martes, 5 de febrero de 2008
Entrevista a Carolina Martínez, directora General de Familia y Menor de la Comunidad valenciana



«Creo que es injusto decir que una madre soltera y su hijo no son una familia». Se define como una política «de calle» y no duda en mostrar opiniones personales, al margen de partidos o cargos La «aceleración de los expedientes de adopción» es, en estos momentos, uno de sus principales objetivos


- Han pasado seis meses desde su llegada a la Dirección General de Familia y Menor. ¿Podría hacer una valoración de los mismos?

- Yo suelo decir que lo mío fue un aterrizaje forzoso, porque este cargo nunca había estado dentro de mis proyectos profesionales. Yo conocía bien la realidad de Alicante, porque soy alicantina cien por cien, pero tenía que ponerme al día con la de Castellón y Valencia. Finalmente, tomamos la decisión de aceptarlo, digo tomamos porque sin el apoyo de mi propia familia hubiese sido muy difícil de llevar, y luego ha sido la propia realidad social la que me ha obligado a acelerarme, a ponerme al día desde las primeras horas.

- ¿Mereció la pena, entonces, la decisión?

- Sí, porque este cargo es un regalo. Me da la oportunidad de estar en contacto directo con la gente, con parejas, familias adoptantes y acogedoras, personas individuales... Desde el principio me propuse estar en la calle, no quedarme en el despacho. Por tanto, el balance es positivo, aunque sé que quedan muchas cosas por hacer, muchas decisiones que tomar.

- ¿Cuáles son sus prioridades de actuación en estos momentos?

- Nuestras líneas de actuación son la prevención, la protección y la inserción, pero algo que me gusta mucho del equipo de la Conselleria de Bienestar Social y del vicepresidente Juan Cotino es que se trabaja de forma transversal. La familia lo abarca todo, es un campo amplísimo, por lo que no podemos trabajar en compartimentos estancos. Podemos, por ejemplo, hacer una labor de prevención de la violencia de género o atender las necesidades concretas de un miembro discapacitado desde el apoyo a la familia, aunque sean, en principio, competencias de otro departamento.

- ¿Dispone de los recursos necesarios para llevar a cabo su labor?

- Bueno, está claro que cuanta mayor financiación tengamos, más proyectos podemos llevar a cabo. El conseller reclama más recursos del Gobierno central, porque tienen que llegar más a la Comunidad.

- ¿El mismo esfuerzo inversor que pide al Gobierno central se ve reflejado en el que hace la Conselleria hacia su Dirección General?

- El conseller lucha por darnos recursos pero hay que tener en cuenta que mucho se va para la Ley de Dependencia. Por eso digo que si llegase más dinero del Gobierno central para este asunto, Bienestar Social podría destinar más a las direcciones.

- Centrémonos en la adopción. ¿Cree que 4.509 niños adoptados en diez años es una cifra positiva?

- En los últimos años ha habido un boom de la adopción, sobre todo internacional. Se han hecho muchas cosas buenas, pero sería una tontería por mi parte decir que todo ha sido maravilloso y estupendo y no reconocer que hay cosas que se pueden mejorar.

- ¿Como cuáles?

- La aceleración de los expedientes, tanto de los niños como de las parejas. Cuanto más tardamos, más perjudicamos al niño, también a la familia, pero sobre todo al niño, que es a quien hemos de proteger ante todo. La adopción nacional se ha reducido de diez años de espera, ¡figúrate qué embarazo!, a cuatro o cinco, pero soy consciente de que se puede mejorar y estamos en vías de aportar soluciones.

- ¿Por qué son tan largos los procesos de adopción?

- Nuestra Comunidad tiene fama de ser muy exigente en los trámites de adopción, pero vamos a seguir en esa línea. No permitiremos, por ejemplo, la adopción internacional por entidades públicas, porque esto puede suponer abrir la puerta al tráfico de niños. Además, la exigencia es necesaria para evitar que nos encontremos con familias que devuelven a los pequeños. También pasa otra cosa en adopción nacional. Si todas las familias quieren un bebé de 0 a 1 años, que esté perfectamente y tenga los ojos azules, tendrá que esperar, claro. Además, ¿qué pasa entonces con los de 3 ó 4 años? Lo grandioso de la adopción es que cada niño es único, sea como sea, o la edad que tenga.

- ¿Hay muchos casos de doble abandono?

- No es alarmante, pero se dan. Y es inadmisible, porque para el niño es una situación terrible. Por eso hacemos hincapié en los cursos preadoptivos, para que las parejas piensen bien si realmente están preparadas. También los padres biológicos deben aprender a educar a sus hijos en una sociedad acelerada como la nuestra.

-¿Cree que adoptar está de moda?

- En los últimos años parece que sí se ha puesto de moda, que hay gente que adopta por imitación, pero, y lo digo con mucho respeto a las parejas, esto puede ser peligroso.

- ¿Son muchos los niños que esperan en centros de acogida?

- Los bebés no, porque también ha aumentado el número de niños adoptables nacidos en España de madre extranjera. Pero tenemos 33 niños con necesidades especiales a los que nadie quiere adoptar o acoger. No podemos animar a las parejas a adoptar, porque es una decisión muy personal, pero sí a que acojan, porque es una experiencia magnífica y donde mejor están los niños es en familia, por muy bien que les atiendan en los centros de acogida.

- ¿Qué opina de la adopción por parte de homosexuales?

- Como orientadora de familias opino que la misión de los padres es darle al niño una educación integral, y eso supone que tenga referencia de una figura paternal y otra maternal. Conozco parejas homosexuales que se preocupan de aportar al niño estas dos referencias, pero también conozco otras que no lo hacen. Hay estudios a nivel europeo que señalan fracasos en este tipo de adopciones. Como directora general de Familia y Menor, le digo que estas parejas pasan por el mismo proceso de valoración que las demás, tal y como establece la ley, que es la más permisiva en este sentido de Europa.

- ¿Han presentado muchas solicitudes parejas homosexuales?

- La verdad es que no. En seis meses he visto sólo una. No entiendo la polémica, porque en realidad son pocos los casos.

- ¿Está de acuerdo con las recientes voces conservadoras que dicen que una familia monoparental o con padres homosexuales es, de por sí, desestructurada?

- Rotundamente no. No lo puedo decir más claro. Lo importante es, insisto, el contorno sociocultural en el que se críe un niño.

- ¿Y con los que dicen que una madre soltera y su hijo no son una familia?

- Me parece injusta esta afirmación. Las mujeres que luchan solas por sacar adelante a un hijo merecen todo mi respeto. Creo que hay que apoyarlas, sobre todo cuando son adolescentes, para que sepan tomar la decisión adecuada cuando quedan embarazadas, sea el aborto o la maternidad. Que conozcan sus opciones y estén acompañadas al tomarlas.


E. M. La Hoz
LaVerdad.es


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Enrique Campoamor a las 10:11 a. m. | Permalink |


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