miércoles, 19 de septiembre de 2007
Adopción Internacional en Filipinas


Eric F. Mallonga (Abogado del ICAB)


Hoy comienza (17/09/2007) la Conferencia Global de Adopción Internacional en Taal Vista Lodge en la ciudad de Taal, en donde se tratarán muchas causas humanitarias relacionadas con los niños. Casi 100 delegados extranjeros de países receptores y otros 200 delegados estarán representando agencias de ayuda o colocación de niños de Filipinas. A pesar del número creciente de solicitudes de países receptores, en ocasiones rozando casi el millar de padres adoptantes aprobados anualmente, no hay suficientes niños que estén liberados legalmente o disponibles legalmente.

Sin embargo, el año pasado, con un ICAB más pro-activo, casi 700 niños filipinos fueron otorgados a hogares de adopción permanentes en el extranjero cuando lo normal era unos 300. Esto significa que el sistema puede ser mejorado para ayudar a los niños más desfavorecidos. Pero el creciente número está todavía muy lejos de los 25.000 niños adoptados en China, que solían figurar en las estadísticas mundiales de infanticidio femenino. Filipinas todavía registra casi siempre un millón de niños de la calle al año, que terminan en burdeles, en fábricas donde se les explota e incluso en prisión por algún delito pequeño o bajo “custodia”.

Frenados en tediosos y complicados procesos judiciales, el Dpto. de Bienestar Social y Desarrollo y el ICAB han comenzado a dinamizar los procesos burocráticos para expedir procesos para renuncias voluntarias de niños y para declaraciones de abandono de niños. Una entrega voluntaria o renuncia de niños es un proceso extrajudicial y administrativo, que acorta el periodo para la disponibilidad legal del niño. En este proceso, sin embargo, durante un periodo de 6 meses, el padre/madre biológico tiene el derecho de revocar la renuncia voluntaria antes de que el niño sea incluido en la lista de adopción.

Pero hay circunstancias especiales en las cuales a los trabajadores sociales todavía no se les permite comenzar el proceso de asignación, como en los casos de violación incestuosa. La madre biológica en tales situaciones es en la mayor parte de los casos una menor, sin capacidad de criar o alimentar un hijo nacido de una violación incestuosa. En tales casos, el periodo de espera no debería ser necesario dado que esos 6 meses serían meramente para que el niño los pasara languideciendo en un orfanato, donde sólo habrá una cuidadora para cado 20 niños, y una familia adoptiva puede asegurar dos personas para el cuidado del niño.

Por otro lado, la declaración de abandono es un proceso judicial, que requiere evidencias documentales y citaciones de numerosos testigos, incluyendo los padres biológicos. El proceso se supone que constituye un proceso sumarial especial, en donde sólo un predominio de la evidencia es necesario y evidencia documental, para que pueda ser estipulado como autentico y sincero.

El proceso judicial debería sólo necesitar una vista oral con la expedición de un decreto de abandono fechado en el mismo día de la vista. Ni los padres biológicos ni los adoptantes deberían estar en la vista; sólo un trabajador social debería ser llamado para certificar la autenticidad de los documentos y los informes del caso. Desafortunadamente, en Filipinas, el proceso se alarga por lo menos un año, con un proceso judicial adverso muy activo en un Tribunal de Familia, con citaciones y testimonios tanto de los padres biológicos como de los adoptantes.

Parece que la Corte Suprema no prioriza los derechos de los niños ni muestra interés en los asuntos de los niños en esta nación dirigida por políticos encendidos y magistrados politizados.

Debido a los obstáculos judiciales en casos de adopción sin polémica, muchos países ya han transformado sus sistemas de un proceso judicial tedioso a uno en donde se facilitan los procesos administrativos para mejorar los intereses del niño. El Congreso Filipino ahora debe atravesar el paso menos perjudicial que la adopción provea para el desarrollo de nuestros niños, en vez de permitir que nuestros niños sean abandonados en las calles, terminando en burdeles y prisiones, donde se nutren los sindicatos del crimen.

Eric F. Mallonga
Texto en inglés en ManilaTimes.net


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Enrique Campoamor a las 11:22 a. m. | Permalink |


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