lunes, 16 de abril de 2007
Parejas españolas adoptan bebés chinos para evitar burocracia



Milagros Vacas Arlandis tenía tres hijos y un trabajo exigente como médica. Pero como ella y su marido sentían que faltaba algo en sus vidas, decidieron adoptar una niña.

Durante diez años lidiaron infructuosamente con el sistema español de adopciones, hasta que finalmente optaron por China: ahora son los orgullosos padres de una niñita de 4 años a la que bautizaron María.

España, un país tradicionalmente homogéneo que está absorbiendo una nueva población diversa _enriquecida por el influjo de unos cuatro millones de inmigrantes en la última década_ tiene una de las mayores tasas per cápita de adopciones internacionales en el mundo. Más de la mitad de los niños adoptados provienen de China.

"Mi marido y yo siempre quisimos dar un hogar a un niño que no tuviese familia", dijo Vacas Arlandis, que vive en la ciudad norteña de Santander. "Tratamos de adoptar en España, pero después de esperar durante años sin conseguir nada, decidimos seguir un camino distinto".

Después de Estados Unidos, España es el país que adopta más niños de China, según el Centro de Adopciones de ese país. En el 2005, las familias españolas adoptaron más de 5.400 niños del exterior, en comparación con 1.800 en 1977. Más de 2.700 de las adopciones del 2005 fueron en China, según datos del gobierno.

En contraste, Estados Unidos _un país cuya población de 300 millones de habitantes es casi siete veces la española de 44 millones_ registró unas 7.900 adopciones de China en el 2005, informó el Departamento de Estado de aquel país.

La mayor participación femenina en la fuerza laboral y las crecientes tasas de divorcio han hecho que muchos españoles esperasen más tiempo para formar familias, dijo Juan José García Ferrer, director del Instituto del Menor y la Familia de la Comunidad de Madrid.

"A medida que las mujeres se dedican más a sus carreras, van postergando la maternidad", dijo García Ferrer. "Y como los 30 años es la edad media para el primer matrimonio y puesto que la mitad de todos los matrimonios terminan en divorcio, la demanda de adopciones va a seguir creciendo".

A la vez, el rápido desarrollo económico en la última década ha dado a muchas familias mejor acceso a la tecnología, como también los medios económicos para solventar los gastos de adopción y los viajes internacionales, dijo.

China es el país elegido por la mayoría de las familias españolas que buscan adoptar niños gracias a una corta espera, un proceso legal relativamente transparente y una elevada disponibilidad de niños _en su mayoría mujeres_ menores de tres años, dijo Roberto Pili, director de Transmes, una agencia con sede en Barcelona que prepara la tramitación de las familias que buscan adoptar niños chinos.

Gran parte del problema en España radica en la complicación de adoptar un niño cuyos padres estén vivos, ya que se requiere el consentimiento de los padres biológicos que suelen ser difíciles de localizar. Los niños abandonados suelen pasar años bajo el cuidado del Estado y por lo tanto ya son mayorcitos y menos atrayentes para las parejas que quieren iniciar una familia o agregar un niño a los que ya tienen.

Pero en China "el proceso es seguro, los niños son muy pequeños y sus legajos médicos son precisos", dijo Pili, que tiene tres hijas chinas adoptivas.

La política china de control demográfico que sólo busca un hijo por familia se ha combinado con su prejuicio cultural en favor de los varoncitos para crear una situación en la que el país "tiene sencillamente un número muy elevado de niñitas adoptables", agregó Pili.

Pero como la creciente demanda internacional de adopciones excede ahora el número de niños disponibles, China está haciendo más estrictas sus regulaciones para dar preferencia a las parejas de mediana edad, saludables y económicamente prósperas.

Celsa Vega, una mujer soltera de 50 años de Madrid cuya hija adoptiva, Julia, tiene ahora 6 años, dijo que se sentía muy feliz de haberla adoptado en China antes de que las nuevas reglas en vigencia prácticamente imposibilitaran que lo hicieran padres o madres solos.

Vega, empleada pública, pasó su juventud viajando, estudiando y desempeñando varios trabajos. Pero ya cuarentona y soltera, decidió concretar su sueño de maternidad adoptando una bebé en China.

"Esperé mucho tiempo y siempre sentí que tenía muchos años por delante", dijo Vega. "Pero en determinado momento decidí que había llegado a la edad en que tenía que tomar una decisión: o ser madre o no serlo".

En el 2002, después de esperar menos de dos años, viajó a China para recoger a Julia.

"Entre nosotras se estableció un vínculo desde el principio", afirmó. "Adoptarla fue la mejor decisión que haya tomado jamás".

Vacas Arlandis también consideró que su experiencia fue muy positiva.

"La gente dice que le hice a ella un gran favor, pero es ella quien nos lo hizo a nosotros", aseguró.

Ambas mujeres dijeron que sus hijas han tenido pocas dificultades para adaptarse a la sociedad española.

"Nunca hemos tenido problemas de racismo: si acaso, la gente la ve a María como exótica", dijo Vacas Arlandis sobre su hija.

Agregó que María no la ve a ella como alguien diferente. "Me dice 'Mami, soy linda como tú'".

Univisión.com
05 de Marzo de 2007


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Enrique Campoamor a las 9:26 a. m. | Permalink |


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