jueves, 13 de diciembre de 2007
Muere en Madrid un niño filipino, en extrañas circunstancias



Hospital Clínico de Madrid



Un niño muere a las tres horas de ser dado de alta en el hospital Clínico. Un juzgado ordena que se investigue el caso para ver si hubo negligencia


Una familia de Carabanchel se encuentra destrozada desde la madrugada del lunes. El hijo mayor, de tan solo 12 años, murió ese día a las tres horas de haber salido del servicio de urgencias del hospital Clínico. El titular del Juzgado de Instrucción número 42 ha ordenado que se abra una investigación para determinar qué ha pasado en la muerte de este joven y si ha podido ser víctima de una negligencia médica. Los padres, que están deshechos por la muerte del pequeño Lou Anthony G. S., han pedido que se haga justicia y que se depuren responsabilidades por parte de los facultativos que le atendieron.

Los problemas que sufrió Lou Anthony, un niño de origen filipino, pero con nacionalidad española, comenzaron a primera hora del domingo. El chaval se levantó con un fuerte dolor de espalda, a la altura del hombro, y con fiebre alta que llegó a superar los 39 grados, según recordaba ayer su madre, Loreto Livvay. Las complicaciones llegaron por la noche. La fiebre no remitía y los dolores se agudizaron. Pero la voz de alarma surgió ya de noche. El chico comenzó a toser y esputar sangre. "No eran flemas. Cada vez salía más sangre y mi hijo se encontraba peor por momentos", afirma la madre entre lágrimas. Su marido, que está junto a ella, se da la vuelta y prefiere no mirar.

Los padres, que viven en la calle de General Ricardos (Carabanchel), decidieron llevar al pequeño a su hospital, el Clínico. Ingresó a las tres de la madrugada del lunes. "Tardaron cerca de dos horas en atenderlo. Estaba muy mal", afirma la madre. "Los médicos nos dijeron que le habían hecho de todo, pero no estamos seguros", añade. Le dijeron que auscultaron al niño, le miraron los oídos...

Los facultativos que había en Pediatría la madrugada del lunes en el Clínico le dieron el alta sobre las cinco de la madrugada. Le recetaron ibuprofeno y paracetamol para atajar los problemas de la tos y la fiebre. Los médicos le dijeron que sufría tos y que la sangre provenía del esfuerzo al toser, ya que se podrían haber roto algunas venas pequeñas de la garganta, relata la madre. El dolor del hombro era un problema muscular que remitiría con el antiinflamatorio. "Salimos del hospital, donde no le dieron ninguna medicación. La tuve que comprar yo y dárselo en casa", añade la madre.

La familia regresó a su casa, pero alrededor de las siete y media Lou Anthony empeoró. Las toses eran más frecuentes y con más sangre, lo que alarmó a los padres. Llamaron al 061 y al 112 para pedir una ambulancia que "tardó mucho tiempo en llegar", según la familia. El niño murió a las ocho de la mañana del lunes. En el Clínico intentaron reanimarle durante más de 20 minutos, sin éxito.

Una portavoz del hospital afirmó ayer que los médicos siguieron "todos los protocolos" de atención al paciente y que le sometieron a todas las pruebas que consideraron oportunas. La portavoz no especificó cuáles. "El tema está sub iúdice. Será la autopsia la que determine la causa de la muerte, que desconocemos en este momento", añadió.

Lou Anthony llegó a España hace seis años. "Lo enterraremos en Madrid, para que esté junto a nosotros. Cuando volvamos a Filipinas, nos llevaremos sus restos", concluyó la madre entre lágrimas. Ahora, sólo pide "que se haga justicia".

F. Javier Barroso
ElPais.com



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