lunes, 12 de mayo de 2008
Uno de cada cien niños escolarizados en Vizcaya es adoptado


Durante los últimos cinco años se ha duplicado el número de acogidas internacionales por parte de familias vizcaínas Rusia y China continúan siendo los países con mayor demanda


Los patios de los colegios constituyen un termómetro para conocer la salud de una sociedad sometida a cambios continuos en sus estructuras organizativas. Niños de culturas y razas diferentes coinciden con frecuencia en los centros escolares en una carrera por superar con éxito una asignatura, no reglada, pero necesaria además de la formación académica: la igualdad de oportunidades. Un reto que exige una mayor implicación por parte de las instituciones y de recursos adecuados para que los niños y sus familiares puedan acceder a herramientas necesarias que les permitan hacer frente a un futuro inmediato con éxito.

En los últimos cinco años, se ha duplicado el número de niños adoptados por familias vizcaínas. Según un estudio de la Sociedad Cooperativa de Iniciativa Social, Agintzari, aproximadamente un 1% de los jóvenes que vive en el territorio responde a este perfil. Una estimación, desconocida hasta ahora, pero que ilustra una realidad cada vez más presente.

«La adopción es un realidad nueva en nuestra sociedad y, por ello, existen pocos datos. Además, al tratarse de jóvenes, su derecho a la privacidad es objeto de especial protección», destaca Javier Múgica, psicólogo terapeuta familiar, que trabaja desde hace más de una década en el estudio de la evolución personal de este colectivo. «Uno entre cien parece poca cosa, pero si hablamos de más de 3.000 niños adoptados en todo Euskadi, la cifra adquiere su importancia». Según datos facilitados por la Diputación, más de 1.600 niños procedentes de diferentes países han llegado en el último lustro a Vizcaya para iniciar una nueva etapa.


«Tendencia a la baja»

La inclinación alcista que se ha vivido en los últimos ejercicios, sin embargo, parece haber tocado techo después de siete años de continuo crecimiento. A mediados del pasado mes de febrero el diputado de Acción Social, Juan María Aburto, aseguró que las solicitudes habían experimentado por primera vez «una tendencia a la baja». Aburto lo atribuía a que «la gente cada vez es más consciente de las dificultades que implica la adopción, con requisitos cada vez más estrictos».

La adopción requiere de una decisión firme y una buena dosis de información tanto del proceso a seguir como de la legislación o las obligaciones básicas que impone el país adoptivo. En 2007 se presentaron en Vizcaya 229 solicitudes, frente a los 388 expedientes que iniciaron su tramitación el año anterior.

Iñigo Pombo, director general de Infancia de la Diputación, asegura que no existe una razón «concreta» que explique este descenso. Sin embargo, y ante el 'boom' que se inició en el año 2000, considera que la situación actual «es más normal. Se adecúa mejor a la realidad de la sociedad de Vizcaya», añade. Un mayor conocimiento de la adopción, las dificultades intrínsecas, la complejidad del proceso o el reducido número de entidades que tramitan las adopciones (ECAIS), son algunas de las razones que adelanta la Diputación para explicar la incipiente caída de las solicitudes. A pesar de estos condicionamiento, en 2007 se formalizaron 130 adopciones, de las que 112 fueron internacionales.

En el otro lado de la balanza se sitúan las familias de la provincia que culminaron el proceso de adopción de 29 niños procedentes del resto de España, seis más que en 2006. «El incremento no responde a que haya mayor demanda de solicitantes, sino a que hay más niños que permiten cubrir las necesidades de la lista de espera», explican desde la Diputación. El año pasado, añaden estas mismas fuentes, se registró un mayor número de niños «que fueron dejados por sus madres en adopción nada más nacer. El hospital nos entrega al bebé y nosotros iniciamos el proceso de tutelaje», expolican desde Diputación. A estos niños, hay que sumar aquellos a cuyos padres las instituciones han retirado la patria potestad.


Procedencia

Por lo que respecta a la adopción internacional, el destino de las solicitudes no ha evolucionado en este último lustro. Rusia y China encabezan la lista. Les siguen Etiopía y Kazajstán. Los países latinoamericanos, que acaparaban el protagonismo hace siete u ocho años, continúan teniendo peso, «pero menos». La media de resolución de un expediente de adopción se sitúa en «dos o dos años y pico», aseguran desde la Diputación. El proceso es complejo y sólo revisar el expediente puede llevar en ocasiones más de cuatro años.

A estas circunstancias, hay que añadir la situación política y las características administrativas del país al que se dirigen las solicitudes de adopción. «Los gobiernos están cambiando continuamente los requisitos», coincide con Aburto la jefa de Acogimiento y Adopción de la Diputación de Vizcaya, Consuelo Alonso. China, por ejemplo, «ha endurecido mucho las condiciones. La pareja solicitante debe llevar al menos dos años casada, mira mucho el tema de enfermedades o la formación académica de los solicitantes, además de disponer de una renta anual superior a los 30.000 dólares», explica.

A la oferta que existía hasta el momento, desde el pasado domingo se suma un nuevo país, Vietnam. «Ha habido un acuerdo a nivel de Gobierno central, pero desconocemos el cupo que puede corresponder a Vizcaya. Lo único que sabemos, a diferencia de China, es que en Vietnam se resuelven muchos menos expedientes», añade Alonso.

Jon Mayora
ElCorreoDigital.com



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