jueves, 8 de octubre de 2009
Paco Larrañaga llega a España



Los familiares del preso de origen guipuzcoano confían en que la Audiencia Nacional autorice su ingreso en la cárcel de Martutene


El preso de origen vasco Paco Larrañaga llegó anoche a Madrid procedente de Filipinas. Acaba así la larga espera de sus familiares, que llevan años luchando porque Larrañaga pudiera salir del infrahumano penal de Manila en el que permanece encarcelado desde hace 12 años por el asesinato de dos hermanas, un doble crimen del que él siempre se ha confesado inocente. Ahora, sus allegados confían en que la Audiencia Nacional autorice el traslado del recluso a la prisión donostiarra de Martutene.

La llegada del reo a España es fruto de un acuerdo bilateral firmado con Filipinas en 2007. Paco Larrañaga, hijo del pelotari vasco Manuel Larrañaga y la filipina Margarita González, abandonó Manila a las 11.30 horas (4.30 hora española). Entre fuertes medidas de seguridad, el preso fue embarcado en un vuelo comercial rumbo a Amsterdam. Sus padres emprendieron el viaje a España en otro avión.

Paco Larrañaga, que según fuentes diplomáticas se encuentra «bien de ánimo», aterrizó a las 23.34 en el aeropuerto de Barajas, escoltado por los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que han viajado con él desde Filipinas.
En el aeropuerto madrileño le esperaban, entre otras personas, su tía Tota Cardona, su prima Maisha Ortoll, y su abogado, Javier Viada, además del diputado Juan Moscoso. Larrañaga fue conducido a la comisaría de la Policía Nacional en la terminal T4 donde se reunió con sus familiares antes de ser trasladado a la prisión de Soto del Real en Madrid. Hoy será puesto a disposición de un juez de la Audiencia Nacional, que determinará el centro penitenciario en el que acabará de cumplir su pena.

La familia, que se muestra «feliz y encantada» con el traslado, confía en que el emplazamiento definitivo sea Martutene ya que, según explicó Javier Viada «a este tipo de presos siempre se les da la posibilidad de elegir prisión». En cualquier caso, esta posibilidad está sujeta «al tipo de grado penal» en el que sea clasificado.

Paco Larrañaga fue condenado a muerte en 2004 y dos años después le fue conmutada la pena por la de cadena perpetua, equivalente a 40 años de prisión de cumplimiento efectivo. Javier Viada explica que en España «no existen penas tan largas, sino que hablaríamos de 20 años. Aquí, la única interpretación es que si son 20 años reales, con todas las reducciones le quedarían ocho por cumplir. Pero nosotros queremos más que el tercer grado. Creemos que Paco ha estado privado de libertad durante muchos años injustamente y que es necesario que se reintegre en una vida, la que no ha tenido. Por eso, pediremos su libertad, aunque sea bajo unos controles judiciales».

El tío de Paco Larrañaga, que comparte nombre y apellido con su sobrino, subrayó que «ahora empieza nueva vida para él». Larrañaga quiso agradecer su «esfuerzo» a todas las personas e instituciones que han trabajado para que el traslado se produjera e insistió en la necesidad de que su sobrino tenga un «juicio justo». «Sé que Paco es inocente, pero es necesario que se celebre un nuevo proceso que le devuelva oficialmente su inocencia». Además, confió en que se contemple la posibilidad de «pedir la amnistía al país donde va a cumplir la pena».


«Un gran día»

También la Diputación de Guipúzcoa ha reclamado que Paco Larrañaga cumpla su condena en Martutene «tal y como lo ha expresado la familia». Las Juntas Generales mostraron su «satisfacción y alegría» por el traslado. «Hoy es un día grande para todos los que estamos comprometidos en la lucha para la abolición de la pena de muerte», señaló la presidenta de la Cámara guipuzcoana, Rafaela Romero. También el eurodiputado del PP Carlos Iturgaiz, que visitó al recluso en 2006, se felicitó por el traslado. «Aunque el proceso haya sido largo y duro, por fin se ha logrado que Paco no pase el resto de sus días en condiciones infrahumanas en una cárcel de Filipinas», señaló.

Paco Larrañaga ingresó en prisión en 1997 por la violación y asesinato de las hermanas Chiong, cometido en la isla filipina de Cebú. Tenía en aquel momento 19 años y quería ser chef. De hecho, el día del doble asesinato estaba en Manila, haciendo un examen en el Center of Culinary Arts, lo que a atestiguaron 35 personas en el juicio. Y a pesar de que no aparecía en los registros de las compañías aéreas, el juzgado dio por sentado que Larrañaga pudo hacer 600 kilómetros para cometer los crímenes y regresar a continuación a Manila.

Lara Ochoa
CorreoDigital.com

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