lunes, 11 de julio de 2011
Las adopciones tocan techo en Álava



La mejora de las condiciones de vida de algunos países y la avalancha de peticiones de años anteriores frenan la llegada de menores


El 'baby boom' de las adopciones ha tocado techo. En tan sólo tres años, han bajado un 75% y la media de espera se ha multiplicado por casi seis. Esta caída hinca sus raíces en un dato, en principio, alentador: no hay niños adoptables. Por un lado, las condiciones de vida en sus países de origen han mejorado y no es necesaria esta opción. Y por otro, la avalancha de peticiones fue tan brutal entre 1995 y 2005 que hay lugares donde se quedaron sin menores tras responder a tal demanda.

«Es el niño quien tiene derecho a tener una familia, la que mejor responda a sus necesidades, y no al revés». De este axioma parte Isabel Gros, responsable técnica del Área del Menor y Familia de la Diputación Foral de Álava. Gros conoce a fondo el tema y ha sido testigo de cómo el llamado 'baby boom' de las adopciones se ha desinflado. No hace tanto, el territorio alavés registraba cerca de 150 expedientes por año con un periodo de espera relativamente corto, unos trece meses. «En la actualidad, sin embargo, si queremos que sea bebé y esté sano, las adopciones, tanto nacionales como internacionales, apenas superan la treintena y la espera ronda los cuatro o seis años, circunstancia que a su vez provoca que algunos de los solicitantes se echen atrás», comenta.

Detrás de estos guarismos hay una realidad incontestable: no hay niños adoptables. En el caso de los menores tutelados por la Diputación foral de Álava, las cifras son pequeñas. «No hay niños recién nacidos a los que una madre haya abandonado. Quizá en un año se dan dos casos y pasan cuatro más y no hay ningún otro, un síntoma muy bueno desde el punto de vista de la protección del menor», reconoce Isabel Gros.

A nivel internacional, aunque a mayor escala, el fenómeno es parecido. «Países que a mediados de los noventa estaban en vías de desarrollo, han mejorado y con ello, potenciado sus programas preventivos y actualizado su sistema legal de protección a la infancia. En Rumanía, por ejemplo, ya no hay adopción», indica esta responsable foral.

Otro de los factores en esta caída ha sido sin duda la saturación de peticiones que, en su día, recibieron determinados países. «La avalancha a nivel mundial fue tal, que se quedaron sin niños para atender tal demanda y ahora hay que esperar a que salgan nuevas necesidades para que se puedan adoptar. Por eso la espera se retrasa tanto», comenta Isabel Gros. También hay que tener en cuenta que hay lugares donde no está permitida la adopción ya sea por razones culturales -países musulmanes- o por coyunturales, los que han sufrido una catástrofe. En otros, se descarta simplemente porque no hay garantías.


Entre 5.000 y 14.000 euros

A la hora de hablar del desembolso económico que supone una adopción internacional, Isabel Gros deja claro que el certificado de idoneidad que tiene que realizar la Diputación es gratuito y no supera los seis meses de espera. Los costes surgen de la burocracia y papeleos del país de origen, trámites que llevan las llamadas ECAI, entidades colaboradoras, y que en el caso del País Vasco oscilan entre los 5.000 y los 14.000 euros.

La lista de parejas alavesas en espera sigue subiendo. Sólo el año pasado fueron una treintena, que en el mejor de los casos tendrá que esperar unos seis años para tener a su deseado pequeño entre sus brazos. ¿Qué hay que hacer para que este periodo se acelere? La respuesta de Gros es diáfana. «Si desean un recién nacido y sano, tendrán que esperar. Si lo único que quieren es ser padres y no les importa que el niño sea grande, ni que tenga necesidades especiales, o que sean varios hermanos, el proceso es casi inmediato. Ahora mismo tenemos a una pareja que ha solicitado un niño con una discapacidad, que no sea invalidante».

La procedencia es similar a la de otros años. Los datos del 2010 hablan de China y Rusia con 7 y 6 adopciones. También está Filipinas (4), con quien se abrió un protocolo hace tan sólo tres años que se ha tenido que cerrar porque se ha saturado (esto es totalmente falso. Ni se abrió hace 3 años, ni ha cerrado sino que ha impuesto cupos temporalmente). Desde Etiopía vinieron 5 niñas y 3 niños. Otro de los países es Colombia, con 2 menores. Kazajstan, Mali, Bolivia y Burkina Faso cierran la lista.

Elena Ferreira
ElCorreo.com



Etiquetas:

 

Enrique Campoamor a las 10:13 a. m. | Permalink |


0 Comments: