martes, 3 de abril de 2007
El drama del "doble abandono": adoptan niños y los devuelven



Aunque este artículo aborda la problemática de Argentina, hemos creído conveniente publicarlo en Tulay ya que en nuestro país, aunque en menor medida, también se dan estos casos. Igualmente se plantean claves muy interesantes a la hora de tomar la decisión de adoptar un menor.

Las historias nacen por las deficiencias que hay en Argentina en este tema. No sólo no hay un registro que aglutine datos fehacientes; también falta información, asesoramiento y seguimiento de cada caso. Ocurre en el 5% de los niños y niñas que están en orfanatos del país.


Reponerse del abandono de los padres puede llevar una vida, pero con afecto y contención hay quienes lo logran. Ahora, rehacerse tras un segundo abandono parece imposible. Revivir el desprendimiento y la sensación de rechazo de seres queridos es demoledor para cualquier ser humano. Pero ocurre. Hay chicos dejados por sus padres biológicos y luego "devueltos" por los adoptivos.

No hay cifras oficiales claras. No hay estadísticas precisas. No hay registros unificados. Pero sí hay casos. Lo dicen quienes trabajan en los consejos de niños, niñas y adolescentes de Buenos Aires y la Nación. Lo dicen en los juzgados de familia que tramitan estos casos. Lo dicen en las organizaciones no gubernamentales que se dedican a la adopción.

Consultado por Clarín, Gabriel Lerner, director nacional de Derechos y Programas del Consejo Nacional de Infancia, Adolescencia y Familia de la Nación, explicó que se reintegra al 5 % de los chicos durante la guarda con fines de adopción. Por ley, es un período no menor a los seis meses ni mayor al año. Pero hay padres que "devuelven" a los chicos tras ese lapso, incluso con sentencia de adopción.

En el Consejo porteño no están sistematizadas las cifras, pero sí están los casos. Muchos pasan por el Centro de Atención Transitoria. "Son historias muy dramáticas porque el doble abandono provoca daños en la subjetividad de los chicos. Esto explica por qué hay que ser muy precisos con las evaluaciones psicológicas que se hacen de los padres. Hace falta más que amor para adoptar, es algo que se idealiza y después aparecen los problemas", dice María Elena Naddeo, directora del Consejo.

Aunque se creó hace casi dos años para poner orden, el Registro Unico de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos sigue en pañales. Hay 1.837 inscriptos que son sólo de Capital Federal. Se adhirieron La Rioja, San Juan, Santa Cruz, Jujuy, Entre Ríos, Buenos Aires y Tierra del Fuego, pero falta firmar un convenio. Hay "consenso" con La Rioja, San Juan, Santa Cruz y Jujuy.

El director del registro, Luis Leiva Fernández, explicó que no hay datos de chicos "devueltos": "No tenemos información. Sin embargo sí hay casos. Un Juez pidió que se diera de baja a un aspirante que devolvió al niño en el período de guarda".

El caos favorece la ilegalidad: hay postulantes que se cansan de esperar y encaran una adopción por "entrega directa": la familia de sangre se pone de acuerdo con la adoptiva. Pero los trámites de adopción son largos justamente porque se debe evaluar muy bien a los postulantes y hacer el seguimiento del nuevo vínculo. "Las parejas deben pasar exámenes y ser evaluadas. A veces ocurre que la relación no funciona porque se hizo una mala evaluación de la pareja", asegura Sandra Juárez, abogada y directora de la Fundación Prohijar.

¿Qué hace cambiar tan bruscamente de opinión a estos padres?

"En general, estos casos se dan con chicos grandes, porque ya estuvieron en varias instituciones, o que cargan con historias complejas que los nuevos padres no logran comprender —dice Lerner—. A veces ocurre que los padres tienen duelos no resueltos de hijos anteriores; o razones culturales que impiden adaptarse al nuevo hijo; parejas que vivieron solas mucho tiempo y no logran incorporar al chico, o mujeres solas que se ven superadas".

"El interés de ubicar rápidamente al niño con una familia lo expone a devoluciones —asegura Lidia Abraham de Cúneo, psicóloga de la Sociedad Argentina de Pediatría—. En los padres adoptantes puede aparecer la fantasía y la posibilidad de una devolución. La fantasía de devolución no es señal de patología. En cambio, la concreción de la devolución sí ya que la incapacidad de los padres adoptivos de abordar situaciones y conductas de sus hijos los lleva a recurrir a la Justicia como fuerza externa, como figura de autoridad. A veces los padres esperan un agradecimiento permanente de los hijos".

Para Graciela Lipski, psicóloga y directora de la Fundación Adoptare, las "devoluciones" son de chicos grandes, que ya vivieron traumatismos y escenas de abusos y maltratos. "Hay parejas que no están preparadas para enfrentar a estos niños—adultos, que están dañados, que lloran, que pegan, que no duermen, que se niegan a llamarlos papá y mamá". Dice que a veces los juzgados ocultan información, como enfermedades (el ejemplo más común son los retrasos neurológicos). "Por eso hay chicos que les va mal en la escuela, y esa es una herida en el narcisismo de estos padres, que agreden al chico, que devuelve la agresión en un círculo interminable". Pero da un mensaje alentador: "Aunque los primeros años siempre son difíciles, después todo pasa".

Mariana Iglesias
miglesias@clarin.com
04/03/2007
Clarín.com


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