miércoles, 14 de enero de 2009
Cómo contarle a un niño que va a tener un hermano adoptado


Una de las primeras dudas que tienen los padres que han decidido tener a su segundo hijo a través de la adopción es cómo y cuándo hablarle al hermano mayor de la adopción.

Es importante que el niño se implique, pero hay que tener en cuenta que los pequeños no procesan la información igual que los adultos. Contarles cada detalle de forma exhaustiva no es la mejor idea.

1. Hay que empezar a contarles las cosas de forma general. Explicarles que queremos que tenga un hermanito pero que va a ser adoptado. Es un buen momento para hablarle de la adopción. Nuestro hijo debe saber en qué consiste y por qué su hermano va a ser de una raza y de un país diferentes. Conviene explicarle desde el principio cómo va el proceso de adopción, cuándo salimos a resolver papeleo para traer al pequeño a casa y, por supuesto, enseñarle la foto que envían de la ECAI cuando ya nos hayan asignado al niño.

2. También es importante hablar con los niños sobre los comentarios que escuchará en el colegio y las preguntas que les harán cuando llegue su hermanito. Las conversaciones tienen que ser sencillas pero no debemos olvidar que nuestro hijo debe saber todo sobre su futuro hermano: por qué será diferente a él, que va a tener otra cultura, que probablemente no sepa hablar nuestro idioma… Si el pequeño lo tiene claro, cuando esté en el cole y otro niño le diga: “Ella no es tu hermana”, el niño estará preparado y le podrá decir a su compañero por qué si lo es.

3. El tema debe ser algo natural en casa y el niño tiene que sentir que puede expresar sus pensamientos y dudas siempre que quiera.


Es normal que sientan celos

Aunque el niño oiga que nada va a cambiar con la llegada del hermanito y que papá y mamá le van a seguir queriendo igual, su miedo a lo desconocido, a esa reorganización total de la familia provoca celos. Es una reacción natural ante una situación de pérdida de poder, de atención y de amor.

No debemos preocuparnos en exceso, los celos son la forma que tiene el pequeño de expresar sus sentimientos por los cambios, y lo habitual es que desaparezcan cuando se acostumbre a ellos.

Pero de momento, nuestro hijo piensa que ese intruso vendrá para sustituirle. Este sentimiento es normal y necesario: un niño que no expresa ningún tipo de celo, por pequeño que sea, puede que esté escondiendo algún otro problema.

Por eso, es muy importante que, aunque hablemos de la adopción a menudo, no lo idealicemos.

SerPadres.es


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Enrique Campoamor a las 10:42 a. m. | Permalink |


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