lunes, 11 de febrero de 2008
Los problemas de adaptación son naturales, no suponen un fracaso



El proceso de adopción, sea nacional o internacional, nunca es fácil. Pero, en muchas ocasiones, las verdaderas dificultades llegan cuando la familia consigue tener el pequeño o pequeña en casa. «La mayoría de los padres piensan que va a ser idílico, que el niño va a estar encantado desde el principio», dice la psicóloga especializada en adopciones María José González Tebas. Pero «no siempre es así», añade.

La frustración entre lo que se esperaba y la realidad lleva a que «algunos, lamentablemente, devuelvan a los niños después de adoptarlos, algo que no harían con sus hijos biológicos y que supone un palo tremendo para el pequeño, que ha sido abandonado dos veces», refiere González.

Los problemas de adaptación surgen, de forma natural, en «gran cantidad de familias adoptantes, aunque muchas no quieren reconocerlo, porque lo ven como un fracaso, cuando no lo es», dice González.

Para ayudarles, los servicios sociales de cada comunidad autónoma disponen de programas de atención psicosocial postadoptiva. Es importante acudir a ellos «al menor síntoma de que algo va mal porque, si se deja, puede convertirse en un problema grave, sobre todo en la adolescencia del chaval», explica la psicóloga.

Son naturales y más frecuentes cuanto mayor es el niño y en casos de adopción internacional. «Les cuesta adaptarse a la familia, a sus hábitos, al idioma, a los alimentos, incluso a la forma de dormir», expone González. También son habituales los reacciones de rechazo a uno de los dos padres, porque no han tenido como referente a uno de los sexos, o los problemas de celos entre el recién llegado y un hermano. «La única receta es tener paciencia, darle mucho cariño y hacerle sentir seguro», comenta González.

Decirle al niño que es adoptado desde que puede entenderlo, interesarse por aspectos de su cultura y planteárselos y, sobre todo, tener paciencia, son pautas que suelen dar buen resultado.

E. M. L.
LaVerdad.es



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Enrique Campoamor a las 9:23 a. m. | Permalink |


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