jueves, 16 de diciembre de 2010
El Amor no lo cura todo



“Mama y Papa hay heridas que jamás podrán ser olvidadas, eliminadas…quizás cicatrizadas, pero están ahí…y pueden resurgir, pueden hacer que llore y no sepa porque, puede que me culpe, puede que no me quiera, puede que tenga miedo a perder a las personas que me quieren, puede que dude de la incondicionalidad, puede que me sienta rechazado, puede que sienta que la vida es injusta”

Buenas tarde a todos, esta nueva entrada quizás sea de las más complicadas porque compartiré con vosotros algo muy intimo que casi nadie sabe, y que he hablado con mi Psicólogo en más de una ocasión. La razón por la que lo voy hacer es nada menos que VUESTROS HIJOS, nosotros los Adoptados. Creo que es extremadamente importante dejar claro un par de cosas:

1º) Aunque seamos adoptados nada más nacer y no hayamos pasado tiempo en un orfanato o en una casa de acogida, muchos de nosotros tenemos un sentimiento de pérdida, de rechazo, de falta de identidad etc.

2º) A lo largo de este año he tenido el inmenso placer de dar alrededor de 10 charlas a diferentes Asociaciones, fundaciones, jornadas y me he encontrado de vez en cuando todavía padres que me cuentan que están esperando a su hijo que viene desde Ukrania con 4 años o su hija que viene de Etiopia con 6 años con mucha ilusión y esperanza. Cuando les pregunto “¿porque esperanza?” me responden: “pues como ya nos han avisado que quizás venga con problemas de apego…pero cruzamos los dedos para que todo sea normal y no haya ningún problema,pensamos casi con certeza que todo va ir bien y que no tendrán ningún problema ” y yo solo puedo decir en estos casos que de corazón lo espero, pero que lo veo muy difícil. Y me miran extrañados. Esto no va en contra de estos padres que con tanto amor e ilusión esperan a sus hijos, pero si lo escribo para concienciar mas a los que tienen la esperanza que TODO sea normal en un niño que viene con 4, 6 u 7 años. No quiero parecer pesimista, solo quiero ser realista desde mi punto de vista como adoptada. No veo positivas las expectativas de ese tipo, prefiero “prevenir antes que curar”.

Por eso expondré algo que me pasaba en mi niñez, y quiero recordarles que fui adoptada nada más nacer. Esto debe influir en que debo tener o he tenido menos problemas de apego que cualquier niño que haya pasado en un orfanato o casa de acogida.

Una vez sabiendo con certeza que era adoptada y entender lo que significaba, con 7 y 8 años empecé ha comprender en mi raciocinio de niña, que para haber sido adoptada alguien me debía haber rechazado, y “esa Señora” (como yo la llamaba en aquel entonces) debía haberme parido y luego entregado. Solo la idea me daba repulsión, rabia y odio. Me dolía…me dolía mucho. En esa época si mis padres me regañaban por cualquier cosa que yo había hecho o me castigaban, yo me encerraba en la habitación y lloraba y lloraba. Y me odiaba. Me odiaba tanto y tenia tanto asco, que recuerdo que en varias ocasiones…cogí las medias de mi madre y me las ataba al cuello, las enganchaba a la manivela de la puerta y estiraba hasta dejarme marcas en el cuello, tenía miedo, tenía miedo de no merecer unos padres, tenia asco y rabia. No comprendía ciertas cosas, pensaba que no era lo suficientemente buena hija, que me abandonarian , porque en mi había algo malo.

Ahora miro hacia atrás con 28 años y puedo decir claramente un par de cosas al respecto: Esto no lo hacía por llamar la atención, ¿porque estoy tan segura?, porque esto NO lo sabía NADIE…lo recordé yo siendo más mayor y se lo conté por primera vez a mi Psicóloga con 23 años, así que eso no podía ser. Hice un ejercicio de memoria para comprenderme y explicarme porque hacia esto…y salen los sentimiento que arriba he expuesto. Tenía miedo.

Una vez más abro mi corazón y me desnudo ante vosotros, por la siguiente razón, quiero que eso sirva para dejar claro que muchos niños vendrán con tales heridas, que aunque les deis todo el amor del mundo y seáis unos magníficos padres, ellos podrán reaccionar de formas diversas y difíciles de entender. Ya que cuando somos niños no sabemos poner palabras a lo que sentimos. NO os sintáis culpables, si vuestro hijo os pone a prueba una y otra vez. Cuando vuestro hijo llora sin consuelo, cuando no pueda parar quieto, llame la atención constantemente. ¡No habéis fracasado como padres! Solo tenéis que ser firmes en vuestro papel de padres y dejarnos claro que NUNCA pase lo que PASE nos vais abandonar. Repetirlo hasta la saciedad.

Como ejemplo final puedo contaros que mi hermana y yo, hablando como mujeres adultas sobre lo que sentíamos de pequeñas respecto a nuestra adopción, las dos habiendo sido adoptadas con menos de 1 añito coincidimos en una cosa: lo pasábamos verdaderamente mal cuando mis padres venían tarde a recogernos al cole. Y puedo confirmar casi con certeza que de los 40 niños que jugaban en el patio y sus papas llegaban tarde, solo nosotros estábamos nerviosos y tristes con ideas como esta en nuestra pequeña cabecita: “Mama y Papa ya se han olvidado de mi, ¿me habrán abandonado ya?“

¿ Y como actuábamos?, pues de formas muy distintas, mi hermana se sentaba en una esquina, toda callada y apática y no decía ni una palabra. Yo me mordía las uñas, no dejaba de mirar nerviosa todos los coches que se parecían al de Papa y me ponía de muy mala leche, si llegaban tarde les odiaba por hacerme esperar. Y a veces reaccionaba de alguna forma para ellos incomprensible.

Padres & Madres, formar una familia no es un camino de rosas y más si implica formarla atreves de una adopción. Claro que todos debemos tener la esperanza de que la niña o el niño vengan lo más tranquilos y lo más receptivos a casa. Pero si que pido desde el corazón que no esperéis a que “el Amor todo lo cure y que con un añito o un par de meses en casa se dará cuenta que somos su familia y que le queremos.” - Siento decir que implica mucho trabajo, empatía, paciencia y comprensión. El niño o la niña vendrán con heridas posiblemente más grandes que la mía, y no dudo que lo mejor en estos casos es apoyo profesional. No esperéis que la herida se abra, reconocer la cicatriz, hablar sobre ella, llorar con vuestro hijo y no os sintáis culpables por su dolor.

Laura Heckel
Adopmundi.com




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Enrique Campoamor a las 11:18 a. m. | Permalink |


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