miércoles, 11 de abril de 2012
El español criollo de Filipinas quiere borrar su imagen ordinaria



El español criollo hablado al sur de Filipinas, llamado chabacano, quiere dejar atrás el estigma de idioma barriobajero que arrastra desde hace siglos y dar el salto a la letra impresa con una ortografía definida.

"Conocemos el significado de la palabra 'chabacano' en español pero no nos gusta que prevalezca esa visión de idioma vulgar. Queremos darle una identidad definida", afirma a Efe Bert Torres, profesor de la Universidad de Mindanao Occidental y uno de los mayores impulsores de este idioma en Zamboanga.

Situada en el extremo sur de Filipinas, Zamboanga está considerada como "la ciudad latina de Asia" por ser casi el último bastión de este español criollo hablado por el 80 por ciento de sus cerca de 800.000 habitantes.

Nacida hace casi 400 años entre los trabajadores de México y de diversas partes de Filipinas que fueron reclutados para construir una fortaleza, esta lengua comparte hoy el 60 por ciento de su vocabulario con el español.

"Recuerdo que una vez iba hablando en chabacano con mi esposa en un avión y una pareja de extranjeros nos miraban sonriendo. Resultaron ser españoles y podíamos entendernos a la perfección", relata Torres.

A pesar de ser el idioma más empleado en la ciudad de Zamboanga y sus alrededores, el chabacano nunca ha sido considerado una lengua de pleno derecho sino un dialecto popular sin valor académico.

"Hay algunos padres que saben chabacano pero hablan a sus hijos en inglés o tagalo porque lo consideran más refinado. Queremos combatir esa mentalidad y hacer que la gente esté orgullosa de su idioma", dice el profesor.

Torres ha escrito "El primer alfabeto chabacano", un trabajo para fomentar la enseñanza del idioma entre los niños, y está enfrascado junto a sus colaboradores en la redacción de una ortografía.

"Será un libro que ayude a todo el mundo como punto de referencia de la lengua escrita, estoy trabajando en ello con amigos lingüistas", subraya el docente.

Esta iniciativa académica está acompañada de un impulso institucional, con la colocación de algunos carteles oficiales en chabacano y un proyecto piloto de enseñanza en esta lengua en cuatro escuelas de primaria de la ciudad.

"Es el idioma español de Asia, no hay otra ciudad en el continente en que la mayor parte de los residentes puedan entenderse con hispanohablantes", afirma a Efe en castellano el alcalde de Zamboanga, Celso Lobregat.

Este político descendiente de españoles destaca el avance que supone que las televisiones y radios locales hayan comenzado a difundir sus telediarios en chabacano.

"No hay periódico, porque sigue siendo una lengua más oral que escrita", lamenta el edil.

Pese a la buena salud de la lengua hablada, Bert Torres advierte de que sólo los mayores de 60 años conversan en chabacano puro, mientras que las personas de entre 30 y 60 años lo mezclan con otros idiomas regionales y los más jóvenes lo adulteran aún más por influencia de los numerosos inmigrantes de otras zonas y de la televisión nacional, en tagalo e inglés.

En cuanto a las diferencias con el español, al margen del vocabulario tomado de dialectos filipinos, Torres aclara que la estructura gramatical está simplificada, sin distinción de género en las palabras ni tiempos verbales.

"Para marcar el pasado usamos la partícula 'ya' y para el futuro 'ay', por ejemplo, 'he comido' se diría 'ya come yo' y casi siempre usamos el artículo 'el': el vaso, el silla, el camisa", explica el profesor universitario.

"Solemos decir que el chabacano no es un español simplificado sino que el español es un chabacano complicado", bromea Lobregat.

La primera variante de este idioma nació en la base naval española de Cavite, cercana a Manila, a principios del siglo XVII, entre los trabajadores traídos de México y otras partes de Filipinas que mezclaron sus idiomas con el español que empleaba el capataz.

En 1635, cuando la colonia española llegó a Zamboanga, a unos 890 kilómetros al sur de Manila, se produjo el mismo fenómeno durante la construcción del fuerte de San José.

El idioma sigue siendo utilizado por comunidades de las convulsas islas de Basilan y Jolo, al sur de Zamboanga, pero durante el siglo pasado se extinguió casi por completo en Cavite, en el barrio manileño de Ermita y en zonas del sur del país.





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Enrique Campoamor a las 10:11 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

viernes, 30 de marzo de 2012
Sabana africana en Filipinas



Aunque uno se crea que lo ha visto todo en Filipinas, la capacidad de asombro es infinita. El tener 7100 islas es lo que tiene, cabe de todo. Sabía de este lugar desde hace unos años pero acabo de localizar un vídeo donde se ve en todo su esplendor. 








La isla de Calauit se sitúa en el extremo noroeste de la isla de Busuanga, que se localiza al norte de la isla alargada de Palawan. Llegar hasta Calauit es toda una odisea. Al menos 2 horas de viaje en avión desde Manila a Palawan (Puerto Princesa) y posteriormente otro vuelo corto a la isla de Busuanga. Después cuatro horas y media de viaje en coche desde la capital de la isla (Coron) por unas carreteras horribles y finalmente un corto viaje en barco hasta llegar a Calauit. El largo viaje merece la pena, sobre todo para los filipinos que no conocen la fauna africana, porque lo que se ve no deja indiferente a nadie. En los años 70, el presidente Ferdinand Marcos decidió crear una reserva africana en la isla de Calauit. Treinta y cinco años después, su locura ahí sigue, para que todos la contemplemos aún más cerca que en la propia África, ya que es posible caminar por la "sabana" y alimentar nosotros mismos a estos animales. Mejor os dejo con el vídeo. 












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Enrique Campoamor a las 1:30 p. m. | Permalink | 0 Comentarios

miércoles, 18 de enero de 2012
Los restos de la impronta española en Filipinas



Acabo de regresar de un viaje a las Filipinas (el vuelo tomó 27 horas desde Estados Unidos), donde fui a investigar el sistema de pensiones. Solo estuve en "Metro Manila" que comprende 15 ciudades con 16 millones de habitantes, de una población total de 90 millones. No pude visitar las bellezas naturales en el norte y en el sur.

En 1564 comenzó la colonización española que duró más de 300 años. Para que los frailes pudiesen identificar a los nativos, les dieron a escoger de una lista de nombres castellanos, que aún hoy perduran en los filipinos y en las calles; pero el castellano no logró sustituir a los dialectos indígenas. Manila floreció con los galeones que intercambiaban especies y mercancías chinas por el oro y plata mexicanos desde el puerto de Acapulco, pero el lucrativo intercambio desapareció a fines del siglo XVIII.

La derrota española en la guerra hispano-cubana-americana provocó la pérdida de Cuba y las Filipinas en 1898. Durante la colonia de EE UU se implantó el inglés como lengua oficial enseñada en las escuelas. La ocupación norteamericana fue interrumpida por la invasión japonesa durante la II Guerra Mundial; en 1945, Manila fue destruida por el bombardeo de MacArthur frente a la fuerte resistencia nipona, causando 150.000 muertes de civiles. Los filipinos alcanzaron la soñada independencia en 1946.

Hoy, casi nadie habla castellano, aunque la élite educada lo domina. La lengua principal es el tagalo (uno de los 165 dialectos existentes) con palabras españolas mezcladas que muchos filipinos creen que son parte del idioma vernáculo. El inglés es el segundo idioma, pero no todos lo hablan.

Casi todo lo relacionado con el comer es en castellano: mesa, silla, cubiertos, cuchillo, cuchara, tenedor, servilleta, merienda, vaso y botella. "Platos" típicos son el lechón, el adobo (de cerdo y pollo), la caldereta (de cabra) y el arroz caldo; se conservan tapas, puchero, leche, repollo, calabaza, harina (sin h) y jamón (con h), pan y mantequilla, carne, calamares, patatas, chocolate, limonada, azúcar (asúkal) y manzana, pera, uvas, papaya, melón y pomelo. Partes del hogar y los muebles continúan siendo llamados puerta, ventana, cama, sofá, aparador y escaparate. Los meses y los días de la semana son en castellano. Lo mismo ocurre en la ropa: pantalón, blusa, zapatos, camiseta, calzoncillo, sombrero, corbata y algunas palabras antiguas como chinelas y saya. También las familiares (padre y madre, abuelo y abuela, compadre y comadre), partes del cuerpo (cabeza, mano, brazo, lengua), oficios (carpintero, barbero, dentista, mecánico, basurero, juez, sastre, capitán), religión (iglesia, católico, Dios, Virgen María), negocios y servicios (botica, banco, hacienda, cementerio), animales (toro, caballo, pato) y flores (rosas, jazmín).

Se pide "permiso", una característica nacional es el "amor propio", los hombres tienen "queridas" pero no se usa "queridos", y hay "guapos" pero no "guapas" (a pesar de la aparente inequidad de género ha habido dos "presidentas"). Si uno está "aburrido" se va a una "fiesta", toma un "café" o una "cerveza" San Miguel y se despide con un "adiós".

En la ciudad colonial ("Intramuros") perduran las murallas casi intactas, el Fuerte de Santiago que domina el río, la iglesia de San Agustín (la más antigua del país), el manuscrito del héroe nacional José Rizal El último adiós y una mansión reconstruida (Casa Manila) con bellísimos muebles antiguos de rejilla y estupenda cerámica española. El Museo Ayala tiene la mejor colección de oro que he visto, y el Museo del Pueblo Filipino exhibe los restos del galeón San Diego hundido en 1600 con un centenar de piezas de vajilla española.

Filipinas es una sociedad multiétnica, gran parte de la población es de descendencia china, y muchos son ricos. Los dos hoteles más lujosos son el Sangri-la y el Mandarín. Chinatown se extiende dos kilómetros, flanqueada por dos puertas chinas, y atiborrada de establecimientos de todo tipo. El enorme cementerio chino está lleno de "apartamentos", muchos de dos pisos, con aire acondicionado, cocina y baño. Para el día de difuntos los familiares van en la víspera, duermen en el piso superior, y al día siguiente preparan sus comidas y juegan al dominó o al majong frente a las tumbas de sus antepasados.

La influencia norteamericana es evidente, la comida rápida (McDonald's, Kentucky Fried Chicken, Dunkin Donuts) ya está creando obesidad. El pasatiempo en Manila es el malling, pues el calor es abrumador y los malls tienen aire refrigerado. En Makati (el centro de negocios y de los grandes hoteles), el Greenbelt Mall se compone de cinco edificios inmensos, conectados por jardines tropicales, tiendas de marcas famosas y docenas de restaurantes.

El tráfico en Manila es horroroso (peor que en Ciudad México). Una distancia corta que el domingo se recorre en taxi en 20 minutos, toma una hora y media durante días de trabajo. El vehículo más popular es el jeepney, un híbrido con frente de jeep y alargado atrás para dar cabida a 16 pasajeros. Hay un tren elevado, siempre abarrotado, y los buses grandes son escasos.

Los filipinos son muy amables y corteses. Un gesto común de bienvenida es llevarse la mano derecha al corazón o una pequeña reverencia. A pesar de sus penurias lucen risueños y aman las "fiestas" y la música.

Carmelo Mesa-Lago es catedrático de Economía y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos).


Carmelo Mesa-Lago
ElPais.com




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Enrique Campoamor a las 10:44 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

jueves, 21 de julio de 2011
1500 niños filipinos baten récord mundial de circuncisión

Niños haciendo cola... antes de...


Equipos médicos filipinos llevaron a cabo la circuncisión colectiva y gratuita de 1.500 niños y adolescentes, que acudieron al llamamiento de un ayuntamiento de las afueras de Manila para batir un récord mundial.


Jerrico del Rosario, un pequeño de 10 años que sueña con jugar a baloncesto como Pau Gasol, abandona el complejo polideportivo en el que hoy tuvo lugar la circuncisión colectiva, con aspecto serio y sujetándose el pantalón corto por dentro para evitar el roce de la tela con la herida.

El pequeño mira de soslayo las gasas manchadas de sangre que le han puesto, pero asegura con un destello de orgullo que ni ha tenido miedo y ni sufre dolor, porque todavía hace efecto la anestesia local.

"Estaba contando mientras me lo hacían para no pensar en ello, primero hasta cien, luego 150 y al final hasta 236 mientras mi padre me sujetaba la mano", explica el chico.

Para una gran parte de las familias filipinas el rito de la circuncisión marca el primer paso hacia la hombría de los niños y son raros los casos de varones que no se someten a esta intervención antes de alcanzar la edad adulta.

No obstante, Jerrico no parece muy seguro de ello y se encoge de hombros cuando le preguntan si cree que ahora parecerá más mayor.

En el recinto de unos 400 metros cuadrados que se ha habilitó en el polideportivo del distrito de Marikina, decenas de médicos, enfermeros, niños y padres se agolpaban en torno a la veintena de mesas de unos dos metros de largo y un metro de ancho en las que se practicaban las circuncisiones.


Un niño en el proceso de...


En cada una, tres o cuatro pequeños permanecían tumbados ocupando el ancho mientras los doctores manejaban sin descanso tijeras, hilo y aguja con la ayuda del personal de enfermería.

"No es un trabajo complicado, los niños se portan bien y apenas se quejan. Lo peor es que es un día agotador porque tenemos previsto trabajar desde las siete de la mañana hasta las cinco de la tarde. Quizá debamos quedarnos más tiempo para atender a todos estos chicos", dice Honest, un doctor voluntario de 25 años.

Los niños entraban en grupos de 15 después de inscribirse, mientras los padres aguardaban en el exterior hasta que, una vez iniciada la operación, recibían permiso para acceder al interior del pabellón.

Las risas y las bromas de los que compartían durante la espera en la fila, se transformaban en gestos de nerviosismo a medida que se acercaba el turno de la intervención.

Durante los veinte minutos que duraba la operación, muchos niños se cubrían el rostro mientras que los padres observaban con gesto serio y decían sentir orgullo del simbólico paso que su hijo daba hacia la edad adulta.

"Estoy muy contento. Mi hijo de 13 años no ha llorado y no se ha quejado. Hoy se ha convertido en un hombre. Si no lo hubiera hecho sus amigos se reirían de él", dijo Mac Arthur tras la operación de su vástago.

Hernani Reyes, concejal de Sanidad del Ayuntamiento de Marikina explicó que desde hace dos años facilitan circuncisiones gratuitas, pero este año querían practicar en un día tantas como acostumbran a hacer en un mes para entrar en el Libro Guiness.

"Nuestro objetivo han sido 1.500. Aunque la edad aconsejable es a partir de 12 años, la mayoría tienen entre 9 y 15 años. Hemos tenido niños de hasta cinco años mientras que el mayor que ha venido hoy tenía 18. Siempre que los padres estén de acuerdo y el niño no se niegue, no ponemos ninguna objeción", señaló el concejal.

Los niños filipinos de unos 12 años acostumbran a pasar por este trance de iniciación durante las vacaciones del verano filipino, en los meses de abril y mayo.

Mientras que en las ciudades casi todos los niños son llevados a centros médicos convencionales, en las áreas rurales se práctica el corte tradicional, que habitualmente se hace con un machete y sin anestesia.

El 93 por ciento de los varones filipinos de más de 15 años están circuncidados, una proporción mucho mayor que en el resto del mundo, donde la media ronda el 30 por ciento, según la Organización Mundial de la Salud.



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Enrique Campoamor a las 10:41 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

miércoles, 6 de abril de 2011
Las propinas en Filipinas




Una de las principales cosas que tienen los turistas en el momento que se deciden a conocer Filipinas, y en especial tomar la decisión de ir a conocer algún tipo de restaurante u hotel, es saber cómo funciona el tema en las propinas en Filipinas, ya que como es costumbre, nos encontramos con que casi todos los países del mundo se acostumbra a cobrar un 10% de la propina automáticamente.

Como es costumbre en Filipinas, nos encontramos con un 10% automático cobrado en cada una de las facturas en los restaurantes, mientras que para los hoteles se cobra una tarifa de un 15%.

De todas maneras tenemos que tener una muy buena información sobre el lugar que vamos a visitar, ya que esta tarifa no suele funcionar en todos los lugares que existen en Filipinas, por lo cual te recomendamos informar que bien antes de entrar a un lugar.

Recuerda que el trato en Filipinas es excelente por parte de las personas que trabajan en los lugares, por lo cual ver una propina siempre será una manera de agradecer.


Marcela Montes
AbsolutFilipinas.com




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Enrique Campoamor a las 11:54 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

miércoles, 16 de marzo de 2011
Póquer, alcohol y karaoke en los cementerios filipinos por Todos los Santos



La celebración del Día de Todos los Santos convierte los cementerios de Filipinas en una gran fiesta en la que no faltan enormes cantidades de alcohol, encarnizadas partidas de póquer e incluso competiciones de karaoke.

Cada primero de noviembre, los camposantos se transforman en un alborotado mar de cirios, ramos de flores y toldos que las familias colocan sobre las tumbas de sus seres queridos, donde pasan la jornada entera.

El habitual sosiego de estos lugares deja paso a una algarabía en la que se mezclan los gritos de los siempre numerosos niños con los rezos y las ruidosas conversaciones de los adultos.

En el cementerio de Mabalacat, 90 kilómetros al norte de Manila, los más previsores prepararon desde ayer su visita, limpiaron las lápidas de sus seres queridos y adecentaron el lugar para pasar la jornada de hoy.

Reggie Ortanez, uno de los más madrugadores, montó guardia anoche frente a la tumba de sus padres, sentado en una silla de playa y con las provisiones necesarias para entretenerse hasta que su hermano le releve de madrugada: cigarrillos, cervezas, brandy y una enorme bolsa de cortezas de cerdo, "chicharron" en tagalo.

Cuando le recuerdan que la ingesta de alcohol está prohibida en el camposanto, Reggie señala el pequeño cerco de cuerdas que ha montado alrededor de las dos tumbas y responde sin perder la sonrisa.

"Éste es mi territorio, estoy velando a mis muertos y nadie me puede decir lo que tengo que hacer", afirma.

A primera hora de la mañana, las familias más preparadas desplegaron hoy sus mesas de cámping, mientras que otras se conforman con una lona en el suelo y colocan sobre la lápida una ingente cantidad de comida y bebida.

Bajo un calor sofocante, las mujeres conversan y se ponen al día de los asuntos familiares, los hombres juegan al póquer y los niños se divierten fabricando enormes bolas de cera con los restos de los cirios que se desparraman sobre las lápidas.

"Cuando era pequeño, hacía lo mismo y era divertido, pero ahora nos pasamos el día en una esquina, asados de calor y deseando que se termine, sólo los más mayores y los niños disfrutan", se lamenta el joven Jeff Ventura mientras engulle un enorme plato de espaguetis con salsa de tomate dulce, la que más gusta a los filipinos.

De vez en cuando, la música hipnótica del heladero rompe la rutina y saca a los niños de su mundo de juegos.

Pero no es el único que hace negocio: desde la noche anterior, las entradas a los cementerios se llenan de tenderetes y puestos de comida entre los que no faltan algunas de las más exitosas franquicias de comida rápida, omnipresentes en el archipiélago.

"No hemos vendido casi nada aún, pero todavía puede animarse", comenta Julie Sarmiento ante los pinchos de carne y perritos calientes que se amontonan en el puesto que ha montado con su hermana.

La mayor parte de las familias no se conforman con visitar un sólo cementerio sino que hacen una ronda por todos en los que reposan los restos de algún familiar para terminar la jornada en el más grande de la zona, por el que es imposible transitar.

Cuando los efectos del alcohol se disparan, los más animados se atreven a interpretar, micrófono en mano algunas de las baladas románticas más populares en el karaoke.

El punto álgido de la fiesta llega a la caída del sol, y después va apagándose a medida que avanza la noche, igual que las velas para que al día siguiente no quede más que una descomunal cantidad de basura para acompañar a los difuntos.



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Enrique Campoamor a las 10:43 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

miércoles, 2 de febrero de 2011
Las dos banderas de Filipinas


Escudo y bandera filipina en época de "paz"


Filipinas es el único país del mundo que utiliza dos banderas (en tiempo de paz y en caso de encontrarse en guerra). De hecho es la misma bandera en una y otra ocasión, lo que ocurre es que si Filipinas entra en guerra se coloca de manera invertida.

Está compuesta por dos franjas horizontales del mismo tamaño, de color azul la superior y de rojo la inferior. En el borde más cercano al mástil figura un triángulo equilátero de color blanco que contiene en su centro un sol dorado o amarillo con dieciséis rayos que rodean a otros ocho de mayor grosor y tres estrellas del mismo color con cinco puntas cada una, situadas cerca de los vértices del triángulo.


Bandera en época de "guerra"



El color rojo de la bandera simboliza la sangre, el valor y el coraje de quienes lucharon por la independencia del país; el azul representa la unidad nacional y los ideales, y el blanco es el color de la pureza y de la paz. El sol representa el nacimiento de una nueva era iniciada con la independencia del país. Los ocho rayos del sol simbolizan a las ocho provincias que iniciaron la revuelta contra el dominio colonial español. Las tres estrellas de cinco puntas representan las tres áreas geográficas más importantes de las Islas Filipinas: Luzón, Visayas y Mindanao.

Tanto el sol, el color rojo como el triángulo blanco fueron usados originalmente por el Katipunan, la organización revolucionaria que encabezó la revuelta contra el domino español en 1898.

Cuando la bandera está expuesta en una pared, la franja azul debe estar a la izquierda del observador.

Como dato anecdótico, el pasado 24 de septiembre en una reunión del presidente estadounidense Barack Obama con los líderes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático en Nueva York, la bandera de Filipinas se colocó al revés, con la franja roja hacia arriba. El gobierno de EE.UU. tuvo que pedir perdón públicamente por el error cometido, aunque el asunto no llegó a más y no se produjo ningún incidente diplomático.







YaEstaElListo.com

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Enrique Campoamor a las 9:51 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

viernes, 15 de octubre de 2010
Mejor época del año para visitar Filipinas



Cuando uno piensa en un viaje a Filipinas, seguramente piensa en disfrutar al máximo el tiempo que dure su visita por el país asiático, pero hay un factor que muchas veces no se tiene en cuenta, pero que puede arruinar o sumar mucho a cualquier viaje, el clima.

Sucede que Filipinas pese a encontrarse en el continente asiático, es un país que cuenta con un clima tropical, lo que significa que la mayor parte del año hace bastante calor, por lo que hay que saber bien cuál es la mejor época para visitarlo.

Durante el año existen tres estaciones bien marcadas en Filipinas:

  • Verano (Tag-Init o Tag-Araw): Se extiende desde el mes de marzo hasta el mes de mayo. Durante esta época del año las temperaturas son bastante altas, oscilando entre los 29 y los 32 grados.

  • Época de lluvias y tifones (Tag-Ulan): se extiende desde el mes de junio hasta el de noviembre. Las temperaturas durante esta época son muy similares a las del verano, pero las tormentas no la hacen muy recomendable para visitar Filipinas.

  • Temporada fría y seca (Tag-Lamig): va desde diciembre hasta febrero. Es la época del año más recomendable para realizar su visita a Filipinas, ya que la temperatura durante la misma suele oscilar entre los 22 y los 28 grados.


AbsolutFilipinas.com



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Enrique Campoamor a las 10:12 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

jueves, 5 de agosto de 2010
El Cementerio Norte de Manila




Existen en Manila tantos cementerios como razas y culturas la habitan. Chinos, árabes, americanos, filipinos… cada cual tiene su propio camposanto, pero hoy os hablaré del cementerio Norte, el más grande y peculiar de todos ellos.

El Cementerio Norte es de origen español, tiene sus orígenes en el siglo XIX y fue construido siguiendo los arquetipos arquitectónicos de los cementerios andaluces de la época. Cuando los españoles se retiraron de Filipinas, el cementerio pasó a ser de uso exclusivo para los habitantes de Manila, primero para los estratos sociales más altos y más tarde para todos aquellos que pudiesen pagar el alquiler de los nichos o panteones.


La población filipina crece a uno de los ritmos más elevados del planeta siendo la media de unos seis hijos por pareja. Si a este crecimiento desaforado unimos la extrema pobreza en la que vive la gran mayoría de población, no nos costará imaginar que el tema de la vivienda es un problema mucho más que grave en este país y, particularmente, en la ciudad de Manila donde se agrupa la gran parte de la población total del país.




Esta necesidad imperiosa de encontrar un lugar donde vivir, ha llevado a que más de 10.000 familias filipinas hayan convertido el cementerio en su hogar. Algunas familias viven en sus propios panteones familiares, siendo éstos herencia de varias generaciones atrás, otras viven allí con el consentimiento de los dueños, cuidando del mantenimiento y seguridad de éstos.


El cementerio se ha convertido en una pequeña ciudad autosuficiente donde se pueden encontrar tiendas y diferentes servicios en los lugares más insospechados. Todos allí tienen alguna función o tarea, algunos trabajan como enterradores o como albañiles al cuidado de nichos y tumbas, los más jóvenes cobran unos centavos por acarrear los féretros.


A parte de las familias que residen en el cementerio, los filipinos tienen la costumbre de “festejar” durante varios días la despedida de sus seres queridos, y los muertos son honrados por sus familiares en lugares habilitados para ello como pequeñas carpas o chabolas. Durante estos días, la familia se entretiene jugando a las cartas o al bingo mientras que los más pequeños se dedican a patear un balón entre los nichos o a realizar pequeñas construcciones con los huesos que pueden encontrar tirados por cualquier lugar.

El alquiler de un nicho cuesta unos quince dólares mensuales, cuando alguna familia no puede hacerse cargo del coste, el nicho se alquila a otra familia. Si nadie se hace cargo de los restos a retirar, estos suelen quedar arrinconados en sacos y, pasado un tiempo, desperdigados por cualquier lugar.


Las condiciones higiénicas distan mucho de ser saludables, pero aún así, vivir aquí es un pequeño lujo que no todos pueden disfrutar. A escasa distancia, miles de familias viven en condiciones muchísimo peores, literalmente en el interior vertederos infinitos y en las más infrahumanas condiciones.

Las autoridades se ven desbordadas por esta situación y nada pueden hacer para solucionarlo, pues en una economía precaria y con una superpoblación tan desmesurada poco pueden hacer. La pasividad del resto de naciones ante este problema también es total y las ayudas no van más allá de las que proporcionan las diferentes ONG´S que operan en el lugar.


Pese a las condiciones en las que viven, el ayuntamiento pasa todos los meses la factura eléctrica a todos los panteones.

Un caso parecido al de este cementerio se daba en la ciudad de El Cairo, pero allí el valor arqueológico e histórico del cementerio se pudo aprovechar para convertirlo en un lugar turístico y rentable económicamente para la ciudad y las miles de familias que allí vivían fueron realojadas en viviendas construidas para tal fin.


Por desgracia, esto no sucederá en Manila y todo continuará como hasta ahora, con los niños jugando con cráneos anónimos de los que quizás fueron sus bisabuelos. Eso sí, sin perder jamás sus pequeñas sonrisas.




En algunos lugares, las casas se levantan incluso sobre los nichos.
















Héctor
InicioDeUnaTienda.blogspot.com



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Enrique Campoamor a las 10:06 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

miércoles, 9 de junio de 2010
La escritura prehispánica filipina sobrevive en los tatuajes


Tatuaje baybayin filipino


Los tatuajes se han convertido en el medio ideal para preservar el alfabeto original del baybayin o alibata, que se empleaba en la isla de Luzón más de 300 años antes de que ningún europeo hubiera llegado hasta el archipiélago.

Ante la desidia de académicos e instituciones oficiales, esta caligrafía prehispánica cobra vida en la Filipinas moderna a través del cincel de los maestros tatuadores, orgullosos de sentirse los "salvadores" de parte del legado cultural de sus antepasados.

"No puedo evitar sentir algo especial cuando un cliente me pide un dibujo de baybayin", indica a Efe Joe Saliendra, propietario de un salón de tatuajes en Manila especializado en diseños tribales.

Saliendra explica que esta escritura de los indígenas de Luzón se ha hecho tan popular, que muchos filipinos que se criaron en el extranjero, o expatriados que regresan a casa por vacaciones, deciden visitar su tienda y grabar su nombre o una frase en la lengua antigua para tener un recuerdo de su patria.

Uno de éstos es Eddie Alejandro, un joven músico que se expresa con dificultad en tagalo puesto que se educó en Estados Unidos, pero lleva impresa en su brazo izquierdo la palabra "familia".

"Me vine aquí para estar más cerca de mis seres queridos, y así puedo llevarles siempre conmigo en la lengua antigua de este país, que es el mío aunque apenas lo conozco", señala Alejandro mientras muestra los caracteres impresos en su tríceps.

Algunos clientes eligen diseños más artísticos que funden el alfabeto tradicional con símbolos patrióticos como el sol y las tres estrellas de la bandera nacional filipina, popularizados por el fallecido cantante de hip hop Francis Magalona.

Otros añadidos son animales, seres mitológicos e incluso héroes nacionales, como el líder independentista José Rizal y el comandante Lapu-Lapu, verdugo de Fernando de Magallanes en 1521 y habitualmente representado en los tatuajes dando el golpe de gracia con su lanza al explorador portugués.

Los primeros documentos en baybayin de Luzón que se conservan se remontan al siglo XIV, pero los grafólogos no se ponen de acuerdo sobre si la caligrafía llegó a Filipinas procedente de la isla indonesia de Célebes o la introdujeron mercaderes árabes o indios.

Aunque el nombre significa "deletrear" en tagalo y los caracteres son muy similares a los de los javaneses, "alibata" procede de las dos primeras letras del alfabeto árabe, origen del maranao, un dialecto que todavía hablan los musulmanes del sur de la isla de Mindanao.

La lengua tiene tres vocales y únicamente catorce consonantes, y se escribe en sentido vertical, con marcas de acento parecidas a las del sánscrito.

Su uso oficial fue prohibido por los españoles, que impusieron al tagalo los caracteres latinos de la lengua castellana, pero algunos frailes estudiaron en secreto la lengua y su caligrafía para acercarse a los indígenas que querían evangelizar.

No obstante, casi 400 años de presencia colonial provocaron que el alibata cayera en desuso y estuviera a punto de desaparecer por completo, junto a otras caligrafías tribales filipinas como el eskaya en la isla de Bohol, el buhid en Mindoro o el tagbanwa en Palawan.

Bajo administración estadounidense, los lingüistas Norberto Romualdez y Bayani Mendoza idearon un sistema para homogeneizar los caracteres y rescatar la escritura del olvido, pero el esfuerzo cayó en saco roto.

Saliendra admite que es muy difícil recuperar este lenguaje y el alfabeto para el día a día, pero confía en que sus tatuajes aporten su pequeño granito de arena para que los filipinos no olviden jamás sus raíces y recuerden con pasión su origen tribal.




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Enrique Campoamor a las 9:33 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

jueves, 20 de mayo de 2010
El Nido, entre las mejores playas de Filipinas




Está considerada como una de las mejores playas del mundo, y por supuesto está en Filipinas, en la isla de Palawan. En la zona de El Nido, existen más playas de aquellas que a veces soñamos, de arenas blancas y suaves, aguas turquesas, transparentes, y mucha, pero mucha tranquilidad.

En las playas de El Nido, se pueden ver bajo el agua las formaciones de coral, los peces multicolores, y parte de la biodiversidad de la zona, que tan sólo con sumergirnos para hacer esnorkel alcanzará a deslumbrarnos. Pero en El Nido, no todo es playa y mar, sino también paisajes agrestes tierra adentro, donde nos aguarda una magnífica selva tropical.

El Nido está situado en la provincia de Palawan y es una ciudad pequeña que vive de la pesca, la agricultura y el turismo. Como ventaja, aún se conserva como un paraíso natural a toda belleza, y sin señales de invasiones masivas. Si intentáramos describir la espectacularidad paisajística del lugar, nos encontraríamos en evidentes problemas. Las palabras, no pueden abarcar tanta perfección, un sitio que llega a deslumbrar a científicos y ambientalistas con su belleza y biodiversidad, pero también a turistas exigentes. El paisaje nos deja en un estado de saciedad, tal como lo tendríamos por haber llegado a un sitio que imaginamos, no se puede superar.



El Nido es una ciudad, pero también es el nombre que designa a todo el archipiélago, que en partes, parece desmembrarse en atolones cubiertos de vegetación. En las típicas embarcaciones llamadas bancas, podremos recorrer una a una todos ellos, descubriendo en cada expedición nuevos rincones y playas escondidas (ver la playa escondida de Palawan).

El modo más directo de arribar a El Nido es desde Manila, con una hora de vuelo hasta el aeropuerto Lio, a unos 4 kilómetros. Estaremos arribando a la llamada última frontera de Filipinas, un destino reconocido entre los mejores del mundo y los más recomendados.

LasMejoresPlayas.es




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Enrique Campoamor a las 11:18 a. m. | Permalink | 2 Comentarios

miércoles, 28 de abril de 2010
Documentos "exprés" en el mercado de falsificaciones de Manila



¿Desea obtener en menos de una hora y por un precio módico cualquier tipo de documento oficial sin hacer cola, pagar un sinfín de tasas e impuestos y eludir el interminable papeleo de la burocracia filipina?.

Pues no tiene más que acudir al bazar de imitaciones de Recto Avenue en el corazón de Manila, donde los falsificadores ofrecen sus servicios "exprés" a plena luz del día y en la misma calle, sin temor aparente a las redadas de la Policía.

Su especialidad son carnés de conducir, cartillas de pensiones, diplomas universitarios, escrituras, extractos bancarios, títulos de propiedad y partidas de nacimiento o defunción, pero estos expertos imitadores son capaces de copiar casi cualquier tipo de certificado a petición del cliente.

Algunos puestos ofertan incluso permisos de conducir y tarjetas de residencia de Estados Unidos o Arabia Saudí, donde viven muchos emigrantes filipinos, visados en pasaportes y hasta acreditaciones de periodista para evitar las restricciones diarias por número de matrícula al tráfico rodado en la ciudad.

Solo hace falta una fotografía y rellenar los datos personales en el mismo papel en el que se escanea la firma para trasladarla luego al documento final.

El precio medio es 500 pesos (diez dólares o algo más de siete euros), aunque las tarifas aumentan en función de la dificultad de copia o el tamaño del certificado.

La calidad de las imitaciones es tan alta que resulta muy difícil distinguirlas del documento real, pues en realidad ambos han salido de las mismas máquinas de imprenta, que los falsificadores compran a los mismos proveedores que la administración, explica a Efe Michael, quien lleva seis años al mando de su tenderete y heredó el negocio de su padre.

Cada vez que una agencia pública cambia el formato o introduce un mecanismo de seguridad adicional para evitar las copias ilegales, se reponen las imprentas y "problema resuelto".

El alcalde de Manila, Alfredo Lim, anunció a bombo y platillo cuando fue elegido en 2007 que acabaría de un plumazo con la llamada "Avenida de los Diplomas", pero casi tres años después, los puestos siguen adelante con su actividad.

De vez en cuando algún policía viene a molestarles, pero siempre consiguen que les deje en paz con un obsequio de la "mercancía", asegura con un guiño socarrón Michael frente un cartel publicitario del regidor municipal.

Según este falsificador, la mayoría de sus clientes no tienen dinero suficiente para expedir un documento por la vía legal o necesitan demostrar cualificaciones escolares o profesionales de las que carecen para conseguir un determinado empleo.

Otros utilizan sus copias para cometer todo tipo de fraudes manipulando a su favor albaranes, facturas y hasta tasas de matriculación académica, el certificado más demandado por los estudiantes con pocos recursos económicos.

La proliferación de estas imitaciones es tal que la mayoría de empresas que contratan a filipinos para trabajar en el extranjero no se fían de los diplomas emitidos y los contratan por su cuenta con el propio centro para excluir a los "titulados por la Universidad de Recto".

Sin embargo, algunas personas que visitan el bazar simplemente se han hartado de rellenar un formulario detrás de otro, esperar horas y horas y visitar enésimas ventanillas para lograr cualquier tipo de documento oficial en Filipinas, cuya burocracia es famosa por su extrema lentitud.

John Lacson es un manileño de 31 años que perdió su cartera hace tres meses y desde entonces lleva intentando obtener un duplicado de su permiso de conducir.

Después de pasar varias mañana haciendo cola en las oficinas de la autoridad de tráfico, donde un funcionario siempre le pedía un documento adicional o un soborno para acelerar el proceso, optó por acudir a los profesionales de las copias ilegales.

"Un amigo me habló de este sitio en Recto, doy una foto y dos horas después, tengo mi duplicado sin más trámites", indica luciendo orgulloso su nuevo carné recién salido de la imprenta.

Carlos Santamaría
ADN.es



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Enrique Campoamor a las 10:05 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

miércoles, 24 de marzo de 2010
Manila, la ciudad de los Centros Comerciales




La capital de Filipinas, Manila, es el paraíso para quienes viajan y tienen las compras como objetivo prioritario. Con la mayor densidad de centros comerciales de Asia, y probablemente del mundo, podría decirse que casi cada cuatro paradas de metro el viajero se encontrará con un inmenso centro comercial, muchos de los cuales permanecen abiertos hasta medianoche durante el período vacacional.

Todos los centros comerciales de Manila ofrecen productos de diseño y artículos occidentales a precios mucho más económicos y podeen una gran variedad de tiendas dedicadas a la artesanía autóctona. Además, el regateo es el sistema tradicional de compra filipino.



En Roxas Boulevard se encuentra el imponente Mall of Asia, un centro comercial que desafía cualquier jornada de compras en cualquier otro lugar del mundo. Un día será insuficiente para conocer todas sus tiendas. Posee un teatro IMAX, un museo de ciencias y un edificio dedicado en exclusiva al entretenimiento, por lo que no sólo se nos invita a comprar, sino a disfrutar del ocio en todas sus vertientes.

La ruta MRT3 podría denominarse la ruta de los centros comerciales. Al menos ocho grandes superficies se reparten por distintas ciudades y poblaciones, como el centro comercial Glorietta, en Makati, una de las ciudades más importantes de Filipinas en cuanto a finanzas y comercio. En Mandaluyong City encontramos el Megamall (su nombre lo dice todo, enorme). Uno de ellos está íntegramente dedicado a la informática: Cyberzone.

En la ciudad de Tiendasitas el gran atractivo es que el turista podrá adquirir gran cantidad de artesanía local, recuerdos y muebles. Entre la artesanía filipina destacan las estatuas talladas, los iconos religiosos y la joyería. Antigüedades y productos de concha, tejidos de fibra de plátano y piña, muebles de bambú, mimbre y madera tallada u objetos de piel de serpiente y cocodrilo son las piezas artesanas más populares.



Y no podemos sino terminar refiriéndonos al Greenhills Shopping Center, donde las tiendas de lujo cohabitan con aquellas que nos ofrecen todo tipo de gangas. Tiene más de 2.000 establecimientos interconectados a través de vías y puentes. Alberga una capilla católica romana y una sala de oración musulmana.


ViajesPasion.com



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Enrique Campoamor a las 10:03 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

jueves, 3 de diciembre de 2009
Enterramientos en Sagada, Filipinas



Sagada es un municipio de la provincia de "La Montaña", en el extremo norte de la isla de Luzón, que tiene como uno de sus principales atractivos turísticos la forma en que sus habitantes dan sepultura a sus difuntos. De hecho está reconocido como uno de los cementerios más impactantes de todo el mundo.

La primera peculiaridad es que cada cual, cuando llega a edad adulta, se hace su propio féretro, con maderas diversas y “a medida”. Sólo en el caso de personas muy mayores o enfermas, será un pariente o alguien allegado quien se encargue de esa tarea.



La segunda es que, una vez fallecido, se introduce el cadáver en su féretro en posición fetal, lo que le provoca numerosas fracturas óseas, y es trasladado a los cercanos acantilados, donde se encuentran numerosas cuevas en cuyo interior se van apilando por cientos en algunas ocasiones.



También se dan casos en los que, haciendo uso de recios anclajes en la piedra, los féretros quedan "adosados" a la pared del acantilado.

Este rito, que se supone tiene más de dos mil años de antigüedad, ha sido abandonado recientemente, ya que el último entierro en celebrarse de esta forma ocurrió haceunos diez años.



Los indígenas de la zona no entierran a sus muertos porque consideran que los espíritus deben ser capaces de vagar libremente; enterrar un alma en la tierra supone un obstáculo para el espíritu.

Curiosamente, durante el cortejo fúnebre, los nativos hacen ruido, agitan el ataúd y siguen trayectos erráticos para llegar a las cuevas con el fin de confundir al espíritu del difunto e impedirle, de esta forma, encontrar el camino de regreso a la aldea.



Os dejo a continuación con un vídeo que muestra las bellezas naturales de la zona y que nada tienen que ver con esa peculiar forma de enterrar a su muertos.







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Enrique Campoamor a las 11:29 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

miércoles, 29 de julio de 2009
Filipinas: historia sin negocio



Colonia española hasta 1898, hoy Filipinas no es un mercado prioritario ni fácil para España. Los lazos históricos no se reflejan en la inversión, que se mantiene a cero. La escasa presencia empresarial contrasta con el éxito de Estados Unidos, que llegó más tarde al archipiélago asiático y es, sin embargo, su primer socio comercial.

Cuando los filipinos describen su país, bromean diciendo que ha pasado "300 años en un convento y 50 en Hollywood". Los tres primeros siglos se refieren a la colonización española hasta 1898, marcados por la evangelización católica. La ironía cinematográfica apunta a Estados Unidos, presente en el archipiélago hasta 1946.

Pero aunque el país asiático sigue manteniendo elementos de ambas culturas, el grado de asimilación es muy diferente. Mientras lo hispano se aprecia sobre todo en el nombre de algunas calles (Aguirre, Salcedo, Legazpi...) y objetos (cucharita, tenedor...) y en una iglesia católica que ejerce un enorme poder fáctico, es el acervo estadounidense el que ha calado en el terreno económico. "Los filipinos tienen una forma muy americana de hacer negocios", explica un empresario español asentado en Manila. "Las clases altas suelen irse a estudiar a Estados Unidos y cuando vuelven son los que montan empresas aplicando lo que han aprendido".

Las estadísticas lo corroboran: Washington es el primer socio comercial. La presencia americana va en aumento con la externalización de servicios, ya que la mano de obra es mucho más barata y que el 93% de los filipinos habla inglés, más que en ningún otro país asiático. Así, en el centro de Manila abren constantemente centros de recepción de llamadas de empresas americanas. Los teleoperadores cobran el equivalente a 50 euros al mes.

Frente a esto, sólo 2 de cada 100 filipinos maneja el español, pese a que su gobierno quiere reintroducirlo en las aulas (fue eliminado en 1987). La inversión española llegó a cero en 2007 y desde entonces no se ha recuperado. "La presencia empresarial española es escasa en comparación con la cooperación cultural y política", reconoce Javier Álvarez, Consejero de la Oficina Comercial de España en Manila, "aunque esto no sólo depende de la acción de la Administración, sino también de las propias empresas", matiza.

Álvarez achaca esta situación al desconocimiento de Asia en general, a la lejanía geográfica de Filipinas en particular y a que los emprendedores más veteranos no hablan inglés. "Esto no es Latinoamérica. Aquí las empresas británicas y las alemanas son más activas que las españolas y Francia e Italia tienen mejor imagen país", apunta José Primo Santos, analista de la Ofecomes.



Problemas estructurales

Filipinas es el tercer país más poblado del sudeste asiático, después de Indonesia y Vietnam. Sin embargo, verlo como un mercado potencial de 91 millones de personas es llevarse a engaño. El 30% de la población es tan pobre que apenas consume y el 10% no tiene ni agua corriente ni electricidad. La mayoría de las 7.100 islas no están interconectadas. El estado del 90% de las carreteras es tan pésimo que en recorrer 300 kilómetros se pueden tardar 14 horas.

Sí existe una clase alta que consume, y mucho. Las diferencias de renta son abismales: mientras los tifones anegan las hectáreas sembradas de chabolas, en el distrito financiero de Manila continúa el trasiego en la Bolsa, las cadenas de comida rápida, los ultra refrigerados centros comerciales y las boutiques exclusivas.

La Administración española reconoce que Filipinas no es prioritario para España, excepto en ayuda al desarrollo. "Es un mercado difícil, pero hay mucho que hacer en el sector servicios, hospitales e infraestructuras", asegura Alfredo Roca, presidente de la Cámara de Comercio de España en Manila.

El hotelero es uno de los sectores con mayor potencial: a pesar de sus playas paradisíacas, hoy Filipinas atrae sólo a la quinta parte de turistas que Malasia porque no tiene infraestructuras para competir con sus vecinos. "Sin embargo, como a otros negocios, los extranjeros sólo pueden acceder con un socio filipino porque la propiedad para ellos está limitada", comenta Mikel Villaverde, director general de Fuego Hoteles, de capital filipino, aunque con varios responsables españoles.

Al proteccionismo se añaden muchas veces inseguridad jurídica y lentitud burocrática. "Siempre que firmamos un contrato nos fijamos en que las partes respondan ante los tribunales de Manila, no de alguna isla remota, porque si hay algún problema es mucho más costoso tener que desplazarse", apunta otro emprendedor español.

"Aquí se hace negocio a medio o largo plazo, y eso lo tienen que tener en cuenta las empresas de productos de consumo", añade José Manuel Izquierdo, director de Hipra Filipinas, una compañía veterinaria de Girona que llegó hace seis años. "Por ejemplo, el sector primario está muy desarrollado y el ganado porcino tiene mucho peso".

En 2008, el gobierno filipino señaló cinco sectores clave para la inversión extranjera: energías renovables, minería, tecnologías de la información, infraestructuras y explotaciones petrolíferas. Eso sí, el riesgo a la hora de hacer negocios sigue siendo alto. Para la OCDE, Filipinas está en el grupo 5 en una clasificación del 1 al 7 (el 1 corresponde a los países más seguros). El Banco Mundial lo sitúa en el puesto 140 de 181 países.

Las relaciones personales son clave. "Nuestras ventas aumentaron cuando montamos la filial y empezamos a tener contacto directo con el cliente", cuentan desde Hipra. El mal endémico al que apuntan unos y otros se llama corrupción. Ninguno quiere ser citado, pero todos los empresarios conocen casos de primera mano. Hablan de "índices altísimos" y de "una espiral en la que cuando uno entra a pagar tiene que hacerlo siempre y cada vez a más personas".

Filipinas ofrece una mano de obra barata, con un nivel educativo alto y es "la menos asiática de Asia", dicen algunos empresarios, lo que amortigua algunos choques culturales inevitables en Japón o China. De hecho, las autoridades filipinas pretenden hacer del país una alternativa para la deslocalización frente a India y China. Los filipinos son alegres, de trato exquisito, tienen ganas de aprender y son consumidores muy curiosos. "El Gobierno de Gloria Macapagal Arroyo está muy pendiente de las clasificaciones internacionales", comenta un experto que no quiere dar su nombre porque trata a menudo con el Ejecutivo. "A ver si esto hace que el país vaya a mejor, aunque de momento se lo reparten cuatro familias contadas".

Ana Fuentes



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Enrique Campoamor a las 10:18 a. m. | Permalink | 3 Comentarios

jueves, 21 de mayo de 2009
De estrellas de mar y peces payaso



Puerto Princesa, la ciudad menos contaminante de Filipinas, esconde en Honda Bay, a pocos kilómetros de distancia, un paraíso de coral y especies marinas

Puerto Princesa es la capital y puerta de entrada a la paradisíaca isla filipina de Palawan, donde está ubicado el aeropuerto, a sólo una hora y media de viaje de Manila. No es muy frecuente encontrar turistas occidentales, aunque sí hay algunos japoneses australianos que, por cercanía, llegan a Filipinas en busca de nuevos fondos marinos.

Salvo que se haya contratado un paquete vacacional desde origen o desde Manila, lo mejor es visitar la oficina de turismo y subirse a un tricicle o trike, que no es otra cosa que una motocicleta con un carricoche de chapa adosado y cubierto, con capacidad para dos o tres personas. Previamente, hay que negociar un precio en pesos filipinos con el conductor, quien naturalmente intentará cobrar al turista mucho más de lo que vale la carrera.

El trike es el medio de transporte más usado en Puerto Princesa por nativos y foráneos lo que, a pesar del olor a gasolina que desprende, contribuye a hacer de la capital de Palawan la menos contaminante de Filipinas.

Aunque Puerto -como la llaman los lugareños- tiene iglesias y museos para visitar, es muy recomendable no dedicar demasiado tiempo a ese menester y centrarse en Honda Bay, una preciosa bahía ubicada a 10 kilómetros al norte de la ciudad. Por 100 pesos (unos 1,7 euros) para un viaje de dos personas, cualquier triciclista estará encantado de llevar al visitante hasta allí en unos 20 minutos y volver después a buscarle.

Honda Bay se compone de siete islotes entre los que destacan Snake Island (denominada así por su forma de serpiente), con un arrecife perfecto para la práctica del esnórquel, y Starfish Island, conocida por el elevado número de estrellas de mar que se concentran en su orilla.

Hasta ellos se puede llegar fácilmente contratando el island hopping: por unos 600 pesos por persona (unos 10 euros), un barquito nos llevará de isla en isla en busca de los mejores arrecifes para hacer esnórquel entre peces payaso y otras especies multicolor y contemplar erizos y estrellas de mar.

Es mejor llevar tubo y gafas de buceo propias, aunque todo el equipo puede alquilarse en el mismo puesto de Honda Bay donde se contrata la excursión. Preferible también resulta llevar la comida desde Puerto Princesa, aunque junto al embarcadero hay puestos y se puede contratar el barco con comida añadida si no se llega muy tarde.


GUÍA PRÁCTICA

Puerto Princesa:

Cómo llegar

- Cebu Pacific (www.cebupacificair.com) opera vuelos baratos desde Manila, a sólo una hora y media de viaje.

- La tarifa básica de los tricicle es de 7 pesos filipinos (0,12 euros) por persona. Desde el aeropuerto a los principales hoteles hay que pactar el precio con el conductor, pero no debería pagarse más de 20 pesos (0,33 euros) por persona con equipaje. El trayecto a Honda Bay puede costar en torno a 100 pesos (1,7 euros) ida y vuelta para dos personas. Obviamente, es preferible pagar a la vuelta.


Dónde dormir

- D'Lucky Garden Inn & Suites. PEO Road, Rizal Avenue Extension. Puerto Princesa. Tel: +011 6348 433 6576. www.luckygardeninn.com. Precio medio. Un modesto hotelito de decoración tropical con baño en la habitación, ducha, agua caliente, aire acondicionado y televisión. Limpio y cómodo.

- Banwa Pension House. Liwanag St. Puerto Princesa. Tel: +011 6348 434 8963. www.banwa.com. Precio bajo. Agradable hotel para mochileros con camas de bambú y duchas privadas.


Dónde comer

- Restaurante Ka Luí's. Rizal Avenue. Puerto Princesa. Sin duda, el mejor restaurante de la ciudad. Perfecto para comer marisco y carne y, aunque es de los más caros, es perfectamente asequible para un bolsillo occidental.



ElPais.com
Aitor Ordax




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Enrique Campoamor a las 9:32 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

viernes, 13 de marzo de 2009
Erupción del volcán Pinatubo de 1991




El 15 de junio de 1991 tuvo lugar en Filipinas la erupción volcánica más grande y más violenta que el siglo XX haya contemplado. El volcán Pinatubo, situado al norte de Luzón, entró en erupción. Afortunadamente fue una catástrofe que se esperaba y pudo evacuarse a gran parte de la población. Apenas hubo víctimas mortales, pero los daños materiales y la devastación que dejó a su paso son difíciles de olvidar.

Los efectos de la erupción se sintieron en todo el mundo. El volcán envió grandes cantidades de gases hacia la estratósfera, más que cualquier otra erupción si exceptuamos la de Krakatoa en 1883. El nivel de todos los océanos bajó unos cinco milímetros. Pocos años después el mar recuperó la tendencia a la subida de nivel que se observa desde hace algunas décadas, provocada por el calentamiento global. La explicación de este efecto está en la ingente cantidad de partículas que el volcán inyectó en la atmósfera, que hizo de pantalla, más consistente de lo normal, frente a la radiación solar que llega a la Tierra, provocando así un enfriamiento transitorio del planeta. Las temperaturas globales bajaron aproximadamente 0,5 °C y la destrucción de la capa de ozono aumentó de manera considerable. Los gases emitidos produjeron una capa global de ácido sulfúrico durante los meses siguientes.

Un desastre mundial a la que los filipinos están bastante acostumbrados por las contínuas erupciones volcánicas a que están sometidos. El vídeo que os traigo hoy refleja el lado más humano. La destrucción de miles y miles de casas sepultadas por toneladas y metros de cenizas volcánicas.





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Enrique Campoamor a las 10:05 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

jueves, 5 de marzo de 2009
Fiestas Oficiales de Filipinas del año 2009



Para todos los que vayais a viajar a Filipinas durante el presente año 2009, quizá sea de vuestro interés el siguiente calendario de días festivos durante los cuales no se trabaja y por tanto los comercios, museos e instituciones oficiales filipinas, permanecen cerrados.

Existen más días "festivos", pero a diferencia de los anteriores, se "suele" trabajar y los comercios "suelen" permanecen abiertos. Estos últimos días no están contemplados en el siguiente calendario.


Fiestas anuales
  • Jueves Santo, 9 de abril.
  • Viernes santo, 10 de Abril.
  • Araw ng Kagitingan (literalmente "día de la valentía"), lunes 6 de abril. Siempre coincide con el lunes más próximo al 9 de abril. Esta fiesta conmemora la valentía con que el ejército Americano-Filipino defendió la provincia de Bataan (muy cerca de Manila) durante la Segunda Guerra Mundial. Al final de esta sangrienta batalla, las tropas japonesas vencieron a las filipinas.
  • Día de trabajador, viernes 1 de Mayo.
  • Día de la Independencia, viernes 12 de Junio.
  • Día de los Héroes Nacionales, lunes 31 de Agosto. Siempre coincide con el último lunes del mes de Agosto.
  • Día de Andrés Bonifacio (líder de la revolución filipina), lunes 30 de Noviembre. Coincide con el día de su nacimiento.
  • Día de José Rizal, Miércoles 30 de Diciembre. Coincide con el día de su fusilamiento.

Días Festivos especiales
  • Día de Ninoy Aquino (opositor al dictador Ferdinand Marcos), viernes 21 de Agosto. Coincide con el día en que fue asesinado.
  • Día de Todos los Santos, domingo 1 de Noviembre.
  • Variable, lunes 2 de Noviembre.
  • Variable, miércoles 24 de Diciembre.




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Enrique Campoamor a las 9:34 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

jueves, 26 de febrero de 2009
Un millón de devotos acompañan al Nazareno Negro por las calles de Manila




Cerca de un millón de católicos venidos de todas partes del país acompañaron el pasado 9 de enero por las calles de Manila al Nazareno Negro, una talla traída por los misioneros españoles desde México en 1606 y considerada milagrosa por sus devotos.

Al grito de 'Viva Nazareno', la multitud descalza se abría paso a empellones para tocar la estatua o lanzarle las pequeñas toallas que los filipinos usan para secarse el sudor, con el objetivo de que el Cristo les cure de sus males.

'Le tengo mucha fe. Vengo cada año como hacían mi padre y mi abuelo. Me ha dado mucha suerte. Tengo salud y un buen trabajo. Al fin y al cabo, sigo vivo', explicó Ross Santos, un trabajador de la construcción de 31 años, vestido con una camiseta granate, el color de la casulla que viste el Nazareno.

La mayor manifestación religiosa de la capital cambió este año su recorrido para evitar las estrecheces de las calles de Quiapo, el barrio popular cuya iglesia aloja la talla, y que en el pasado ha sido testigo de algunas muertes por culpa de la marabunta.

En 2008, dos personas fallecieron y numerosas resultaron heridas, motivo por el cual las autoridades eclesiásticas también recomendaron a los fieles que no hicieran partícipes a los más pequeños de la 'fiesta'.

Otra de las novedades de la 402 edición de esta marcha, que conmemora la fecha en la que la figura fue trasladada desde el barrio de Intramuros a su actual morada, fue la colocación de una tecnología de GPS para seguir su posición durante todo el recorrido de 5,5 kilómetros.

La Policía también incrementó el número de efectivos hasta los 600, pues esperaba la asistencia de 2,3 millones de filipinos.

Cientos de voluntarios se afanaban porque los más fervorosos no acabaran aplastados por la masa al intentar agarrar las largas sogas que sirven para tirar de la carroza, y que son custodiadas por los cofrades.




La leyenda dice que fueron los incendios que asolaron la iglesia de Quiapo en 1791 y 1929 los que tiñeron la piel del Cristo, aunque una teoría más fiable asegura que la imagen fue tallada por un artesano azteca en México, que lo concibió oscuro a su imagen y semejanza.

El arzobispo de Manila, el cardenal Gaudencio Rosales, dijo que este color es precisamente una de las causas de la devoción de los filipinos por el Nazareno negro, al que identifican con su tono de piel, símbolo de su pobreza y sufrimiento.

'Ven a Cristo en su interior cuando sufren la pobreza y la opresión. En su devoción se aprecia el amor de Dios por ellos, aunque estén rodeados de miseria', dijo Rosales en la misa que ofició a primera hora de la mañana en el parque de Luneta, y que dio comienzo a la procesión.

Sus fieles, mayoritariamente hombres, atribuyen al Nazareno Negro incontables milagros y la prensa local ha publicado algunos de ellos durante la novena que ha precedido al día grande.

Aling Leonora aseguró al 'Manila Bulletin' que su marido se curó de un enfisema pulmonar en 2002 gracias a su fe por la venerada imagen que trajeron los monjes agustinos en 1606.

Hasta el conocido viceministro y ex presentador de televisión, Noli de Castro, atribuye sus éxitos políticos a su devoción por la figura.

De Castro, que nunca ha desvelado el objeto de sus plegarias durante los 24 años que lleva asistiendo a la tradición, pidió este año un deseo adicional al Nazareno Negro: 'Le he rogado en mis oraciones que solucione el problema de la crisis financiera global en Filipinas'.




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Enrique Campoamor a las 8:50 a. m. | Permalink | 0 Comentarios

jueves, 19 de febrero de 2009
Ven a Filipinas


A Filipinas se la conoce como la Sonrisa de Asia y sus habitantes son simpáticos y serviciales. Además, el transporte es económico; la comida, de calidad y la oferta de alojamiento, amplia.

Filipinas está formada por 7.109 islas situadas en la parte oeste del océano Pacífico, de las que sólo dos mil están habitadas. Luzón y Mindanao son, con diferencia, las de mayor extensión, y suman aproximadamente el 66% de su superficie. Sólo unas mil islas superan el kilómetro cuadrado y unas dos mil quinientas ni siquiera tienen nombre. Los países más cercanos a Filipinas son Taiwán al Norte, Malaisia oriental y Brunei al Suroeste, e Indonesia al Sur.



El clima en filipinas es caluroso y húmedo durante todo el año. El archipiélago carece de un patrón climático pero, a grandes rasgos, se puede dividir en la estación seca (de enero a junio) y la estación húmeda (de julio a diciembre). La temperatura media anual alcanza los 25°C.



Si quieres visitar el país la mejor época es de diciembre a mayo, que es la temporada baja de tifones. Durante las vacaciones de Navidad y Semana Santa aumenta la demanda y te sera un poco mas complicado encontrar billete, pero la pasaras igual de bien.



Si tuvieses la oportunidad de estar en alguna de estas fechas, las mas aconsejables serian, el día de Año Nuevo que se celebra con gran bullicio y fuegos artificiales, el 9 de enero se festeja la Procesión del Nazareno Negro, la mayor del país, en la que se pasea por las calles de Quiapo una estatua de Jesús de tamaño natural en madera negra, el martes de Carnaval filipino, el Ati-Atihan, se festeja durante tres días de la tercera semana de enero en Kalibo (isla de Panay), en el Viernes Santo proliferan las flagelaciones, especialmente populares en San Fernando y Antipolo, cerca de Manila, en mayo también se organizan otras procesiones, como la de las Flores de Mayo, en honor de la Virgen María y el 12 de junio se conmemora con desfiles militares el Día de la Independencia.



Banaue:Los espectaculares bancales donde se cultiva arroz en Banaue, al norte de Luzón, han sido descritos por muchos como la octava maravilla del mundo. Excavados en la ladera de una colina por la tribu de los ifugao hace dos o tres mil años, se extienden como escalones de piedra hacia el cielo, algunos hasta una altitud de 1.500 m.



Playas: La isla de Boracay, situada en el extremo noroeste de Panay, aparece con regularidad en las listas de mejores playas del mundo. Puerto Galera, en la isla de Mindoro, se ha convertido en el enclave ideal para disfrutar del sol. Puraran, en la isla de Catanduanes, junto a Luzón, ofrece también bellas playas, arrecifes y posibilidades para practicar el surf, pero las corrientes marinas pueden resultar peligrosas.



Otros puntos de interés: Repartidos por todo el archipiélago existen innumerables enclaves de gran belleza, como las colinas de Chocolate de Bohol (provincia de Visayas), el cráter del lago Taal, al sur de Manila, las cuevas funerarias de Sagada, a 18 km de Bontoc, la apacible ciudad portuaria de Cebú, donde Magallanes mandó erigir una cruz, marcando así el inicio de la cristiandad en Filipinas, y un total de cinco mil islas deshabitadas y aún por explorar.



Manila: Hay quienes consideran Manila tan sólo una ciudad de punto de acceso para otros destinos más interesantes. Ciudad de unos diez millones de habitantes. Las zonas menos urbanizadas suponen un gran atractivo para el viajero más aventurero, quienes permanecen un tiempo en la urbe descubren que la capital alberga algunos tesoros. Manila es una moderna metrópoli que presume de contar con unos bellos vestigios coloniales. Aquí tendrás los bares y lugares de entretenimiento que te mantendrán en forma y con ganas de seguir la diversión durante meses.



Islas remotas: Las islas al norte de Bohol están especialmente indicadas para los más aventureros, sobre todo Dibutonay, Maltatayoc y Horse, situadas en la bahía de Gutob, entre las islas de Culion y Busuanga. Las islas Batan, en el Norte, sorprendemente preservadas, se caracterizan por su difícil acceso. Además, ofrecen la posibilidad de visitar poblaciones remotas, donde se puede alojar en domicilios particulares.



Vigan: En el norte de Luzón, Vigan posee restos del espléndido legado arquitectónico español. Las estructuras coloniales se conservan en muy buen estado y conforman una atmósfera del siglo XVII de carácter único. La localidad cuenta con varios museos, dedicados a varios héroes nacionales que nacieron allí.



Viriato: En la isla de Samar, en las Visayan, se halla Viriato, población situada junto a una carretera costera con uno de los paisajes más bellos del país que discurre entre montañas, abruptos acantilados, apartadas islas y preciosas bahías repletas de barcas. En el pueblo también pueden admirarse unas grandes cataratas y realizarse buenas excursiones a pie.



Lago Sebu: Este lago, hermoso mar interior de la isla de Mindanao, está ubicado en las tierras altas del sur de Tiruray, a una altitud de casi 300 m. La mayor atracción de este remoto enclave es la posibilidad de conocer la cultura y el estilo de vida tradicionales. La tribu local, los t´boli, subsiste en una reclusión casi total y es famosa por la calidad de sus tra
bajos de latón y sus tejidos. El mercado de los sábados es especialmente animado.



Al estar compuesta por unas siete mil islas, Filipinas cuenta con una variada oferta para practicar el submarinismo y el buceo con tubo. Entre las zonas más idóneas figuran Boracay, Alona Beach (Bohol), Puerto Princesa (Palawan) y la isla de Apo. Quienes prefieran navegar en canoa pueden descender los rápidos del río Pagsanjan, 70 km al sureste de Manila, algunos de cuyos rincones pueden resultar familiares, ya que allí Coppola rodó parte de su película Apocalypse Now. Los aficionados a la espeleología pueden explorar el río subterráneo de Palawan, un laberinto de cuevas con una longitud de 8 km.



La cocina filipina ha recibido influencias chinas, malayas y españolas. La merienda designa tanto al tentempié de media mañana como al de media tarde mientras que los pulutan (aperitivos) son servidos con bebidas alcohólicas. Para la cena se estilan los pinchos de carne o marisco a la barbacoa. Entre los platos más habituales, que siempre se sirven acompañados con arroz, figuran la carne y las verduras cocinadas con vinagre y ajo, el mero a la brasa, los guisos de carne y una gran variedad de sopas: de arroz, fideos, ternera, pollo, hígado, hueso de rótula, asaduras o verduras amargas. Los platos se acompañan con rodajas de papaya verde, pescado fermentado o pasta de gambas y trozos de crujiente corteza de cerdo. El halo-halo es un postre a base de hielo picado con caramelo y fruta, todo ello cubierto de leche en polvo.



El archipiélago posee una topografía volcánica con una actividad sísmica frecuente. Cuenta con 37 volcanes y la cumbre más elevada es el monte Apo (2.954 m), en Mindanao. La mitad de la superficie del país está ocupada por tierras de cultivo y un tercio de la misma conserva sus bosques, a pesar de la tala de árboles y la explotación agrícola de rozas y quema. Filipinas alberga más de mil especies animales, entre las que destacan el búfalo enano salvaje, el pilandoc malayo, el cocodrilo y la serpiente pitón. También existen más de diez mil tipos de árboles, matorrales y helechos, con la palmera y el bambú entre los más comunes.

A lo largo de la costa oriental de Luzón, en especial en las provincias de Bikol y Quezón, se ofrece la oportunidad de practicar senderismo. Para quienes decidan evitar los vehículos de motor, nada puede compararse con los paseos por las islas de Batan o Lubang, donde las carretas de caballos siguen siendo el principal modo de transporte. Los amantes de la fauna no deben perderse la visita a la isla Calauit, una reserva donde se crían especies animales africanas, como jirafas, cebras y gacelas, desde hace casi veinte años.



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Enrique Campoamor a las 11:23 a. m. | Permalink | 0 Comentarios