lunes, 9 de julio de 2012
Hasta Filipinas en moto


Miquel Silvestre junto al monumento dedicado al navegante español Andrés de Urdaneta en Manila


El aventurero y escritor español Miquel Silvestre ha llegado a Filipinas tras recorrer 35.500 kilómetros en moto, siguiendo las huellas de exploradores españoles cuyas hazañas por todo el mundo han sido olvidadas.

"Empecé a viajar en moto y me llamaba la atención que cuando me paraban, sólo conocían España por el fútbol. Y creo que somos algo más, nuestra historia es muy rica pero la desconocemos".

Desde que salió de Barcelona hace casi un año, ha seguido los pasos de exploradores como el jesuita Pedro Paez, que descubrió las fuentes del Nilo azul en 1618 en Etiopía, o el misionero navarro San Francisco Javier, que recorrió buena parte de Asia.

Tras llegar a Filipinas en barco desde la isla de Borneo, recordó al navegante portugués Fernando de Magallanes, que descubrió las islas al mando de una expedición española y falleció en Cebú; a Ruy de Villalobos, que dio al archipiélago su nombre actual; a Miguel López de Legazpi, fundador de Manila, y a Andrés de Urdaneta, el agustino que descubrió la ruta por mar de Filipinas a México.

Silvestre, nacido en Denia (Alicante), considera que su baqueteada BMW es el medio más apropiado para este viaje, porque le acerca al espíritu con el que esos aventureros emprendieron sus epopeyas.

"Al afrontar un viaje épico en moto me convierto en heredero de estos exploradores y eso me acerca a ellos. Estoy más cerca de ellos que si escribiera desde un despacho. He visto cómo iba cambiando el mundo según avanzaba, como ellos, que también viajaban lentamente", explica con una inagotable energía.

Además, subraya que al viajar en moto "no hay barreras como en avión o en coche, se ven cambiar los paisajes y las personas".

En el barrio colonial de Intramuros, donde está enterrado López de Legazpi, grupos de curiosos se acercan al aventurero, le preguntan y miran con ojos incrédulos cuando les cuenta que ha venido en moto desde España.

"Viajar así despierta mucha curiosidad, la gente pregunta por la moto, por el viaje. La gente se abre más a ti", comenta.

Para Silvestre, la aventura no terminará en Filipinas, sino al otro lado del Pacífico, en Estados Unidos, donde continuará desenterrando episodios olvidados de la historia de España antes de regresar a casa desde Nueva York.

A sus 43 años, este aventurero se ha convertido en un nómada que no sabe si podría volver a la vida rutinaria que tuvo durante los cinco años que ejerció de registrador de la propiedad.

"Yo era escritor, había escrito novelas. Y cuando saqué las oposiciones y disfruté de una vida cómoda, me di cuenta de que ya no podía escribir, había perdido algo de rabia. Tuve un accidente en moto y en ese parón me di cuenta de que no me gustaba mi vida", relata.

Silvestre viajó a Italia en moto para buscar inspiración para una nueva novela, se enganchó con otros viajes y terminó aparcando las literatura para convertirse él mismo en el protagonista de una serie de relatos trepidantes en los que todo era real.

"Hice un viaje en moto por África del que salió mi libro 'Un millón de piedras'. Allí me di cuenta de que no me hacía falta escribir ninguna novela, que la historia de cómo un oficinista se mete a cruzar África en moto sin experiencia era la mejor novela que podía escribir", afirma.

En plena crisis económica, este motero mantiene su peculiar modo de vida gracias a los libros y reportajes que escribe para distintos medios y en su propia web, a patrocinadores como BMW o BDO y a sus ahorros.

En sus viajes por casi todo el planeta, Silvestre ha aprendido que "la gente es decente en todas partes" y que el mundo no es un lugar especialmente inhóspito o peligroso.

"Muchos piensan que en un país pobre y remoto te van a asaltar, pero todo el mundo va a su rollo, intenta mantener a su familia y trabajar. En general la gente es más generosa que egoísta", dice con una sonrisa.

Eric San Juan







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Enrique Campoamor a las 10:03 a. m. | Permalink |


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