marina, que, a su vez, atraen a cada vez más peces, lo que ha contribuido al aumento de las capturas por los pescadores locales. Su proyecto no fue tomado en serio por éstos en un primer momento: «Los pescadores volteaban las estructuras para comprobar si escondían algún tesoro debajo», relata Dearne.


Sobrepesca y turismo

Los cerca de 21.000 dólares que costó construir las 5.000 cúpulas fueron sufragados por patrocinadores privados y subraya el bajo coste del proyecto «si se tiene en cuenta el beneficio ecológico que ha producido».

Las aguas de Filipinas pertenecen al triángulo de coral, un área de entre 5 y 7 millones de kilómetros cuadrados limitada por Indonesia, Malasia, Papua Nueva Guinea, las islas Salomón y Timor Oriental, en la que se concentran el 75 por ciento de las especies de coral del planeta. Con más de 7.000 islas, Filipinas es el segundo archipiélago de mayor biodiversidad de la Tierra, sólo superado por Indonesia, pero al igual que su vecino del sur, sus corales sufren las consecuencias de la pesca abusiva, la explotación turística de las zonas costeras, las devastadoras tormentas tropicales y el aumento de la temperatura marina.






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Enrique Campoamor a las 10:56 a. m. | Permalink |


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