lunes, 21 de mayo de 2007
30 bebés, abandonados a su suerte cada año


Campaña en Alemania para salvar a los recién nacidos rechazados por sus padres

El elevado número de bebés muertos por madres o padres desesperados preocupa en Alemania. En Berlín y otras ciudades alemanas se ha abierto un debate sobre los métodos más adecuados para afrontar el problema, intentando salvar las vidas de los bebés y ayudar a las madres que se ven abocadas a la terrible decisión de matar o abandonar a sus hijos recién paridos. Entre las propuestas se debate si es más eficaz la creación de contenedores para abandonar los bebés en lugares seguros o crear mecanismos para un parto incógnito.

En pleno siglo XXI, los históricos tornos de los conventos donde los hijos del pecado se entregaban en manos de las monjas podrían experimentar un renacimiento. En cuatro hospitales de Berlín funcionan desde 2001 cuatro de esos tornos donde, según la ministra de Sanidad de la capital alemana, se han entregado 26 bebés. No todos tuvieron esa suerte. En los últimos meses se repiten con frecuencia los casos de bebés muertos a manos de sus madres o padres. A uno lo tiraron metido en una bolsa desde un décimo piso en Hamburgo. El caso más escandaloso fue el de la madre que mató a nueve bebés recién nacidos entre 1988 y 1999 en Francfort del Oder. No hace mucho se repitió un hecho similar con otra madre que mató a sus cinco hijos.

El pasado 28 de enero, Berlín se conmovió con el caso de Moritz. Un señor que sacaba ese domingo a su perro a pasear vio una bolsa roja abandonada en la parada de un autobús, pero no le hizo mucho caso. De regreso a casa, la bolsa seguía allí. Esta vez se acercó y eso le permitió advertir que algo se movía dentro. Era, según una hoja escrita, "Moritz, nacido el 27 de enero a las 14.00 horas". El empresario berlinés de publicidad Hans Wall se conmovió, asumió los gastos de educación del pequeño y decidió patrocinar una campaña, apoyada por los diputados de Los Verdes en el Parlamento de Berlín. En 100 vallas colocadas en paradas de autobús se podrá leer: "Para que los bebés no acaben en el basurero". Se trata de llamar la atención sobre la posibilidad de entregar en secreto los bebés rechazados en los tornos de los hospitales, donde recibirán atención y salvarán la vida.

Se estima que, en Alemania, cada año las madres abandonan en basureros, paradas de autobús o al borde de una calle entre 30 y 60 bebés. La cifra de los muertos es similar. Los tornos consisten en una especie de buzón que va a dar a una cama. Una luz roja se enciende y suena una alarma que inmediatamente llama la atención de una enfermera.

Hace días, el diario alemán Die Welt publicó un reportaje sobre Thomas y su madre. Thomas tiene ahora cuatro años y es un niño ideal, espabilado, querido y despierto. Al nacer, la madre lo dejó en uno de los tornos y a los tres días volvió a recogerlo. La decisión de abandonarlo fue producto de la desesperación: "Durante el embarazo no sabía cómo salir adelante, mi marido estaba en el paro y yo, en medio de un aprendizaje. El torno me pareció la única salida".

Los tornos tienen detractores que consideran que son una invitación a abandonar a los bebés. Como alternativa algunos proponen el parto incógnito. La madre pare y su identidad no consta en ningún lugar. El bebé se entrega en adopción.

José Comas
El País
28/03/2007


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