martes, 9 de marzo de 2010
Altruismo educativo en Filipinas



Efrén Peñaflorida recorre, cargado de libros, los barrios apartados de Cavite ofreciendo enseñanza gratuita a los niños

Cada sábado por la mañana, el joven Efrén Peñaflorida empuja por los barrios marginales de su ciudad un viejo carrito cargado de libros y rodeado de niños, a los que ofrece en la misma calle educación gratuita como una oportunidad para salir de la pobreza.

Es el ciudadano más querido de Cavite, la población costera al sur de Manila, donde nació hace 28 años, y que ahora se conoce en todo el mundo después de que Peñaflorida fuera elegido hace dos meses como "Héroe del Año" por la cadena CNN.

La prestigiosa cadena de noticias estadounidense decidió premiar el incansable trabajo a favor de la educación de este joven, que quiere para sus alumnos las mismas ventajas de las que él careció a su edad.

"Kuya Ef", (hermano mayor), creció en un barrio de chabolas rodeado de pobreza y por la violencia de bandas que reclutan a niños para cometer delitos, pero tuvo suerte y gracias a ser apadrinado por la Organización No Gubernamental (ONG) australiana World Vision, pudo terminar la escuela y conseguir un diploma como técnico informático.

En vez de lanzarse a buscar un trabajo, Peñaflorida regresó a Cavite y formó un grupo de educadores voluntarios para llevar la enseñanza a los más necesitados, conocido como los "Dynamic Teens".

Inicialmente recorría la ciudad en moto, con un sidecar lleno de material escolar, pero siempre se le averiaba el motor o pinchaban las ruedas, y así surgió la idea del carrito, que se ha convertido en su seña de identidad.



"Kuya Ef" y su escuela móvil visitan cada sábado el mercado, el vertedero, el cementerio y un asentamiento de la tribu indígena de los badjao.

Los pequeños, de entre dos y catorce años, siempre le esperan llenos de ilusión y con enormes ganas de aprender, explica el propio Peñaflorida.

"Nos sentimos realizados cuando los niños aprenden a leer y escribir y se dan cuenta de que la educación es importante", añade, puesto que "cuando vemos que se sienten motivados para querer y abrazar la educación, cuando les vemos sonreír, estamos convencidos de que todo esto merece la pena".

Cada chiquillo que acude a su improvisado colegio tiene una alternativa a la vida en la calle, donde no hay más futuro que la miseria o la delincuencia de las mismas pandillas que amenazaban a Efrén cuando él tenía su edad.

"Por supuesto que les tenía miedo, como todos, pero me negué a ser miembro de una banda y, ahora, quiero devolver la ayuda que a mí sí me dieron", señala el joven.

Peñaflorida viajó el pasado noviembre a Estados Unidos a recoger el premio de CNN y, a su regreso a Filipinas, fue condecorado por la presidenta, Gloria Macapagal Arroyo, quien ordenó al Departamento de Educación seguir su ejemplo e implantar un sistema de enseñanza similar en las zonas más remotas y desfavorecidas del archipiélago.

Sin embargo, y ya terminado el sinfín de actos de homenaje, "Kuya Ef" asegura no ser ambicioso y su única meta es seguir uniendo más voluntarios y medios a su organización, en un país donde un tercio de la población vive en el umbral de la pobreza.

El promotor de la iniciativa ha aumentado su capacidad desde su primer carrito con un puñado de libros de segunda mano a cuatro carricoches, que ahora también transportan una clínica de primeros auxilios, una cantina con comida y hasta sillas plegables y una pizarra que convierten a la comitiva en todo un aula sobre ruedas.

"Nuestro proyecto para el futuro es algún tipo de edificio en el que podamos acoger a los niños y también sirva de escuela con los mismos componentes, sitio para biblioteca y ordenadores (computadoras), y un garaje para los carritos", señala "Kuya Ef".





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Enrique Campoamor a las 10:28 a. m. | Permalink |


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