miércoles, 29 de julio de 2009
Filipinas: historia sin negocio



Colonia española hasta 1898, hoy Filipinas no es un mercado prioritario ni fácil para España. Los lazos históricos no se reflejan en la inversión, que se mantiene a cero. La escasa presencia empresarial contrasta con el éxito de Estados Unidos, que llegó más tarde al archipiélago asiático y es, sin embargo, su primer socio comercial.

Cuando los filipinos describen su país, bromean diciendo que ha pasado "300 años en un convento y 50 en Hollywood". Los tres primeros siglos se refieren a la colonización española hasta 1898, marcados por la evangelización católica. La ironía cinematográfica apunta a Estados Unidos, presente en el archipiélago hasta 1946.

Pero aunque el país asiático sigue manteniendo elementos de ambas culturas, el grado de asimilación es muy diferente. Mientras lo hispano se aprecia sobre todo en el nombre de algunas calles (Aguirre, Salcedo, Legazpi...) y objetos (cucharita, tenedor...) y en una iglesia católica que ejerce un enorme poder fáctico, es el acervo estadounidense el que ha calado en el terreno económico. "Los filipinos tienen una forma muy americana de hacer negocios", explica un empresario español asentado en Manila. "Las clases altas suelen irse a estudiar a Estados Unidos y cuando vuelven son los que montan empresas aplicando lo que han aprendido".

Las estadísticas lo corroboran: Washington es el primer socio comercial. La presencia americana va en aumento con la externalización de servicios, ya que la mano de obra es mucho más barata y que el 93% de los filipinos habla inglés, más que en ningún otro país asiático. Así, en el centro de Manila abren constantemente centros de recepción de llamadas de empresas americanas. Los teleoperadores cobran el equivalente a 50 euros al mes.

Frente a esto, sólo 2 de cada 100 filipinos maneja el español, pese a que su gobierno quiere reintroducirlo en las aulas (fue eliminado en 1987). La inversión española llegó a cero en 2007 y desde entonces no se ha recuperado. "La presencia empresarial española es escasa en comparación con la cooperación cultural y política", reconoce Javier Álvarez, Consejero de la Oficina Comercial de España en Manila, "aunque esto no sólo depende de la acción de la Administración, sino también de las propias empresas", matiza.

Álvarez achaca esta situación al desconocimiento de Asia en general, a la lejanía geográfica de Filipinas en particular y a que los emprendedores más veteranos no hablan inglés. "Esto no es Latinoamérica. Aquí las empresas británicas y las alemanas son más activas que las españolas y Francia e Italia tienen mejor imagen país", apunta José Primo Santos, analista de la Ofecomes.



Problemas estructurales

Filipinas es el tercer país más poblado del sudeste asiático, después de Indonesia y Vietnam. Sin embargo, verlo como un mercado potencial de 91 millones de personas es llevarse a engaño. El 30% de la población es tan pobre que apenas consume y el 10% no tiene ni agua corriente ni electricidad. La mayoría de las 7.100 islas no están interconectadas. El estado del 90% de las carreteras es tan pésimo que en recorrer 300 kilómetros se pueden tardar 14 horas.

Sí existe una clase alta que consume, y mucho. Las diferencias de renta son abismales: mientras los tifones anegan las hectáreas sembradas de chabolas, en el distrito financiero de Manila continúa el trasiego en la Bolsa, las cadenas de comida rápida, los ultra refrigerados centros comerciales y las boutiques exclusivas.

La Administración española reconoce que Filipinas no es prioritario para España, excepto en ayuda al desarrollo. "Es un mercado difícil, pero hay mucho que hacer en el sector servicios, hospitales e infraestructuras", asegura Alfredo Roca, presidente de la Cámara de Comercio de España en Manila.

El hotelero es uno de los sectores con mayor potencial: a pesar de sus playas paradisíacas, hoy Filipinas atrae sólo a la quinta parte de turistas que Malasia porque no tiene infraestructuras para competir con sus vecinos. "Sin embargo, como a otros negocios, los extranjeros sólo pueden acceder con un socio filipino porque la propiedad para ellos está limitada", comenta Mikel Villaverde, director general de Fuego Hoteles, de capital filipino, aunque con varios responsables españoles.

Al proteccionismo se añaden muchas veces inseguridad jurídica y lentitud burocrática. "Siempre que firmamos un contrato nos fijamos en que las partes respondan ante los tribunales de Manila, no de alguna isla remota, porque si hay algún problema es mucho más costoso tener que desplazarse", apunta otro emprendedor español.

"Aquí se hace negocio a medio o largo plazo, y eso lo tienen que tener en cuenta las empresas de productos de consumo", añade José Manuel Izquierdo, director de Hipra Filipinas, una compañía veterinaria de Girona que llegó hace seis años. "Por ejemplo, el sector primario está muy desarrollado y el ganado porcino tiene mucho peso".

En 2008, el gobierno filipino señaló cinco sectores clave para la inversión extranjera: energías renovables, minería, tecnologías de la información, infraestructuras y explotaciones petrolíferas. Eso sí, el riesgo a la hora de hacer negocios sigue siendo alto. Para la OCDE, Filipinas está en el grupo 5 en una clasificación del 1 al 7 (el 1 corresponde a los países más seguros). El Banco Mundial lo sitúa en el puesto 140 de 181 países.

Las relaciones personales son clave. "Nuestras ventas aumentaron cuando montamos la filial y empezamos a tener contacto directo con el cliente", cuentan desde Hipra. El mal endémico al que apuntan unos y otros se llama corrupción. Ninguno quiere ser citado, pero todos los empresarios conocen casos de primera mano. Hablan de "índices altísimos" y de "una espiral en la que cuando uno entra a pagar tiene que hacerlo siempre y cada vez a más personas".

Filipinas ofrece una mano de obra barata, con un nivel educativo alto y es "la menos asiática de Asia", dicen algunos empresarios, lo que amortigua algunos choques culturales inevitables en Japón o China. De hecho, las autoridades filipinas pretenden hacer del país una alternativa para la deslocalización frente a India y China. Los filipinos son alegres, de trato exquisito, tienen ganas de aprender y son consumidores muy curiosos. "El Gobierno de Gloria Macapagal Arroyo está muy pendiente de las clasificaciones internacionales", comenta un experto que no quiere dar su nombre porque trata a menudo con el Ejecutivo. "A ver si esto hace que el país vaya a mejor, aunque de momento se lo reparten cuatro familias contadas".

Ana Fuentes



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Enrique Campoamor a las 10:18 a. m. | Permalink |


3 Comments:


At 8:33 p. m., Blogger momo

HOLA
Hace mucho que no entraba por aquí, me dejas que le envie esta web ami hermano, en julio se fué a manila como asesor cultural , de momento estará un año o dos.
Bueno me alegro de saludarte , te deso un feliz verano

 

At 11:00 a. m., Blogger Redacción Tulay

¡Por supuesto!

Un abrazo, momo

 

At 12:11 p. m., Anonymous Pepe Alas

Estados Unidos controla el mercado y la economía de Filipinas, especialmente con la imposición enforzada del idioma inglés, desde los años de colonización. Y es triste. Me aparece que nuestros políticos no pueden existir sin "las bendiciones" del Uncle Sam malvado. Perdóname por mi rencor.