miércoles, 26 de septiembre de 2007
Niños filipinos abandonados hallan esperanza en hogares extranjeros



Noah era un niño enfermo de un año cuyos movimientos se reducían a mover los ojos. Podía haber muerto si se hubiese quedado en un orfanato, pero un matrimonio americano consiguió adoptarle dos semanas antes de que su estado empeorara. Noah sufría de un problema agudo en el corazón: tenía dos grandes agujeros en el mismo.

Nada más llegar a su nuevo hogar en Indiana, Estados Unidos, fue llevado a un hospital que se enorgullece de tener algunos de los mejores cirujanos pediatras del corazón del mundo. Estuvo en cuidados intensivos durante 6 días y tuvo que permanecer en el hospital 30 días más para su completa recuperación. Sus nuevos padres, Robert y Cindy Palmer, estuvieron a su lado en todo momento. Ahora Noah tiene cuatro años, es un niño sano y va a pre-escolar y disfruta jugando con sus amigos.

Su historia, tal y como ha sido contada por su padre adoptivo, está entre las historias reales que fueron publicadas y distribuidas el lunes durante el IX Congreso Global sobre Servicios para el Bienestar de los Niños en la cuidad de Tagaytay.

La conferencia de 4 días de duración, y en la que había unos 200 representantes de delegaciones locales y extranjeras relacionadas con el bienestar y colocación de los niños, está organizada por el ICAB.

La conferencia se organizó para discutir y tratar los temas que afectan a los niños filipinos abandonados. Cómo la adopción puede ser una forma de cambio y desarrollo para los padres y posibilidades de colaboración entre agencias afines para mejorar la suerte/fortuna de estos niños a través de la adopción extranjera.

Ultimo recurso

Noah está entre los 3.604 niños filipinos adoptados por familias extranjeras desde que se implementó el Inter-Country Adoption Act en 1995, según dijo el ICAB.

También hay 5.242 niños que tras los juicios ya están en situación de ser adoptados (un proceso que normalmente se alarga unos 3 años). De ese número, 4.701 ya han sido asignados a padres adoptantes en el extranjero.

La ley consiente la adopción de niños filipinos por familias extranjeras como el último recurso, si no hay ninguna familia filipina disponible y una vez se hayan agotado todas las otras posibilidades.

“Hay poca información sobre las adopciones internacionales y en ocasiones la gente tiene ideas erróneas y preconcebidas del proceso”, dijo Gwendolyn Pimentel-Gana, una abogado del ICAB, al Philippine Daily Inquirer.

Ella dice que los filipinos no habían sido muy receptivos a esto ya que lo asociaban al comercio y exposición de niños a grandes peligros como abducción y tráfico de seres humanos.

Añadió que, “Nosotros queremos que la gente entienda que la adopción internacional es una muy buena alternativa para el cuidado del niño si tú no le puedes garantizar el cuidado que se merece en nuestro propio país”.

(Gana, una de las hijas del Senador Aquilino Pimentel Jr, publicó un libro titulado “Adopting a Filipino Child the Inter-Country Way” (Adoptando a un niño filipino de manera internacional), el primero en Filipinas, que ofrece una visión y explicación detallada del proceso de adopción.


Salvando a los niños

La secretaria de Bienestar Social Esperanza Cabral, que preside el ICAB, se tomó muchas molestias para explicar que los niños filipinos abandonados no eran simplemente enviados a hogares extranjeros.

Cabral dijo que el consejo estudia los perfiles de los niños y el de los padres adoptivos, y los asigna en función de sus necesidades y los recursos de los padres adoptantes.

“Queremos estar seguros que no estamos entregando niños a parejas que tiene malos motivos”.

Cabral dijo que el ICAB estaba promoviendo la adopción internacional como una forma de salvar a los niños abandonados de un futuro desolador y darles la oportunidad de crecer en una familia que les quiera, independientemente del color o la raza.

Ella dijo, “Nuestra filosofía es que es mejor que el niño crezca en una familia que en una institución”.

Gana añadió que el sistema ha dado a los niños filipinos con necesidades especiales la oportunidad de vivir vidas normales.

Legislación

Debido a la lentitud de los procesos judiciales, que normalmente retrasan el proceso de adopción, el ICAB está luchando por que la legislación permita que sea el ICAB el que declare al niño libre para ser adoptado. El proyecto de ley todavía tiene que ser aprobado por el Senado.

Jocelyn Uy
Inquirer.net




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Enrique Campoamor a las 9:16 a. m. | Permalink |


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