jueves, 27 de diciembre de 2007
Solidaridad filipina



Los marineros filipinos del 'Orient Star' entregaron a través de Javier y María Jesús, dos pravianos que les ayudaron en su estancia en Avilés, los alimentos sobrantes a la Residencia de Ancianos


Las despensas de la Residencia de Ancianos Nuestra Señora del Valle de Pravia nunca acogieron en su interior productos tan exóticos y de tan variada procedencia como los recibidos en el día de ayer en el centro. En cuestión de minutos la cocina de Nuestra Señora del Valle se llenó de 'fabas', garbanzos, arroz, fideos, cacao, crema de cacahuete, sopas de sobre, galletas, levadura, harina, azúcar y un sinfín de productos más, de difícil identificación debido a los signos árabes que cubrían los envoltorios, y todo gracias a la generosidad mostrada por 'los trece de Filipinas' como ya los conocen en la residencia praviana.

La tripulación del 'Orient Star', barco que permanece amarrado en la dársena de San Agustín en la ría de Avilés después de que una avería en sus tanques de lastre pusiera en peligro la verticalidad del buque, decidió que, puesto que ellos iban a abandonar el barco en el que habían vivido durante los últimos ocho meses, compartiendo penas y alegrías, no querían dejar que los kilos de comida que tenían en la despensa del 'Orient Star' acabasen en la basura.

Los filipinos, conocedores de lo que es pasar hambre y necesidades de todo tipo, mostraron su cara más solidaria y quisieron que toda esa comida sobrante fuese a parar a algún lugar en el que realmente fuese necesario.

Dicho y hecho. Y puesto que ellos en estos momentos, es más que probable que ya se encuentren en Filipinas, disfrutando de sus familias (abandonaron Asturias el pasado viernes) delegaron 'la misión' a sus amigos asturianos, Luis Javier González y María Jesús Álvarez, una pareja praviana que les acompañaron durante su estancia en Avilés. Les hicieron compañía y les llevaron comida caliente y 'bocatas' de jamón y chorizo un día tras otro.

Sin duda, María Jesús y Javier les hicieron mucho más cómoda y llevadera su estancia en aguas avilesinas y se podría decir que se han convertido en sus portavoces españoles desde que Javier, vigilante de los remolcadores del puerto, decidiera subir al barco a preocuparse de su estado. Desde entonces, muchas comidas, cenas, risas y confidencias han sido compartidas.

Ellos fueron los que se encargaron de ir a recoger los alimentos al barco averiado, y ellos fueron los que los entregaron ayer en un lugar en el que saben de primera mano que detalles de este tipo siempre serán bien recibidos, como así lo demostró la madre superiora de la Residencia Nuestra Señora del Valle, Sor Adela, quién mostró su sorpresa y satisfacción ante la llegada del cargamento de comida. «Bienvenidos sean cualquier tipo de alimentos que nos traigan, esto es algo que se agradece mucho».Y aunque muchos de los productos llevados por Javier y María Jesús resultaban desconocidos para la comunidad religiosa, debido a que son productos que los marineros adquirieron durante las paradas de avituallamiento que realizaron a lo largo de los últimos meses en Jamaica y México, como comentaba Sor Adela, «el cacao, independientemente de su nombre, es cacao aquí y en Filipinas».

Amabilidad, hospitalidad y solidaridad son los rasgos destacados por María Jesús y Javier de los filipinos del 'Orient Star', algo que, desde luego ha quedado patente a través de este gesto.

ElComercio.com



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Enrique Campoamor a las 11:29 a. m. | Permalink |


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