lunes, 25 de junio de 2007
El viaje de María, Pablo y Álvaro



Catherine Victoria



Hola familias: ahora con un poco más de tranquilidad os podemos escribir para contaros nuestra experiencia en Filipinas. Antes de nada pediros disculpas por no escribir hasta ahora pero hoy me he reincorporado al trabajo y no tengo acceso a Internet en casa.

Nuestra vivencia ha sido maravillosa, sobre todo porque todo aquello que sueñas y que idealizas, después se torna completamente diferente pero no por ello menos estupendo y extraordinario. He de deciros que no todo lo que os voy a contar es bonito, he visto que nuestros queridísimos compañeros de viaje están igualmente emocionados pero nada, por lo menos hasta ahora, os han contado de aquellos aspectos también “ negativos” que tiene el viaje, que no quiere decir que pesen mucho, sino simplemente que hay que tenerlos en cuenta para que todas las familias que tengáis que viajar próximamente podáis evitar los evitables.

Como ya sabréis hemos escogido Qatar para viajar. La compañía no nos ha decepcionado y el personal de vuelo un trato exquisito. Al volar con niños teníamos asiento preferente delante de todo sin asientos inmediatamente contiguos, de tal forma que los niños podían andar y estirar las piernas a su aire en ese “su pequeño espacio”. El avión cómodo y el viaje cómodo. De verdad que no hay quejas. Lo único la comida, que realmente no era muy buena. LA parada de rigor en Doha se nos pasó enseguida, tomando algo en la cafetería. Aceptan el pago con euros, pero sólo billetes. El aeropuerto no tiene nada que ver, y es pequeño. Nada especial que resaltar. El viaje de Doha a Manila nos lo pasamos durmiendo.

Llegada al aeropuerto de Manila y empieza el caos. Os aseguro que es importante mantener la calma en todo momento y concienciarse de que así debe ser, porque es muy fácil en situaciones límite perder los nervios y los papeles y acabar dando gritos en medio del aeropuerto con la mirada clavada de cien ojos asiáticos. Esto es algo habitual, que se pierdan los nervios, que te entren unas ganas locas de llorar o de maldecir al cielo, y normalmente siempre es la persona que llevamos a nuestro lado la que tiene que soportar nuestros cambios repentinos de humor. Lo digo porque en un viaje como este, y más si llevas niños, un montón de equipaje, y una carga emocional tan fuerte, es normal que tengas que pedir muchas veces perdón, aunque después todos acabemos riéndonos de las situaciones vividas. Cuando salimos del aeropuerto de Manila nos dimos cuenta realmente del calor soporífero que nos esperaba esos días. Os aseguro que hubo veces que superamos los 45 grados al sol en algún momento de la tarde.

AL aeropuerto nos fue a buscar Lita de ACI, puntual y encantadora. Hablar con ella de verdad resultó emocionante porque entendía el castellano, y conocía mucho más de nuestros hijos que nosotros mismos hasta la fecha. Cuando llegamos al hotel nos entregó una carpeta a las dos familias con documentación original y el plan de viaje.

Nos alojamos en el Hotel Mandarin Oriental . En ACI nos habían dicho que el hotel quedaba un poco a desmano de los centros comerciales. La verdad es que al principio no entendíamos lo de los centros comerciales pues nosotros nunca nos hemos planteado un viaje en la vida para ir de compras a distintos centros comerciales.....pero eso es porque no conocíamos MANILA!!!. Vamos por partes, el hotel es un buen hotel, con habitaciones amplias y un servicio exquisito. El servicio de buffet es muy variado y muy cuidado. Mereció la pena hospedarnos en él y hoy en día volveríamos a repetir.

El centro comercial más cercano se encontraba a diez minutos caminando con calma y os aseguro que merece la pena caminar un poco por las pocas aceras que te ofrece Makati para empaparte de la vida cotidiana de sus habitantes. A la vuelta siempre cogíamos un taxi y es bueno acordar antes el precio con el taxista. No se debe coger el taxi a las puertas del hotel habiéndolo llamado desde recepción porque de esta manera te cobran un 300% más de la tarifa habitual, ejemplo de ello es que del hotel a intramuros con el taxi solicitado por recepción nos cobraron 700 pesos y desde intramuros hasta el hotel de regreso con un taxista de la calle nos cobraron 200 pesos. De todas formas es cierto que la vida allí es muy barata para nosotros; aún así, es bueno no gastar tontamente, porque al final del viaje os aseguro que haciendo cuentas ya en España te percatas realmente del total gastado.

El viernes 23, justo al día siguiente de llegar, fuimos a buscar a nuestros niños. A Paula y a José Luis los recogieron en el hall del hotel a las 9.00 de la mañana y a nosotros a las 12 del mediodía. El viaje en furgoneta hasta Quezon City duró aproximadamente una hora, sin duda una de las horas más largas de nuestra vida. Estábamos tan cerca de poder abrazar a nuestra niña que en todo el trayecto apenas hablábamos y os aseguro que eso para un niño de seis años como es nuestro hijo Álvaro es casi un imposible. Hacía un calor horrible...De pronto nos dijeron que habíamos llegado. Por el camino no haces más que imaginarte el lugar y el encuentro y al mismo tiempo te pones freno a ti misma para no idealizarlo de ninguna manera. Es mejor no idealizarlo.

Yo había visto fotos del orfanato de Santa Rita de Jest y me habían encantado. Pues bien, los orfanatos público o por lo menos el de nuestra hija, era muy desolador. Tenía una extensión de tierra bastante considerable con algunos árboles altos e hierba y matorrales salvajes, secos y quemados por el sol. He de decir que a la entrada de la finca había un guardia de seguridad. Nos dejó la furgoneta en la puerta principal de lo que parecía se el “edificio” central. Era una casa de planta baja pequeñita que albergaba dentro las oficinas del orfanato. Las oficinas se ubicaban en una estancia donde fuimos recibidos por 4 señoras que os juro a día de hoy aun no se muy bien que función tenía cada una. Empezamos a preguntarles por la niña y sus hábitos y toda aquella información que nos pareció interesante reunir. Llevábamos un listado con todas las preguntas, esto te facilita mucho las cosas en ese momento de tantos nervios.

De repente se abrió la puerta y apareció caminando de la mano de una cuidadora Catherine Victoria, seria, observando y a la expectativa. Nos acercamos con mucha cautela para no asustarla y a los pocos segundos estaba colgada como un koala a mi cuello, y desde entonces no se ha separado. Fue impresionante el verla por primera vez, lo cierto es que no se me pareció casi nada a la foto….es mucho más guapa!!! En ese momento ya con la niña en brazos y todos mucho más tranquilos preguntamos por Dennis para poder verlo. Nos comentaron que no estaba en ese instante. Ya tuvimos ocasión de hablarlo con Jose y Mari. Después nos entregaron un biberón, una toallita rosa, un pañal y un álbum fotográfico de la niña lleno de dedicatorias de sus cuidadoras junto con la partida de bautismo.

Antes de irnos recorrimos todo el orfanato. Está estructurado por edades y sexos. Salimos del edifico central y nos llevaron por senderos a cada una de las casas o casetas. La primera la de los bebés, donde había vivido Catherine. Tenía un cuarto con cunas, cunas al aire libre por el calor que hacía, no había aire acondicionado solo unos cuantos ventiladores. Otra zona de juegos y un pequeño comedor con cocina. Todo el material es viejísimo, da pena, mesas y sillas rotas, paredes con desconchados, la goma espuma de los sillones salida etc. La verdad es que impresiona. Lo que sí no les falta es cariño de las cuidadoras. Solo había un chico cuidador. Alli mi hija se despidió de su compañeros/as de cuna. Fue el momento más emotivo para nosotros.

Después por el mismo sendero nos fuimos parando en las siguientes casetas y así hasta la última. Cada caseta estaba ocupada por 10-15 niños con una franja de edad determinada y las había de niños y de niñas. Tenían un pequeño porche de madera y dentro en un espacio diáfano y abierto la cocina, el comedorcito y las camas-cunas. Podrían tener una superficie de 40 m2. Había 3 o cuatro cuidadoras dentro de cada una de las casitas. Llevamos caramelos para todos lo niños y al ser orfanato público no pudimos entregar dinero directamente así que se lo dimos a Lita para que ella les comprase lo que necesitaban. Cuando volviamos hacia la furgoneta, me crucé con muchas cuidadoras que lloraban por Catherine. Yo también les sonreía y lloraba sin parar, pensando además lo inconsciente que era mi hija que iba sonriente y feliz de que aquello era una verdadera despedida.

De camino al hotel ella seguía en mi regazo tranquila. La experiencia de llevar a nuestro hijo Álvaro fue estupenda. No os voy a negar que el viaje se hizo más pesado, que siempre te puede hacer perder los nervios, que tienes que estar muy pendiente…pero este viaje también era de él y no nos lo planteamos como un viaje de descanso. Su reacción con la niña fue muy buena al principio y hubo dos días muy malos. Nos sorprendió su reacción y la verdad es que no debería porque como decía José Luis esto forma parte del contrato. En esos dos días de ataque de celos estuvo insoportable y tuvimos que volcarnos mucho más en él. Ahora ya está mucho más tranquilo y asumiendo su papel de hermano mayor. La experiencia de llevarlo fue muy buena y si no hubieses sido así me hubiese invadido la angustia de no tenerlo a nuestro lado. Es absolutamente aconsejable.

Los tres primeros días apenas dormimos nada porque sufrimos los mareos, nauseas y demás incomodidades derivados del jet lag. Catherine Victoria duerme de un tirón 11 horas desde la primera noche.


Lago Taal, en Tagaytay

Justo al día siguiente de recoger a los críos ( sábado 24 de marzo) , nos llevaron a Tagaytay de excursión. Como os comentaba Paula y Jose Luis, el paisaje es maravilloso y la excursión a pesar de la distancia es muy bonita, pero hay un pero…., No es recomendable para nada moverte del hotel mucho justamente al día siguiente de recoger a los niños. Ellos (y nosotros) necesitan de un mínimo período de adaptación y la verdad es que fue todo a golpe de salto de mata, madrugones, furgoneta y kilómetros, calor…en fin, creo sinceramente tenía que haberse pospuesto para más adelante, y Paula y José Luis como ellos mismos contaban lo sufrieron mucho más, cuando vieron que Jest volvía a revivir sus momentos en el Orfanato con Sr Doroty. Todos lo pensamos y así lo comentamos, no fue prudente su presencia. Los cuatro lo hablamos y creemos sinceramente que una vez que los niños salen del orfanato no deben mirar atrás. Tiene que haber un antes y un después.

El tráfico en Manila es el más caótico del mundo, no existe lugar donde se conduzca así de mal (o de bien, depende si lo vemos desde el punto de vista de la pericia al volante). Allí no existen los carriles, los coches van formando filas a su antojo, los autobuses se te echan encima, es una auténtica guerra del asfalto.

El martes 27 de marzo fuimos de visita al ICAB. Nos unimos a todos los acertados comentarios hechos por Paula y José Luis. No sé exactamente en que zona se encontraba pero os aseguro que estaba rodeado de chabolas y miseria. También es verdad que Manila fuera de lo que es Makati ( como un Manhatan en New York) es todo miseria y chabolismo. Los lugareños dentro de sus chabolas además de su vivienda tienen su negocio, bien de manicura y peluquería, de soldador, de cocinero etc etc. Es todo muy curioso. Los Filipinos son todos muy aseados, en las barriadas de chabolas siempre existen unos baños públicos y es frecuente verlos a todos con su pastilla de jabón y toalla por las mañanas. En el Icab se preguntó a Jonh por todos los expedientes españoles ( de todos ellos ya os ha dado cumplida y rápida respuesta Paula) por los nuestros propios, el por qué de nuestra elección, con que familias competíamos etc. John es un hombre joven y muy amable y sonriente, en realidad el pueblo filipino desborda en amabilidad rozando la mayor parte de las veces en servilismo.

La tarde del martes y todo el miércoles lo tuvimos libre. El jueves fuimos al consulado para recoger la documentación que tendríamos que traernos a España para legalizar la situación de los niños. La visita fue rápida y decepciona bastante el espacio físico que tiene nuestra embajada si la comparamos con la de EEUU.

Las familias comentamos que era una pena que las visitas al ICAB y al consulado no las juntasen en un mismo día o en días consecutivos pues el resto del tiempo no tienes nada que hacer , y si hubiese estado organizado de otra manera probablemente nuestra estancia en Manila se hubiese reducido considerablemente. Realmente a mitad de semana estábamos deseando volver a casa y tener toda la paz y tranquilidad que allí viviendo aceleradamente no podías tener. A los que vayáis a viajar os aconsejamos vivamente reducir los días de estancia.

En esos días libres hicimos el poco turismo que en Manila y con tantísimo calor se puede hacer, visitamos la Catedral, el fuerte Santiago, el parque Rizal y el cementerio americano. Nosotros tuvimos la gran suerte de tener allí viviendo a unos amigos que nos pasearon en coche por distintos sitios de la ciudad y nos llevaron a San Juan y a Ortigas.

El sábado nos fuimos pronto para el aeropuerto. Llegamos allí con cuatro horas de antelación. Primero pesamos las maletas antes de facturar en una básculas manuales, después pasamos al mostrador de facturación donde nos entregaron las tarjetas de embarque excepto la de la niña porque teníamos que ir a pagar las tasas de salida de Catherine Victoria donde nos fotocopiaron además la documentación entregada por el icab, el "placement authority" . Por Jest sus padres pagaron 1200 pesos y nosotros por catherine victoria 200 pesos. Después con el resguardo del pago nos entregaron las tarjetas de embarque de la niña; os aconsejo que no volváis a hacer cola de nuevo, aquí hay que poner en práctica ese espíritu español de saltarse las colas para dirigirse directamente a la chica de mostrador y solicitar la tarjeta. Después tuvimos que ir a un mostrador ( muy cercano al mostrador de facturación de Qatar) denominado CFO ( Commission on Filipinos Overseas) donde tuvimos que rellenar un tedioso formulario, entregar la travel authority que nos facilitó el Icab y pagar 400 pesos.

Os recalco mucho lo de pagar en el aeropuerto para que contéis con llevar pesos suficientes para hacer frente a todos esos pagos obligatorios y sin ningún sentido para todos nosotros. En ese mismo mostrador empezaron a preguntarnos todo tipo de detalles y teléfonos del Icab, en fin, que os aseguro que entre risas y ansiedades pusimos de verano ( por supuesto en castellano) al hombrecillo que nos interrogaba. Llevábamos dos horas en el aeropuerto y aún estábamos así, era desesperante. Como estuvimos temprano nos volvieron a asignar los asientos delanteros que además tienen cuna. El viaje de nuevo fantástico. Después de este peregrinaje finalmente nos pusieron el famoso sello del CFO en el pasaporte de la niña y nos fuimos rápidamente a pasar los controles previos a la puerta de embarque. Lo primero de todo y por no perder la costumbre nos clavaron 750 pesos por cada tarjeta de embarque y después llegaron los controles de rigor. A mi me mandaron vaciar el neceser y llevaba en bolsa hermética frascos con contenido no superior a 100 ml tal y como establece la normativa internacional. Pues a ellos esta normativa les da exactamente igual, y se querían quedar con los dos frascos más caros y de mejor presencia. Hacía poco tiempo que José Luis les había visto repartirse el botin del anterior incauto. Pues bien, una vez más salió la garra española y me dedique durante cinco minutos y en presencia de los guardias a vaciar el contenido de los frascos en bolsas herméticas para poder llevarlas y a romper literalmente los frascos para que no se los pudiesen quedar. El cansancio físico y psíquico es tal que cualquier cosita te pones completamente irritable. Además los niños tenían hambre y no pudimos darles nada hasta entrar en el avión. Os aseguro que 4 horas en el aeropuerto son realmente escasas. Y ya por último cuando todo parecía haber pasado a la entrada de la pasarela del avión un nuevo control, yo y Paula jurábamos en arameo y a José Luis le requisaron unas plantitas que llevaba en el equipaje de mano. En fin, toda una odisea de la que después nos reímos a gusto en el avión.

Jonh nos comentó que era muy difícil asignar a niños mayores a familias españolas porque por una cuestión de adaptación del idioma se los asignaban antes a los americanos. De todas formas allí adoptan de muchos países, pues el día que nosotros fuimos al Icab también estaban esperando a una familia filandesa.

También tuvimos ocasión de visitar el orfanato de Lita ( Sun & Moon) y os diré que es una casita encantadora, con jardín y piscina para los niños. Allí debía tener a 15 niños y abundaban las niñas!!!!. Dos de ellas ya estaban asignadas pero no había niños mayores del año y medio. Lita debido a su cercana colaboración no puede escoger a ningún expediente de ACI para asignar niño/a. Es una pena, porque ella dice que le ¡¡gustan más los españoles que los americanos!!.

Ahora ya aquí en casa y observando a mi hija pienso sinceramente que ha nacido entre nosotros, que entre ella y yo existe un cordón umbilical que nos unirá para toda la vida. Ya nos hemos olvidado de todos los malos momentos y somos felices mientras ella sonríe y juega con Álvaro. Mucho ánimo para los que venís detrás, porque la espera siempre merecerá la pena. Ahora solo queda guardar todos los documentos, toda su ropita y recuerdos del viaje en una cajita y mirar hacia delante. Muchas gracias a todos por vuestro apoyo.

Un fuerte abrazo,

María, Pablo y Álvaro.
10 de abril de 2007


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Enrique Campoamor a las 9:06 a. m. | Permalink |


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