miércoles, 17 de junio de 2009
La Vergüenza: película sobre adopciones truncadas y parejas descompuestas




Planell lo advierte. Las ‘adopciones truncadas' existen. Además, a través de esta vergüenza dibuja el hecho de que tener un hijo, biológico o adoptivo, es la manera más clara e imprevisible de saber cómo somos.

La vergüenza es esa actitud que nos impide decir lo que realmente queremos o actuar como nos gustaría, para luego ser víctimas de nuestros verdaderos deseos. Aquí, Planell expone semejante tratado de filosofía vital a través de una joven pareja ‘ejemplar', cuya relación se tambalea por su incapacidad para asumir que no son capaces de educar a un niño adoptado, que tiene 8 años.

El hermetismo psicológico de Manu, el pequeño peruano, y determinadas reacciones impulsivas del niño desquician a dos personajes magistralmente interpretados por Alberto San Juan y Natalia Mateo. Sus diferencias acerca del niño sacan a luz, poco a poco, las miserias de cada uno.

Un largo corte de agua, la visita de una asistencia especial insoportable (Marta Aledo está soberbia) y la doble personalidad de su limpiadora (Norma Martínez) ambientan un filme muy teatral, cuyo desarrollo combina escenas sobresalientes con minutos tediosos. El ritmo cinematográfico es pausado, casero. Requiere cinéfilos con batería en su móvil corporal. Se sale de la norma más habitual.

Brindo por propuestas como ésta, obviando los galardones festivaleros de Málaga. Planell lo advierte. Las ‘adopciones truncadas' existen. Además, a través de esta vergüenza dibuja el hecho de que tener un hijo, biológico o adoptivo, es la manera más clara e imprevisible de saber cómo somos.


Marcos Blanco
GenteDigital.es




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