martes, 18 de septiembre de 2007
Psicomotricidad



Lograr que el desarrollo del niño sea armónico es una tarea compleja en la que adquiere especial importancia en los primeros años de vida, el desarrollo psicomotor, ya que psiquismo y motricidad están íntimamente fusionados. He aquí una guía para ayudarles a estimular su desarrollo físico y emocional y conseguirlo... jugando.

Tu hijo es único, ninguno se parece a otro. Cada uno tiene su temperamento, su ritmo de crecimiento y establece una relación especifica con la madre que influirá en su futuro desarrollo motor, mental y emocional- afectivo. El desarrollo global de la personalidad lo obtendrá a través de su corporalidad. Generalmente solemos decir: " tenemos un cuerpo", en lugar de "somos un cuerpo". Pocas son las personas que están integradas y sincronizadas con sus movimientos corporales, pero al niño pequeño sí que le podemos enseñar, en los primeros años de su vida, el aprendizaje de la utilización de sus músculos con una óptima calidad.

Como señala Roberts: "En el pequeño la cualidad de la función muscular parece jugar un rol vital, no solamente en el estado neurológico actual, sino también en la futura integridad de toda la función neurológica" y es importante conocer dicha cualidad desde las primeras etapas de la vida para poder así obtener una óptima calidad de funcionamiento muscular.

El tono muscular esta regido por el sistema nervioso central, y los movimientos simplemente reflejan el estado del sistema nervioso. Si se pretende obtener un cambio en el sistema muscular, previamente debemos lograr el cambio correspondiente en la corteza motriz donde se establecerán las pautas que activan a los músculos.

TONO MUSCULAR

El tono muscular se suele definir: Normo, hipo o hipertónico.

Los niños prematuros o aquellos que haya estado largas temporadas en incubadoras, suelen ser hipotónicos.Al tocar la masa muscular se siente fofa, el llanto es más débil es mas difícil obtener el contacto visual, pueden mostrar falta de curiosidad o tener problemas en la alimentación. Todo esto traerá como consecuencia frustración, ansiedad en la madre que disminuirá la interacción normal entre madre e hijo.

Los bebés nacidos fuera de término, tardíos o de madres muy ansiosas, irritables, fumadoras o medicadas suelen ser hipertónicos.Son bebés muy nerviosos con movimientos excesivos y rígidos, tienen problema en mantener prolongado contacto visual con sus madres. El contacto visual es la base para el desarrollo de las capacidades de comunicación en el niño pequeño.

El bebé tiene una capacidad de aprendizaje fascinante, muy pronto imitará los movimientos faciales y los sonidos de su madre. Es conveniente repetir los balbuceos emitidos por el bebé en forma de contestación y así se establecerá un diálogo fluido entre madre e hijo, así como proporcionar al niño unos estímulos visuales auditivos y táctiles adecuados.

Los niños adoptados posiblemente hayan prescindido de todo esto, por lo tanto adquieren una importancia relevante todos aquellos juegos que implican contacto visual para poco a poco ir abarcando todos los sentidos oído, olfato y especialmente el tacto y a través de todos ellos fomentar el contacto corporal que servirá para favorecer la interacción entre los niños y sus padres desde los primeros momentos, para recuperar el tiempo perdido sin preocuparnos de la edad que tenga el niño en el momento de la adopción.

INHIBICIÓN-EXCITACIÓN

Partimos de la base de que los niños hasta lo dos años y medio están atravesando la etapa de la inteligencia sensoriomotora según Yean Piaget; es decir, el niño aprende a través del movimiento corporal y los sentidos.

Cada movimiento depende de la interrelación (interacción) de dos procesos nerviosos, esto es, la excitación y la inhibición activa; el proceso de inhibición pasiva es congénito, por ejemplo: la dificultad para dormirse es congénita, mientras que el proceso de inhibición activo debe establecerse durante el desarrollo.

Esta última forma del proceso de inhibición, se manifiesta en unos movimiento disciplinados, controlados y precisos de las fuerzas motrices sencillas como gatear, andar, correr, saltar... entonces el proceso de excitación se fomenta más y formamos unos niños ágiles que disfrutan moviéndose, pero que pueden resultar demasiados vivos, inquietos y distraídos. Por lo tanto, es imprescindible que ejerza unas actividades manuales delicadas, en las cuales el proceso de inhibición activo debe estar representado.

El desarrollo de los movimientos de las manos, adquiere una importancia especial. En el proceso de la utilización de sus manos el niño las mirará, cambiará juguetes de una a la otra y coordinará la mirada con el objeto. Durante este proceso se ve influenciada el área cerebral encargada del desarrollo del lenguaje. Por lo tanto, dando al niño la oportunidad de utilizar sus manos estamos fomentando también toda su parte intelectual.

Diferenciamos entre la fuerza motriz manual delicada y la fuerza motriz sencilla Los brazos y las manos le sirven para dos funciones primordiales: por un lado presenta una gran ayuda al moverse el niño, trepar, andar a gatas, hablamos de la fuerza motriz sencilla...y por otro realizan movimientos que implican un trabajo más delicado; es la fuerza motriz manual delicada. Desarrollando la fuerza motriz manual delicada el niño se convierte en un hombre en el más amplio sentido de la palabra. Cuando ya adquirió la madurez para coger y soltar los juguetes voluntariamente, sabrá escoger su juguete preferido y es el momento del aprendizaje del concepto "dar y recibir", ya que es una actitud aprendida y una de los mas importantes en las pautas sociales.

ESTÍMULOS

Proporcionar al niño estímulos visuales, auditivos y táctiles, compartir sus juegos con risas, alegría y mensajes positivos con un gran poder afectivo tanto de parte de sus padres como de sus educadores, debe de ser nuestro objetivo más importante.

Como dice William Wordsworth: "...el niño es el padre del hombre...", pues hagamos todo lo posible para que nuestros hijos sean adultos equilibrados, inteligentes , que tengan una autoestima elevada y que estén seguros de si mismos. Guiémoslos hacia una independencia sana.

La independencia comienza en su forma más elemental con el gateo, cuando el niño puede voluntariamente acercarse o alejarse de los juguetes, objetos o personas. Irá aumentando con la marcha y, según sea el comportamiento de los padres, se independizará paulatinamente, para sentirse en su salsa, sobre los tres años.

La autosuficiencia es un camino lento, con sus etapas de progreso y retroceso. Este proceso es clave para la maduración del niño y por ello es un punto clave para su vida. Los padres necesitan orientación para evitar actitudes que puedan obstaculizar esta evolución. Es bueno que el niño haga cosas por sí mismo (no importa si no le salen perfectas), eso le ayudará a fomentar su autoestimulo para intentarlo una "próxima vez".

Siempre que sepa que ALGUIEN (papá, mamá...), está ahí por si él los necesita. Sólo si el niño cuenta con una figura estable se sentirá seguro y deseoso de independizarse.

También es bueno saber que mientras el bebé indica algo con su dedo, pero mantiene sus ojos en la cara de mamá, no significa que esté interesado en lo que señala, sino que hay algo nuevo que ha descubierto y esto le da inseguridad. Él está pendiente de la cara de mamá: si ésta le devuelve una sonrisa y le habla suave, él volverá a recuperar la confianza (no hay peligro); pero si la madre, con pánico, le dice: "no vayas por ahí que está la carretera y es peligrosa", él se asustará y se pondrá a llorar (no por la prohibición, sino por la expresión de la cara de mamá y su voz).

El contacto corporal servirá para fomentar la interacción entre padres e hijo y recuperar el tiempo perdido, sin preocuparnos de la edad que tenga el niño en el momento de la adopción.

Independencia

Consejos para mantener la armonía: Si no desea ir en la silla, no te enzarces en una batalla y déjale andar empujándola. No hagamos que el niño viva el proceso de independencia con sentimientos de culpabilidad, diciendo: "ahora te vas con tu amigo y dejas sola a mamá, pobrecita".

Para que las ventajas de hacerse independiente sean mayores que los inconvenientes debes estar presente, pero solo cuando el niño realmente te necesite, le responderás con cariño reconfortándole. Sólo así recuperará la confianza en sí mismo.

En caso de caerse, observa su reacción, deja que se levante solo y si se hizo pupa, recógelo diciendo las palabras mágicas: "sana, sana, culito de rana". Mimos mejor que argumentos.

El juego es en realidad su trabajo, es lo que tiene que hacer. Cuando un niño no juega, deberíamos preocuparnos, seguramente está enfermo o tiene problemas.

COMO JUGAR

El niño desde que comienza a gatear y dar sus primeros pasos, está lleno de energía. Esta energía motriz se vuelca en el juego y le permite desarrollar su creatividad y experiencias para resolver problemas a través de su corporalidad. Tendrás que acondicionar el espacio del que dispones. Una o dos veces por semana, durante una hora aproximadamente, puedes explicarle que la sala se convierte en su sala de juego donde vais a disfrutar los dos o toda la familia juntos.

Retira todos los objetos delicados, coloca los protege enchufes para tener un sitio amplio y seguro. Puedes colocar una tabla de madera aglomerado de 80x60 cm apoyándola en el sillón para que pueda gatear o andar hacia arriba, girar y bajar, sentarse y explorar todo tipo de movimientos.

Es necesario colocar cojines alrededor pues en caso de caerse no se hará daño. Debe descubrir por sí mismo el ancho de la tabla y hay que dejarle resbalar hasta los cojines sin intervenir, pero vigilando para evitar que se haga daño. Festeja con grandes carcajadas cada uno de sus logros. En lugar de una tabla de madera de aglomerado podéis usar la tabla de planchar, pero cuidado que es más angosta.

Pasar a gatas por debajo de las sillas, o la mesa, ponerse de pie cogido de la mesa, andar con paso lateral alrededor de la misma... enseña al niño las maravillas del desplazamiento motor. Colgar un balón o una pelota con una cuerda en una lámpara de pie a la altura del niño para que al pasar por debajo pueda tocar con la mano. Girar en ambas direcciones alrededor de la lámpara. Jugar a: "cucú tras" detrás del sillón y al juego: "que te pillo".

La mesa, puedes cubrirla con un mantel y esconderte detrás o debajo. También abrir la puerta de algún armario para meterte dentro, entrar y salir, cerrar y abrir la puerta de la habitación, usar la mesa como una casita colocando cacharros, cucharitas y frutas de plástico para jugar a las casitas.

Si es un mueble con cajones, esconder juguetes siempre diferentes dentro y dejar que al abrir pueda cogerlos. El juego siempre tiene que ser con buen humor y con grandes risas y festejando, aplaudiendo con las manos sus logros diciendo: "¡qué bien!, ¡ lo has hecho fenomenal!, ¡ eres un campeón!". Una vez terminado el juego juntos vais a recoger explicándole que por
hoy se ha terminado, pero otro día volveréis a jugar.

Así tendrá claro que sólo en estas ocasiones se utiliza la sala para jugar. Esto tiene que quedar muy claro. Entonces tienes que ofrecerle otro juego, puedes aprovechar para darle la merienda, jugar a manualidades, cantar juntos: "a guardar, a guardar" así asociará el acto de guardar sus juguetes con la palabra expresada y el fin del juego.

Se debe permitir que el niño, desde pequeño, colabore con el adulto en hacer todas las actividades de la casa, hay que incorporar al niño a la vida cotidiana. Mientras estáis jugando déjale ir hasta el final de sus iniciativas; no importa tanto el objetivo en sí, como actividades que le ha permitido realizar.

El niño, desarrolla sus capacidades motoras y psíquicas interiorizando sus experiencias. Un niño que se ve interrumpido y contrariado y no puede llegar hasta el final de su experiencia y no podrá concentrarse en sus actividades.

Para evitar el fracaso escolar es fundamental que el niño domine tanto su fuerza motriz como la concentración. La capacidad de concentración es una capacidad aprendida y se convierte con el tiempo en un don precioso. Hay que respetar su ritmo, sin prisas, el niño no entiende el concepto del tiempo y las prisas le causan ansiedad y falta de atención.

Obsérvale cuando juega concentrado con unas cajas o cuencos tal vez para ti no tenga ningún valor en sí el jaleo que se trae con las tapas y cacharros, pero para él es la actividad que él mismo se ha impuesto y esta experiencia es fundamental para su porvenir, para convertirse en un estudiante motivado, interesado y concentrado en sus deberes y más tarde en un adulto lógico, coherente y automotivado, en una palabra, en un ser humano.

OBJETIVO: DIVERSIÓN

El niño pequeño busca, a través de la diversión, del juego, experimentar y aprender para llegar a comprender cómo funciona la vida. El juego es en realidad su trabajo, es lo que tiene que hacer. Cuando un niño no juega deberíamos preocuparnos: seguramente está enfermo o tiene problemas.

El niño desarrolla su personalidad a través de su corporalidad. Los padres debemos hacer todo lo posible para procurar un medio ambiente y los objetos adecuados según la edad del niño para ejercitar su ingenio ya que esto será fundamental para un correcto y saludable desarrollo físico, mental y afectivo.

En el desarrollo físico: el juego fortalece sus músculos y protege así sus articulaciones y huesos además fomenta el buen humor, diversión y la risa con lo que producirá mas endorfinas que le harán sentirse bien para así fomentar la producción de defensas contra las enfermedades.

En el desarrollo mental: el juego fomenta la inteligencia, el deseo de aprender, de resolver situaciones, desarrollar el sentido común y descubrir una conducta inteligente.

En el desarrollo afectivo / emocional: el tiempo de juego es para compartir experiencias, descubrirse y crecer juntos (padres, hijos, educadores, amigos...). desarrollar y experimentar la empatía, la autoestima, la confianza, la solidaridad, para obtener un cierto equilibrio emocional que al llegar a la edad adulta nos sirva para tener una buena autoestima, seguridad y confianza en uno mismo y ser capaces de evaluar correctamente el medio en que nos movemos.

Los más pequeñitos tienen que aprender como mantener sus cabecitas erguidas y relajar el cuerpo contraído para adquirir flexibilidad en el tronco y extremidades.

Al final del primer semestre tendrán sus músculos dorsales y abdominales correctamente desarrollados para poder adquirir la postura de sentado. Miran sus manos cambian juguetes de una mano a la otra, coordinan la mirada con el objeto, se ríen y dan volteretas.

En el segundo semestre el bebé aprende a gatear, a ponerse de pie y caminar. Tienen conciencia de sí mismo y de los demás.

Hasta que cumpla su segundo año el niño aprenderá a andar con seguridad, a empujar y tirar de los objetos mientras los arrastra y subir y bajar escalones; vaciará y llenará cajas le divierte jugar con pelotas y comienza a comer solo con las manos y poco a poco con la cuchara; en un gran papel hará garabatos; comenzará a nombrar algunos objetos y partes de su cuerpo y le gusta cada vez más jugar a escondite. Es el momento de comenzar a poner límites de una forma coherente y permanente (Límites, protegiendo a los niños).


Juegos estrella para cada edad


SENSACIONES. DE 0 A 12 MESES

El parque de atracciones.

Este juego es de los que más les gusta a los bebés. Es un ejercicio muy completo y al ser tan entretenido, no será extraño que terminéis todos riendo a carcajadas. Túmbate boca arriba sobre el suelo o una cama. Encoge las piernas formando un ángulo de 90ª con respecto a tu cuerpo. Sobre tus dos tibias recuesta al niño boca abajo mirando hacia tu cara. Mueve tus piernas acercándolas y alejándolas de tu cara. El bebé nota que se aproxima a ti y luego se retira. Procura no sujetarle el cuerpecito así podrá percibir su equilibrio. Ahora vas a sentarle sobre tus rodillas. Necesitará que lo agarres por la cintura con las dos manos para no caer. Mueve tus piernas hacia arriba y hacia abajo. Mira al niño a los ojos y sonríele. Anímale a que se divierta y disfrute. Baja suavemente al niño sobre tu tripa, deja tus piernas flexionadas para que el niño apoye su espalda sobre ellas y muévelo como si saltara sobre tu tripa con suavidad. Poco a poco ve parando hasta sentarlo sobre tu abdomen y con su espalda apoyada en tus piernas te incorporas lentamente balanceándote despacito hasta sentarte.

Como verás es un juego divertido y muy beneficioso tanto para los padres como para el niño. En este ejercicio el contacto corporal tan intenso a través de un juego divertido, fomentará la unión entre tu hijo y tú con cariño, amor y risas.

DESCUBRIMIENTOS. DE 12 A 24 MESES

Atravesar caminos.

Necesitamos: cinta adhesiva de pintor.

Cuando el niño es muy pequeño podemos jugar a construir caminos con las cintas sobre el suelo para pasar por ellos. Al principio la distancia entre las dos cintas es suficiente para que quepan los dos pies del niño, según vamos viendo que lo puede hacer con soltura pasaremos a pegar las cintas más próximas de forma que no le quepan los dos pies juntos en el medio, así fomentaremos que coloque un pie delante de otro y pueda andar sobre una sola cinta pegada en el suelo. Al festejar lo bien que pasa entre las cintas y reconocer que para él es todo un logro, vamos a reforzar su autoestima.

Construir carreteras.

Necesitamos: cinta adhesiva de pintor, cochecitos, construcciones de madera y cajas de cartón.

En el ejercicio anterior nos quedó un camino hecho con una cinta por la que pueden circular cochecitos que podrán pasar por los caminos que hemos construido para luego añadir las piezas de construcción para realizar puentes y mas tarde las cajas para construir túneles, donde pasarán coches de bomberos o ambulancias con su respectivo sonido. Si se le ocurre a tu hijo pasar el coche por debajo de una silla o por encima de la caja, refuerza su creatividad haciendo un comentario positivo como: " ¡Vaya, !¡qué buena idea! ¡tu coche vuela para pasar por encima de una montaña!."

SORPRESAS. DE 24 A 36 MESES

Salta, salta, salta, pequeña langosta...

El niño a partir de esta edad comienza a intentar saltar sobre sí mismo para poco a poco hacerlo desde un escalón o una cuerda sobre el suelo. Para fomentar esta nueva habilidad puedes colgar varios objetos a una altura que le obligue a ponerse de puntillas para darle con la mano, uno por vez. Puedes jugar al clásico juego de la comba con una cuerda o con la cuerda fija en el suelo jugar a saltarla. Luego puedes pintar dos líneas sobre el suelo para saltarlas cada vez mas separadas.

Cuando el niño sea capaz de andar sobre una cuerda o cinta pegada al suelo puedes animarle que suba en los bordillos de la calle para mantener el equilibrio.

De pelota

Los juegos de pelota son inseparables de los niños y tienen un desarrollo acorde con el desarrollo motor del niño y con el concepto de dar y recibir.

Arrojar la pelota: En un principio el niño pequeño aprende a arrojar la pelota con la palma de la mano hacia abajo desde detrás de su oreja. La segunda parte consiste en que a la vez que coloca la mano con la pelota detrás de su oreja se gira y lanza y por último el niño de pie extiende el brazo hacia atrás y transfiere su peso de un pie al otro para lanzar la pelota.

Atrapar la pelota: en un principio el niño pequeño junta sus manitas mirando hacia arriba y extendiendo sus bracitos, pretendiendo coger la pelota cuando se la lanzamos; pronto los niños aprenden a juntar sus brazos para atrapar la pelota contra el pecho. En la última etapa, el niño coge con las manos y se dobla para absorber el impacto. Un juego sencillo para los niños en la primera etapa es colgar un aro y traspasar la pelota entre tú y tu hijo a través del aro; además, aquí también reforzaremos el concepto de dar y recibir . Cuando el niño sea mayor y haga un día caluroso, podemos jugar a salpicar con un barreño el agua, tirando la pelota con fuerza. Así el niño aprenderá a arrojar con fuerza la pelota.


Elizabeth Fodor y Montserrat Morán


Etiquetas:

 

Enrique Campoamor a las 9:47 a. m. | Permalink |


0 Comments: